Pérdidas récord elevan la presión sobre servicios esenciales y agravan las dificultades económicas de Cuba

Notipress.- Un nuevo máximo en las pérdidas atribuidas al embargo estadounidense marca el último balance presentado por Cuba, mientras la economía nacional atraviesa una crisis cada vez más severa. Entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, el Gobierno cubano calculó pérdidas por 8.083,3 millones de dólares.

La cifra representa un aumento interanual de 7% y supera cualquier registro anterior presentado por las autoridades cubanas sobre el impacto de las sanciones estadounidenses. Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, señaló además que el costo acumulado desde el inicio del embargo supera 178.700,5 millones de dólares a precios corrientes.

El cálculo oficial todavía no incorpora plenamente algunas medidas aplicadas durante 2026, entre ellas restricciones energéticas y sanciones secundarias contra entidades vinculadas con la isla. Rodríguez afirmó que esas decisiones pueden elevar aún más los costos futuros, especialmente por sus efectos sobre importaciones, transporte marítimo y acceso a combustibles.

Energía, salud y transporte bajo presión

La dimensión financiera se combina con una crisis energética que provocó apagones prolongados y dificultades crecientes para mantener servicios básicos en distintas zonas del país. Según las autoridades cubanas, las restricciones al combustible también afectan estaciones de bombeo, sistemas de agua potable, transporte público y operaciones de centros hospitalarios.

Rodríguez sostuvo que algunos procedimientos médicos han debido continuar con lámparas recargables o teléfonos móviles durante cortes eléctricos, mientras escasean insumos y medicamentos importados. El Gobierno cubano también denunció que miles de contenedores con alimentos, medicamentos e insumos hospitalarios permanecen retenidos fuera del país debido a presiones sobre compañías navieras.

Las limitaciones energéticas repercuten además sobre ambulancias, transporte escolar y movilidad laboral, factores que pueden profundizar las dificultades cotidianas de hogares ya afectados por la recesión. Esa presión sobre servicios esenciales amplía el impacto económico más allá de las cifras financieras y alcanza actividades básicas para la población.

Una crisis con factores externos e internos

El deterioro económico cubano, sin embargo, no depende únicamente del embargo, porque la isla arrastra problemas estructurales y efectos acumulados desde la pandemia de covid-19. Errores en el diseño y la implementación de políticas monetarias y económicas internas también han expuesto profundas dificultades estructurales de larga data en la economía cubana.

La combinación de restricciones externas, escasez energética y debilidades internas reduce el margen económico del país para importar bienes esenciales, sostener servicios y recuperar actividad productiva. El contexto también limita la capacidad estatal para responder con rapidez a interrupciones eléctricas, problemas logísticos y necesidades crecientes de sectores sensibles.

En octubre de 2026, Cuba llevará nuevamente su reclamo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas durante las sesiones previstas para los días 27 y 28. El Gobierno espera respaldo mayoritario para exigir el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde comienzos de la década de 1960.