La plantilla del Athletic Club decidió no atender a los medios después de perder 2-0 ante el Barcelona, en una protesta que estaría relacionada con la eliminación de las invitaciones que los futbolistas recibían para sus familiares y allegados.
La derrota ante el Barcelona dejó al Athletic Club con poco que celebrar en el terreno de juego, pero el episodio más llamativo de la noche ocurrió después del silbatazo final. Los futbolistas del conjunto vasco decidieron guardar silencio ante los medios de comunicación, una postura que el propio club atribuyó a un problema interno.
La decisión fue inusual. Ningún jugador atendió a la televisión que posee los derechos de transmisión ni acudió posteriormente a la zona mixta del Spotify Camp Nou. Incluso Unai Simón, una de las figuras del encuentro por sus intervenciones bajo los tres palos, evitó los micrófonos.
El Athletic confirmó que se trataba de una decisión tomada por los propios futbolistas como medida de protesta, aunque en ese momento no hizo público el motivo concreto. La información publicada por Mundo Deportivo coincidió en señalar que el malestar estaría relacionado con la retirada de invitaciones para distintos colectivos vinculados con el club, entre ellos los propios jugadores.
Otros reportes periodísticos apuntaron posteriormente a un conflicto más amplio alrededor de esta medida. Según el diario AS, la directiva habría eliminado las invitaciones tradicionales que recibían futbolistas, exjugadores y otros integrantes vinculados históricamente con la institución. La Cadena SER también recogió el malestar expresado por antiguos jugadores del Athletic ante la decisión.
Y es que, aunque pueda parecer un asunto menor frente a los problemas deportivos de un club profesional, para una institución con una identidad tan marcada como el Athletic la relación entre plantilla, directiva, exjugadores y afición tiene un peso especial. Las localidades para familiares y allegados forman parte de una dinámica que va más allá de una simple entrada al estadio.
La tensión llegó después de una noche complicada para el equipo dirigido por Edin Terzić. El Athletic cayó 2-0 ante el Barcelona con goles de Raphinha y Fermín López. El conjunto bilbaíno resistió durante buena parte del encuentro gracias a la actuación de Unai Simón e incluso tuvo una oportunidad clara para empatar, cuando un disparo de Oihan Sancet terminó en el poste.
La crónica oficial del Athletic reconoció precisamente ese escenario: el equipo logró mantenerse en el partido gracias a las intervenciones de Simón y estuvo cerca de igualar antes de que el Barcelona sentenciara el encuentro. LaLiga confirmó el resultado de 2-0 en el primer partido del conjunto catalán como local esta temporada.
Pero el resultado deportivo terminó compartiendo protagonismo con una disputa institucional que todavía presenta zonas sin aclarar. El Athletic no ha confirmado oficialmente que la eliminación de las invitaciones sea la causa específica del silencio de los jugadores. Por ello, esa relación debe entenderse como una versión difundida por distintos medios y no como una explicación formal de la directiva.
Lo que sí quedó claro es que existe un malestar suficiente dentro de la plantilla para adoptar una medida poco habitual y visible. La protesta trasladó un desacuerdo interno al escenario público, justo después de una derrota y frente a una enorme atención mediática.
Ahora la atención estará puesta en la capacidad de la directiva y los representantes de los futbolistas para resolver el desencuentro. Porque una discusión por localidades puede parecer pequeña en el papel, pero cuando termina provocando que toda una plantilla decida no hablar, deja de ser un asunto menor.


