Cientos de personas acudieron al Palacio de Bellas Artes para despedir a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a quien reconocieron como una figura fundamental en la apertura democrática de México y en la consolidación de la izquierda electoral.
El Palacio de Bellas Artes se convirtió este viernes en el escenario del homenaje público a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien falleció a los 92 años. Cientos de ciudadanos acudieron al recinto para rendirle tributo y recordar su trayectoria política, así como su influencia en la transformación de la vida democrática del país.
Entre los asistentes se encontraban simpatizantes de izquierda, antiguos participantes de movimientos estudiantiles, trabajadores y ciudadanos que reconocieron en Cárdenas a uno de los principales impulsores de la oposición política durante las últimas décadas del siglo XX. Algunos lo describieron como el dirigente que despertó la conciencia política de México y abrió una alternativa frente al sistema que entonces dominaba la vida pública nacional.
Los testimonios recogidos por la agencia EFE reflejaron el significado que su figura conserva para distintas generaciones. Bernardo Santiago Castillo, de 67 años, consideró que Cárdenas inició una etapa de lucha política que permitió visibilizar a la izquierda como una opción de gobierno. Por su parte, José Chavarría, ingeniero forestal de 75 años, acudió al homenaje para cumplir lo que calificó como una deuda moral con quien fuera su padrino de generación universitaria.
También hubo quienes recordaron las elecciones presidenciales de 1988, uno de los episodios más controvertidos de la historia política contemporánea de México. Eneida Gómez, originaria de Oaxaca, evocó las denuncias de fraude que marcaron aquella contienda y destacó la capacidad de movilización social que caracterizó al movimiento encabezado por Cárdenas.
Una trayectoria ligada a la apertura democrática
Cuauhtémoc Cárdenas fue una figura central de la oposición política mexicana. Encabezó la Corriente Democrática dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), movimiento que cuestionó los mecanismos de selección de candidaturas y las prácticas políticas del partido gobernante.
Su candidatura presidencial de 1988, respaldada por diversas organizaciones y fuerzas políticas, representó un punto de inflexión para la izquierda electoral. Después de aquella contienda, participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización que durante años se consolidó como una de las principales expresiones opositoras del país.
Además de sus tres candidaturas presidenciales, en 1980 asumió la gubernatura de Michoacán, cargo que desempeñó hasta 1986. Posteriormente, en 1997, se convirtió en el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de México elegido mediante voto popular, responsabilidad que ejerció hasta 1999.
Durante el homenaje, varios asistentes destacaron que su trayectoria no estuvo definida únicamente por la herencia política de su padre, el expresidente Lázaro Cárdenas del Río. Por el contrario, consideraron que construyó una identidad propia y mantuvo una postura política vinculada con el nacionalismo revolucionario y la defensa de las causas sociales.
Despedida institucional y reconocimiento público
El homenaje en Bellas Artes se realizó después de que los restos del político fueran velados el jueves en el Panteón Francés de la Ciudad de México. A ese encuentro acudió la presidenta Claudia Sheinbaum, quien expresó su reconocimiento a Cárdenas y destacó su trayectoria, caracterizada —dijo— por el cariño, la dignidad y la congruencia.
La mandataria también anunció durante su conferencia matutina su intención de acudir al homenaje público, aunque señaló que su asistencia dependería de sus compromisos oficiales.
La despedida reunió a ciudadanos de distintas edades y procedencias, muchos de ellos vinculados con las luchas políticas y sociales que marcaron la segunda mitad del siglo XX. Para quienes acudieron al recinto, la muerte de Cárdenas representa la partida de un dirigente cuya participación contribuyó a modificar el escenario político nacional.
Su legado permanece asociado con la construcción de una oposición organizada, la defensa de la competencia electoral y el avance hacia la alternancia política. Más allá de las diferencias sobre su trayectoria y sus decisiones, su papel en la historia democrática de México constituye una referencia para comprender la evolución de la izquierda y las transformaciones del sistema político mexicano.


