Clientes de alto patrimonio recurren cada vez más a múltiples firmas para gestionar su riqueza

Notipress.-  Los clientes de alto patrimonio recurren cada vez más a múltiples firmas para gestionar su riqueza, en un escenario donde las relaciones exclusivas con un solo proveedor pierden terreno y crece la búsqueda de capacidades especializadas.

De acuerdo con el World Wealth Report 2026 al que tuvo acceso NotiPress de Capgemini, la proporción de personas de alto patrimonio que trabajaba con una sola firma cayó de 39% en 2019 a 19% en 2025. En contraste, quienes recurren a entre cuatro y seis firmas aumentaron de 12% a 25% durante el mismo periodo.

La fragmentación responde a una mayor diversidad de necesidades entre estos clientes. El informe identifica áreas como inversiones alternativas, optimización fiscal y gestión de activos digitales entre las capacidades que pueden llevarlos a explorar proveedores especializados, en lugar de concentrar todos sus requerimientos en una sola firma.

Esta dinámica tiene implicaciones para las compañías tradicionales de gestión patrimonial. Entre 2022 y 2025, alrededor de 1.5 billones de dólares en activos bajo asesoría quedaron en proveedores externos a ese segmento tradicional, de acuerdo con el reporte.

El fenómeno ocurre mientras aumenta el patrimonio disponible. La riqueza global de las personas de alto patrimonio creció 8.7% durante 2025 y alcanzó 98.3 billones de dólares al cierre del año, el mayor incremento anual registrado en cinco años. Asia-Pacífico encabezó el avance regional con 10.5%, seguida por Norteamérica con 9.9% y Europa con 8%.

Sin embargo, el crecimiento general de la riqueza no implica que una misma firma capture una proporción equivalente de los activos de cada cliente. El reporte distingue la pérdida de participación en la relación patrimonial de una salida neta de activos: un cliente puede mantener recursos con una firma y, al mismo tiempo, asignar nuevo patrimonio o necesidades específicas a otros proveedores.

Para las firmas tradicionales, este cambio amplía la competencia más allá de la captación de nuevos clientes. También plantea el desafío de conservar una mayor participación de los activos y servicios de quienes ya forman parte de su cartera, frente a clientes que distribuyen progresivamente sus necesidades financieras entre distintos especialistas.