El Real Madrid afronta dieciséis días que pondrán a prueba a Mourinho

El Real Madrid regresará del parón internacional ante una exigente cadena de cinco partidos en apenas dieciséis días, un tramo que pondrá a prueba las respuestas de José Mourinho después de un comienzo de temporada marcado por derrotas, dudas futbolísticas y una creciente disputa institucional con LaLiga.

El ruido del derbi madrileño todavía no se apaga, pero el calendario obliga al Real Madrid a mirar hacia adelante. A partir del 10 de octubre, el equipo dirigido por José Mourinho afrontará cinco partidos en dieciséis días: Villarreal, Roma, Sevilla, RB Leipzig y Barcelona. La secuencia combinará tres encuentros de LaLiga con dos compromisos de la Liga de Campeones y terminará en el Camp Nou, donde el conjunto blanco disputará el primer clásico de la temporada.

La situación con la que Mourinho llegará a ese tramo no es precisamente cómoda. Tras siete jornadas, el Real Madrid ocupa la cuarta posición con 15 puntos, producto de cinco victorias y dos derrotas. El Barcelona, en cambio, lidera la clasificación con 21 unidades y un pleno de siete triunfos. Los datos oficiales de LaLiga reflejan además una diferencia considerable en producción ofensiva: 31 goles para el conjunto azulgrana frente a 18 del Madrid.

La derrota por 2-1 ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano agravó esa distancia y dejó al descubierto algunos de los problemas que el equipo había conseguido disimular durante las primeras jornadas. Antes del derbi, el Madrid ya había perdido por 1-0 frente al Betis. En medio de esos tropiezos también tuvo que sufrir para superar al Elche por 3-2.

El partido ante el Atlético, además, terminó convertido en una discusión sobre el arbitraje. Mourinho mostró en conferencia de prensa imágenes de las acciones protagonizadas por Cristian ‘Cuti’ Romero y Kang-in Lee, al considerar que ambas merecían expulsión. El Comité Técnico de Árbitros revisó posteriormente las jugadas y confirmó que Kang-in Lee debió recibir la tarjeta roja por su entrada sobre Fede Valverde. En el caso de Romero y Jude Bellingham, el organismo consideró que se trató de una acción de elevada carga interpretativa y mantuvo como correcta la decisión de amonestar al defensor argentino.

El reconocimiento del error arbitral no cerró la polémica. La discusión se trasladó rápidamente a los despachos y terminó enfrentando al Real Madrid con Javier Tebas. El club publicó el 22 de septiembre un comunicado en el que pidió que el presidente de LaLiga fuera sustituido por un dirigente capaz de administrar la competición con neutralidad. Tebas respondió cuestionando el discurso madridista y defendiendo que la organización debe representar los intereses de la competición en su conjunto.

Mientras esa batalla institucional ocupa titulares, el desafío deportivo sigue siendo el más inmediato. Y es que el centro del campo del Madrid todavía busca una fórmula capaz de darle mayor control a los partidos. La combinación de Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde aporta recorrido y capacidad física, pero el equipo necesita también mayor continuidad con el balón y más recursos para superar bloques defensivos.

En ataque, buena parte de la responsabilidad ha recaído sobre Kylian Mbappé. El delantero francés ha sido una de las principales referencias ofensivas del conjunto blanco, mientras que Vinícius Júnior ha tenido un comienzo menos productivo de lo habitual. La recuperación de su mejor versión será uno de los asuntos que Mourinho deberá resolver cuando la plantilla vuelva a reunirse después del parón.

La exigencia aumentará todavía más por la acumulación de partidos. El calendario oficial de LaLiga establece que el Madrid recibirá al Villarreal el 10 de octubre y al Sevilla el día 18, mientras que entre ambos encuentros viajará a Roma para disputar el 14 de octubre la segunda jornada de la fase de liga de la Champions. El 21 recibirá al Leipzig y el 25 visitará al Barcelona.

La Liga de Campeones ya comenzó para Mourinho con una victoria por 2-1 sobre el Inter en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, Roma y Leipzig representan un escenario diferente, porque obligarán al técnico portugués a administrar esfuerzos mientras mantiene la presión competitiva en el campeonato español.

Ahí aparecerá otra cuestión importante: la profundidad de la plantilla. Cinco encuentros de alta exigencia en poco más de dos semanas pueden convertir a los futbolistas que hasta ahora han tenido un papel secundario en piezas necesarias. Las rotaciones dejarán de ser una posibilidad para convertirse, en muchos momentos, en una obligación.

El calendario oficial del club confirma que el clásico se disputará el 25 de octubre en el Spotify Camp Nou. Para entonces, Mourinho habrá tenido que atravesar Villarreal, Roma, Sevilla y Leipzig antes de llegar al duelo contra el Barcelona. Es un recorrido corto en tiempo, pero enorme en exigencia.

El antecedente del Metropolitano añade otro elemento a la historia. Hace un año, el Real Madrid llegó a ese estadio con seis victorias en sus seis primeros partidos y terminó derrotado por 5-2, un resultado que expuso problemas que los buenos resultados habían ocultado. Esta temporada el contexto es distinto: Mourinho no llega con un pleno de victorias, sino con dos derrotas y una desventaja de seis puntos respecto del líder.

Por eso octubre puede ofrecer una fotografía mucho más clara del proyecto. No se tratará únicamente de sumar puntos. También estará en juego la capacidad del equipo para controlar los partidos, repartir la responsabilidad ofensiva, responder ante rivales de distintos estilos y sostener el ritmo cuando LaLiga y la Champions se compriman en el calendario.

La verdad es que Mourinho todavía está en una etapa temprana de su regreso al Real Madrid, pero el calendario no concede demasiadas treguas. Después de días en los que los árbitros, los comunicados y la disputa con Tebas ocuparon el centro de la conversación, el balón volverá a exigir respuestas.

Y esas respuestas llegarán en apenas dieciséis días. Villarreal abrirá la secuencia. Roma y Leipzig pondrán a prueba al equipo en Europa. Sevilla añadirá otra jornada de Liga. Barcelona cerrará el recorrido. Para entonces, el Real Madrid tendrá más elementos para saber qué problemas pertenecen al comienzo de temporada y cuáles pueden acompañarlo durante el resto del curso.