La falta de agua vuelve a poner bajo presión al Canal de Panamá y su nueva administradora advierte que podrían aplicarse más restricciones si las lluvias no permiten recuperar los niveles de los principales lagos de la vía interoceánica.

El Canal de Panamá enfrenta nuevamente el desafío de operar con menos agua y no descarta reducir todavía más el número de buques que atraviesan diariamente la ruta si la sequía asociada al fenómeno de El Niño se prolonga durante los próximos meses.

La advertencia coincide con la llegada de Ilya Espino de Marotta a la administración del Canal. La ingeniera asumió este lunes como la primera mujer en ocupar el máximo cargo ejecutivo de la vía interoceánica y tendrá entre sus principales retos garantizar el suministro de agua necesario tanto para el tránsito marítimo como para el consumo de la población.

En declaraciones recogidas por la agencia AFP, Espino de Marotta señaló que, si las condiciones hídricas no mejoran, durante febrero o marzo podría ser necesario reducir nuevamente la capacidad diaria. Aunque descartó, por ahora, regresar a los niveles extremos de la crisis de 2023, reconoció que el número de tránsitos podría acercarse a 29 buques diarios.

El Canal ya viene aplicando ajustes. La Autoridad del Canal de Panamá ha reducido progresivamente la capacidad de tránsito y, de acuerdo con los reportes difundidos este lunes, el límite pasará de 34 a 32 embarcaciones diarias a partir del 15 de septiembre.

La situación también ha obligado a modificar el calado permitido para los grandes buques. La Autoridad del Canal informó en agosto que el máximo autorizado para las esclusas neopanamax fue reducido a 48 pies y posteriormente a 47,5 pies, equivalentes a unos 14,48 metros. Estas medidas responden a los niveles y proyecciones del lago Gatún.

Y es que el problema no es simplemente que llueva menos. El Canal depende directamente de los recursos hídricos de su cuenca para llenar las esclusas que permiten elevar y bajar los barcos entre el Atlántico y el Pacífico. Los lagos Gatún y Alhajuela son, en ese sentido, parte esencial de una gigantesca reserva que debe atender simultáneamente las necesidades del comercio y de la población.

La experiencia reciente muestra hasta dónde puede llegar el problema. Durante la crisis hídrica de 2023 y 2024, el Canal tuvo que reducir de manera escalonada el número de tránsitos diarios hasta llegar a 24 y posteriormente a cifras todavía menores. La propia Autoridad del Canal documentó entonces reducciones de 32 a 24 buques, después a 22, 20 y finalmente 18 en los meses más críticos.

Ahora el escenario vuelve a generar preocupación, aunque las autoridades consideran que todavía existe margen para evitar una situación semejante. Reuters informó que Espino de Marotta considera que podrían ser necesarias restricciones adicionales en el corto plazo si las lluvias de los próximos meses no permiten recuperar los niveles de los embalses.

### Un problema que va más allá de los barcos

La crisis del agua representa un desafío particularmente delicado porque el Canal no solo sostiene una de las rutas marítimas más importantes del planeta. El mismo sistema hídrico abastece a una parte significativa de la población panameña.

La nueva administradora tiene precisamente entre sus prioridades el proyecto para construir un reservorio en el río Indio, una obra estimada en unos 1.500 millones de dólares que busca reforzar el suministro de agua para el Canal y para el consumo humano.

Según información de la Autoridad del Canal de Panamá, el proyecto forma parte de una estrategia de largo plazo para garantizar la seguridad hídrica y mantener la confiabilidad de la vía. Associated Press señala que la obra podría estar terminada hacia 2031 o 2032, por lo que no constituye una solución inmediata para la actual temporada de sequía.

Reuters coincide en que la solución estructural todavía está a varios años de distancia. Mientras el proyecto del río Indio avanza, el Canal tendrá que administrar cuidadosamente el agua disponible y ajustar su operación si las condiciones climáticas empeoran.

### Una ruta clave para el comercio mundial

El Canal de Panamá conecta los océanos Atlántico y Pacífico y permite a los buques evitar el largo recorrido alrededor del extremo sur de América. Su importancia hace que cualquier reducción sostenida de su capacidad pueda repercutir en las cadenas internacionales de suministro, los costos de transporte y los tiempos de entrega.

Estados Unidos y China se encuentran entre los principales usuarios de esta ruta. De acuerdo con Associated Press, el Canal maneja cerca del 3 por ciento del tráfico marítimo mundial, una cifra que refleja su peso dentro del comercio internacional, aunque su relevancia estratégica va mucho más allá de ese porcentaje.

La sequía, por tanto, no es solamente un problema ambiental para Panamá. Cada cupo de tránsito que se pierde representa una capacidad logística que deja de estar disponible en una ruta utilizada por navieras, productores y comerciantes de distintas partes del mundo.

La Autoridad del Canal ha insistido en que mantiene un monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas y de los niveles de los lagos. Además, ha introducido ajustes en el sistema de reservas para administrar de manera más eficiente la capacidad disponible mientras persiste el déficit hídrico.

La verdad es que el Canal enfrenta una paradoja cada vez más difícil de ignorar: una infraestructura diseñada para facilitar el movimiento de enormes cantidades de mercancías depende de un recurso tan impredecible como la lluvia. Mientras llega una solución de largo plazo, Panamá tendrá que encontrar el equilibrio entre mantener abierta una de las grandes arterias del comercio mundial y proteger el agua que hace posible su funcionamiento.