La solidaridad de los católicos mexicanos contribuye al sostenimiento de proyectos educativos, sanitarios, alimentarios y pastorales en comunidades de distintas partes del mundo. Según las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México (OMPE), la colecta del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) de 2025 permitió respaldar 109 iniciativas en 11 países. Este domingo 18 de octubre de 2026, la Iglesia católica celebra el centenario de esta jornada, dedicada a la oración y a la cooperación con las comunidades que necesitan apoyo para desarrollar su labor misionera.
Un siglo de cooperación misionera
El DOMUND es una jornada establecida por el papa Pío XI en 1926, a propuesta de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, para promover la oración por las misiones y reunir aportaciones destinadas a sostener la evangelización en todo el mundo. Desde entonces, la celebración se ha convertido en una expresión de cooperación entre las comunidades católicas.
El centenario de 2026 representa una oportunidad para reconocer el trabajo de los misioneros y renovar el compromiso de los fieles con las comunidades que necesitan acompañamiento espiritual y recursos materiales. El papa León XIV ha destacado que las contribuciones recogidas durante esta jornada ayudan a atender las necesidades de la misión de la Iglesia y de las comunidades católicas más jóvenes.
En México, la recaudación del DOMUND se canaliza a través de las Obras Misionales Pontificio Episcopales, que colaboran con proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida de comunidades en distintos continentes. Los recursos permiten financiar desde infraestructura escolar y atención sanitaria hasta la formación de seminaristas y catequistas.
Más de cien proyectos reciben apoyo de México
De acuerdo con información publicada por las OMPE en la revista Ad Gentes, la colecta mexicana de 2025 respaldó 109 proyectos distribuidos en 11 países de África, Asia, América y Europa.
Las iniciativas abarcan distintas necesidades de las comunidades beneficiarias. Entre ellas se encuentran la construcción y rehabilitación de instalaciones, la adquisición de materiales escolares y medicamentos, los programas de alimentación y el sostenimiento de centros que atienden a niños en condiciones de vulnerabilidad.
En Kenia, por ejemplo, las aportaciones permitieron financiar tres aulas para la escuela parroquial St. Benedict, destinadas a atender a niños sin hogar. También contribuyeron a la construcción de sanitarios en la escuela St. Joseph Kituro y al mantenimiento de programas alimentarios.
En Pakistán, la cooperación se destinó al sostenimiento de menores huérfanos en la casa hogar San Pedro Chak, así como a la compra de medicamentos y materiales escolares para el internado Santa Teresa. Los recursos también ayudaron a proporcionar atención médica a niños de familias con dificultades económicas.
Estos proyectos muestran que la cooperación misionera no se limita a la actividad religiosa. También incluye servicios educativos, sanitarios y asistenciales que buscan responder a las necesidades concretas de las comunidades.
Apoyo a la formación de futuros sacerdotes
Otra de las áreas respaldadas por la colecta es la preparación de quienes se forman para el ministerio sacerdotal. Según los datos recogidos en Ad Gentes, las aportaciones permitieron apoyar a 427 seminaristas y 29 formadores en seis seminarios de cinco países, incluido México.
La formación de sacerdotes y agentes pastorales es fundamental para que las comunidades puedan mantener sus actividades religiosas, educativas y de acompañamiento. En territorios donde los recursos son limitados, las ayudas contribuyen a cubrir necesidades relacionadas con la preparación académica, la manutención y el desarrollo de la vida formativa.
El respaldo a los seminaristas forma parte de una estrategia más amplia de cooperación entre las Iglesias particulares. A través de ella, las comunidades con mayores posibilidades económicas contribuyen al sostenimiento de otras que afrontan dificultades para atender a sus fieles.
Los desafíos de la misión en el mundo actual
El padre Joel Ibarra Sotelo, secretario nacional de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe en México, señaló a EWTN News Español que todavía es necesario fortalecer la conciencia de que la fe cristiana implica un compromiso permanente con el anuncio del Evangelio.
El sacerdote destacó la importancia de acercarse a los lugares donde el cristianismo tiene menor presencia y de acompañar a las comunidades que requieren apoyo espiritual y material.
Entre los principales desafíos identificó la indiferencia religiosa, la pérdida de vínculos comunitarios, la violencia, las desigualdades sociales y las situaciones que afectan la dignidad humana. Ante estas circunstancias, explicó, la labor misionera requiere una presencia cercana que sepa escuchar, acompañar y ofrecer esperanza.
La misión, desde esta perspectiva, no consiste únicamente en trasladarse a otros países para anunciar el Evangelio. También implica atender las necesidades de las personas, conocer sus circunstancias y promover relaciones de solidaridad y servicio.
La oración y el compromiso cotidiano también cuentan
Aunque las colectas económicas son esenciales para sostener los proyectos, Ibarra Sotelo recordó que la cooperación misionera comprende todas las dimensiones de la vida cristiana.
La oración ocupa un lugar central porque, según explicó, sostiene espiritualmente a los misioneros y a las comunidades que reciben su acompañamiento. A ella se suman la formación misionera, el conocimiento de otras realidades culturales y sociales y el compromiso de dar testimonio de la fe en la vida cotidiana.
El sacerdote invitó a los fieles a participar de acuerdo con sus posibilidades, ya sea colaborando con iniciativas misioneras, difundiendo las necesidades de otras comunidades o promoviendo una cultura de encuentro y servicio.
Estas acciones permiten que la jornada no quede reducida a una aportación económica anual, sino que contribuya a desarrollar una conciencia de responsabilidad compartida entre las comunidades católicas.
El centenario, una oportunidad para renovar el compromiso
La celebración del DOMUND 2026 recuerda cien años de cooperación organizada en favor de las misiones. Para las OMPE, los resultados de la colecta mexicana de 2025 muestran cómo las contribuciones de los fieles pueden transformarse en recursos concretos para escuelas, centros de atención, programas alimentarios y procesos de formación religiosa.
Sin embargo, las necesidades de las comunidades misioneras continúan siendo amplias y diversas. Por ello, el padre Ibarra Sotelo llamó a renovar el compromiso con la evangelización y a mantener una actitud de solidaridad que vaya más allá de una fecha específica.
El centenario representa así una ocasión para reconocer la labor de quienes trabajan en territorios de misión y para recordar que la cooperación puede expresarse mediante aportaciones económicas, oración, formación y servicio. El objetivo es mantener una red de apoyo que permita a las comunidades continuar su trabajo pastoral y atender las necesidades humanas de las personas a las que acompañan.


