Shinya Tsukamoto lleva al Festival de Venecia la historia real de Allen Nelson, un marine afroamericano marcado por la violencia de Vietnam y convertido después en un incansable defensor de la paz.
Más de medio siglo después del final de la guerra de Vietnam, sus heridas siguen encontrando nuevas formas de aparecer en el cine. En el Festival de Venecia, el director japonés Shinya Tsukamoto presentó en competencia Mr. Nelson, Did You Kill People?, un drama inspirado en la vida real de Allen Nelson, veterano afroamericano de los Marines que regresó a Estados Unidos con un profundo trauma psicológico después de combatir en Asia.
La película no se concentra únicamente en lo ocurrido en el campo de batalla. Su verdadero interés está en lo que sucede cuando termina una guerra y el soldado tiene que regresar a una vida cotidiana que ya no reconoce. Nelson quedó atormentado por las escenas de violencia que presenció y por los actos que cometió durante su servicio.
Reuters explicó que Nelson se alistó en los Marines a los 18 años, impulsado en buena medida por la pobreza, y terminó combatiendo en Vietnam. Tras regresar a Estados Unidos, sufrió estrés postraumático, llegó a experimentar una etapa de indigencia y posteriormente recibió atención especializada. Con el paso de los años convirtió su propia experiencia en una advertencia contra la guerra.
Ese recorrido es el corazón de la película. Tsukamoto, conocido por una filmografía marcada por imágenes físicas y perturbadoras, utiliza una narración que alterna el pasado y el presente para mostrar cómo los recuerdos del conflicto pueden permanecer vivos mucho después de que hayan cesado los disparos.
El joven Nelson es interpretado por Mark Merphy, mientras que Rodney Hicks asume al personaje durante su etapa adulta. Geoffrey Rush interpreta al terapeuta que acompaña al veterano en su difícil proceso para comprender aquello que vivió y, sobre todo, aquello que hizo.
La pregunta que da nombre a la película funciona como una herida abierta. Años después de Vietnam, Nelson acudió a una escuela para hablar con estudiantes sobre sus experiencias. Una niña le preguntó directamente si había matado personas. La sencillez de la pregunta terminó enfrentándolo con aquello de lo que había intentado escapar durante años.
El episodio está documentado en la propia historia de Nelson y adquiere en la película un significado mayor. No se trata solamente de saber qué ocurrió en Vietnam, sino de preguntarse qué queda dentro de una persona después de participar en una maquinaria de violencia.
El caso de Nelson también tuvo una dimensión poco habitual. Según información de medios especializados y materiales sobre la película, el veterano dedicó buena parte de su vida posterior a hablar públicamente sobre la guerra y llegó a ofrecer más de 1.200 conferencias en Japón. Su testimonio terminó estableciendo un vínculo particular con ese país, donde encontró una audiencia especialmente receptiva a su mensaje antibélico.
Tsukamoto ya había explorado las consecuencias de la guerra en Fires on the Plain, ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente en Shadow of Fire. En esta ocasión cambia de escenario y de perspectiva: ya no observa solamente a quienes padecen la guerra, sino también a quien participa en ella y debe convivir después con la responsabilidad y el trauma.
“Las víctimas no cambian”, sostuvo Tsukamoto durante la presentación de la película, al defender la idea de que el sufrimiento provocado por los conflictos trasciende las épocas y las fronteras. Su argumento conecta Vietnam con las guerras contemporáneas, incluso aquellas libradas mediante drones y tecnología militar avanzada.
La película, sin embargo, no ha provocado una reacción unánime entre los críticos. El País consideró que la violencia y el tratamiento de la historia terminan debilitando parte de su impacto, mientras que otras publicaciones destacaron la potencia física de las escenas de combate y la interpretación de Hicks.
Screen Daily describió la película como una obra por momentos visceralmente poderosa, aunque también cuestionó que el relato pierda claridad en algunos tramos. Corriere del Veneto, por su parte, valoró especialmente la primera mitad y consideró que posteriormente la película adopta una estructura más convencional.
Ese contraste resulta interesante porque revela una de las dificultades centrales del cine sobre la guerra: mostrar el horror sin convertirlo en espectáculo y explicar el trauma sin reducirlo a una sucesión de escenas violentas. Tsukamoto apuesta por una experiencia incómoda, casi física, que busca que el espectador sienta parte de la desorientación que acompaña a Nelson.
La historia adquiere además una dimensión racial. Nelson no fue solamente un soldado enviado a una guerra lejana. Fue un joven afroamericano que creció en un contexto de pobreza y discriminación y que encontró en el Ejército una posible salida a sus circunstancias. Su experiencia permite observar cómo las condiciones sociales que preceden a una guerra también pueden influir en quienes terminan combatiéndola.
Nelson murió en 2015 a causa de un cáncer relacionado con la exposición al agente naranja, de acuerdo con Reuters. Para entonces había convertido sus recuerdos en una forma de activismo y había regresado a Vietnam en 2005 para expresar su arrepentimiento.
Por eso, Mr. Nelson, Did You Kill People? no pretende presentar Vietnam como un episodio cerrado de la historia estadounidense. La película utiliza aquella guerra para formular una pregunta mucho más incómoda: qué ocurre con una persona cuando la violencia que aprendió en el campo de batalla continúa acompañándola durante décadas.
En Venecia, esa pregunta llega en un momento en que los conflictos armados vuelven a ocupar buena parte de las noticias internacionales. Y es que, para Tsukamoto, la distancia histórica no elimina la vigencia de la historia de Nelson. Cambian las armas, cambian los uniformes y cambian los lugares, pero el trauma humano permanece.


