Alzheimer’s Association asocia una nueva limitación de autocuidado con 28 horas adicionales de apoyo familiar al mes
Notipress.- El Alzheimer puede afectar progresivamente la memoria, el pensamiento, la orientación y la capacidad para realizar actividades cotidianas de manera independiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, conforme avanzan los síntomas de la demencia, aumenta también la necesidad de ayuda diaria y de cuidados personales.
Ese deterioro funcional puede traducirse en una mayor carga para las familias. El informe 2026 Alzheimer’s Disease Facts and Figures recoge un estudio según el cual una limitación adicional en actividades de autocuidado —como bañarse, vestirse, comer o utilizar el baño— se asoció con 28 horas adicionales de cuidado familiar al mes entre personas con demencia. El mismo reporte señala que, en Estados Unidos, los cuidadores no remunerados proporcionaron en 2025 un promedio cercano a 30 horas de atención por semana.
Coincidiendo, Shalom enfermería asegura que las tareas que suelen asumir los hogares incluyen acompañamiento a consultas médicas, supervisión de medicamentos y apoyo para alimentarse, bañarse, vestirse o desplazarse. La empresa plantea que, conforme la persona pierde autonomía, la organización familiar también debe adaptarse.
La dimensión familiar del problema coincide con la evidencia internacional. La OMS estima que aproximadamente la mitad del costo económico mundial de la demencia corresponde a la atención proporcionada por cuidadores informales, principalmente familiares y personas cercanas, quienes dedican en promedio unas cinco horas diarias a labores de atención y supervisión.
Odaliz López, cofundadora de Shalom enfermería, considera que el acompañamiento debe planearse como un proceso de largo plazo. “La demencia es un proceso que requiere acompañamiento a largo plazo, por lo que es fundamental preparar el entorno familiar, informarse y contar con apoyo profesional”, señaló.
Entre las medidas propuestas por la especialista está adaptar el hogar para reducir riesgos derivados de la desorientación, eliminar obstáculos y limitar los objetos innecesarios en espacios como el baño o la recámara. También recomienda mantener rutinas y actividades sencillas mientras la condición de la persona lo permita, con el objetivo de preservar su participación en tareas que todavía puede realizar por sí misma.
En México, la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) muestra que las responsabilidades de cuidado ya tienen efectos relevantes sobre la vida cotidiana y laboral de quienes las asumen. Entre las mujeres cuidadoras de personas con discapacidad o dependencia e infantes, 50.4% trabajaba menos de 35 horas semanales y 65% de quienes deseaban modificar su horario laboral señaló que buscaba dedicar más tiempo al cuidado de familiares. Estos datos abarcan cuidados en general y no exclusivamente Alzheimer, pero ayudan a dimensionar la presión que las tareas de atención pueden ejercer dentro de los hogares.
La evidencia disponible apunta así a una relación consistente: a medida que la demencia reduce la independencia, aumenta la necesidad de ayuda y el tiempo dedicado por familiares y cuidadores. En ese contexto, distribuir responsabilidades, adaptar el entorno y recurrir a apoyos profesionales cuando sean necesarios puede formar parte de una estrategia de cuidado prolongado sin sustituir la atención médica indicada para cada paciente.


