Cómo funcionan los nuevos controles de acceso con rostro, códigos, Bluetooth y celular

Notipress.-  Ante los nuevos avances tecnológicos, el simple acto de entrar a una vivienda u oficina podría dejar de depender de un elemento físico, no solo por una cuestión práctica, sino también para garantizar una mayor seguridad. En la actualidad, la llave y la tarjeta conviven con el reconocimiento facial, el teléfono celular, los códigos PIN, Bluetooth y códigos QR, alternativas que permiten definir quién puede ingresar y administrar permisos incluso a distancia.

El cambio acompaña el crecimiento del mercado de control de acceso. Fortune Business Insights reporta que alcanzó 11.62 mil millones de dólares en 2025 y estima un valor de 12.72 mil millones en 2026, antes de llegar a 26.22 mil millones en 2034. La proyección supone un crecimiento anual compuesto de 9.46%.

Dentro de esta evolución, Hikvision logró pisar fuerte en el mercado en ascenso y presentó su serie de intercomunicadores de video TalkVu, diseñada para integrar identificación, comunicación y gestión de entradas en entornos residenciales y conectados. Los equipos incorporan cámaras exteriores de 4 MP, pantallas interiores de 1080p y ángulos de visión de hasta 150° y 180°.

“Para los usuarios que buscan integrar la seguridad con su entorno cotidiano, TalkVu responde a esa necesidad desde el diseño y la ingeniería del producto”, explicó a NotiPress Wayne Wu, director de Control de Acceso y Productos de Intercomunicación de Video en Hikvision.

Los algoritmos de imagen ajustan automáticamente la escena frente a condiciones de iluminación diferentes, mientras el procesamiento AI-ISP busca mejorar nitidez, color y rango dinámico, particularmente durante la noche. El sistema también utiliza doble micrófono, reducción de ruido y captura direccional para disminuir sonidos de fondo como tráfico o viento durante una conversación.

La digitalización también modifica la manera de conceder una entrada. TalkVu permite utilizar reconocimiento facial, tarjetas, PIN, Bluetooth y códigos QR, además de gestionar accesos mediante una aplicación móvil. Esta variedad abre posibilidades para inmuebles donde conviven residentes, trabajadores, visitantes u otros usuarios con diferentes niveles de autorización.

La estación interior reúne video, alarmas, intercomunicación y elementos del inmueble como iluminación o climatización. Mediante Hik-Connect también es posible modificar modos de operación, supervisar eventos y gestionar accesos a distancia. Los comandos de voz añaden otra vía para ejecutar funciones básicas.

La puerta deja así de funcionar únicamente como un punto donde se concede o rechaza el paso. La analítica integrada puede detectar intrusiones, cruces de líneas y sonidos anormales, entre ellos gritos o cristales rotos, para generar alertas en tiempo real.

El cambio amplía el papel de estos equipos dentro de casas y oficinas. “El enfoque estuvo en lograr visibilidad consistente en distintas condiciones de iluminación y una comunicación más clara mediante reducción de ruido, además de concentrar el control en una sola experiencia de uso”, señala Wu.

De esta forma, identificar a una persona, hablar con quien espera afuera, recibir una alerta y administrar una autorización pueden formar parte del mismo sistema. La transformación del control de acceso pasa así de depender de aquello que una persona lleva en el bolsillo —como una llave— a combinar distintas formas de comprobar quién intenta entrar y qué permiso tiene para hacerlo.