Estudio con millones de niños relaciona el litio en el agua potable con una afección cardíaca poco común
Notipress.- El litio presente de forma natural en el agua potable se asocia con una mayor probabilidad de diagnóstico del síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW), una alteración cardíaca poco frecuente que puede provocar episodios de ritmo cardíaco peligrosamente acelerado. Una investigación de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), publicada en The Journal of Clinical Investigation, identificó esta relación mediante el análisis de registros sanitarios y ambientales de millones de niños en Estados Unidos.
Los resultados mostraron que los menores residentes en condados de California situados dentro del 25% con mayores concentraciones de litio en el agua tenían 71% más probabilidades de recibir un diagnóstico de Wolff-Parkinson-White que aquellos que vivían en condados con concentraciones inferiores.
El análisis incluyó información de más de 2,3 millones de niños en California y encontró resultados similares en una segunda población de casi 2 millones de menores en Nueva York. En este último estado, los niños residentes en zonas con concentraciones de litio superiores a 10 partes por mil millones también presentaron una mayor probabilidad de diagnóstico.
El litio es un elemento que se encuentra naturalmente en las aguas subterráneas y cuya concentración varía según las características geográficas. Su presencia en fuentes destinadas al consumo humano llevó a los investigadores a examinar si la exposición ambiental al litio podría relacionarse con alteraciones en el desarrollo del corazón.
Qué es el síndrome de Wolff-Parkinson-White y cómo afecta al corazón
El síndrome de Wolff-Parkinson-White aparece cuando existe una vía eléctrica accesoria que genera una conexión anormal entre regiones del corazón. Estas conexiones se forman durante el desarrollo fetal y pueden permitir que los impulsos eléctricos circulen por rutas adicionales, favoreciendo episodios de frecuencia cardíaca elevada.
Las vías accesorias están entre las causas más frecuentes de taquicardia supraventricular, una alteración del ritmo cardíaco que puede producir palpitaciones y otros síntomas. En el caso del síndrome de Wolff-Parkinson-White, también existe un pequeño incremento del riesgo de muerte súbita.
Aunque estas conexiones anormales se conocen desde hace décadas y pueden tratarse mediante ablación por catéter, las razones de su formación durante el desarrollo fetal siguen siendo poco conocidas.
Gregory Marcus, profesor de investigación sobre fibrilación auricular en la División de Cardiología de la UCSF y autor principal del estudio, explicó que los resultados apuntan a un posible factor ambiental modificable. Sin embargo, señaló que todavía es necesario determinar si el litio contribuye realmente al desarrollo de estas vías eléctricas.
El interés por estudiar esta asociación surgió de investigaciones previas que habían relacionado el uso medicinal de litio durante el embarazo con un mayor riesgo de determinadas anomalías cardíacas congénitas, incluida la anomalía de Ebstein, que suele acompañarse de vías accesorias.
A partir de ese antecedente, los investigadores examinaron si las concentraciones ambientales de litio presentes en el agua potable también podían mostrar una relación con estos trastornos.
Qué encontraron los investigadores en California y Nueva York
Además de la asociación principal con el síndrome de Wolff-Parkinson-White, los investigadores identificaron que las concentraciones más elevadas de litio en California estaban relacionadas con diagnósticos de taquicardia supraventricular, palpitaciones y desmayos.
La reproducción del hallazgo principal en Nueva York aportó evidencia adicional sobre la asociación observada, aunque los investigadores reconocieron que los resultados no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.
Una limitación importante es que la exposición al litio se estimó a partir del condado de residencia. Los científicos no contaban con mediciones individuales de la cantidad de litio consumida por los niños ni por sus madres durante el embarazo.
Por ello, otros factores ambientales o genéticos podrían contribuir a explicar las diferencias encontradas entre las poblaciones estudiadas.
Los autores también destacaron que el síndrome de Wolff-Parkinson-White es una enfermedad poco frecuente. Entre los más de 2,3 millones de niños incluidos en el análisis de California, solamente 686 tenían un diagnóstico documentado.
Marcus señaló que los hallazgos no deberían generar alarma sobre la seguridad del agua potable, incluso entre las mujeres embarazadas, debido a que todavía no se ha demostrado que la exposición ambiental al litio provoque esta alteración cardíaca.
Litio en el agua potable: qué falta investigar
Actualmente, Estados Unidos no regula específicamente las concentraciones de litio en el agua potable, aunque la Agencia de Protección Ambiental (EPA) exige su monitoreo mediante un programa dedicado a contaminantes no regulados. El Servicio Geológico de Estados Unidos también realiza mediciones de este elemento en aguas subterráneas.
Los investigadores consideran necesario ampliar los estudios a otras poblaciones y mejorar las mediciones de exposición al litio durante el embarazo. Esto permitiría evaluar si existe una relación causal y determinar qué concentraciones podrían ser relevantes para el desarrollo cardíaco fetal.
También será importante establecer en qué momento del desarrollo podría producirse una eventual influencia del litio sobre la formación de vías eléctricas accesorias.
El estudio destaca la utilidad de combinar datos de calidad del agua y registros de salud infantil para investigar posibles factores ambientales relacionados con enfermedades poco frecuentes. Sus resultados abren nuevas preguntas sobre el origen del síndrome de Wolff-Parkinson-White, mientras permanece pendiente determinar si el litio tiene un papel causal en su aparición.


