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El reto de la educación para este mundo Covid-19

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Hace unos días se volvió a viralizar una situación de maltrato de un maestro universitario contra una alumna que, enferma de covid-19, pedía consideración al docente para cumplir con los trabajos académicos atrasados. El maestro insistió en que no era basílica para estar escuchando y atendiendo explicaciones y con una actitud prepotente y no empática le hizo ver a los alumnos conectados en la sesión en línea que el era estricto y no que no dejaría que los alumnos se le subieran a la mesa.

Este incidente se suma a la ya larga lista de maestros que son exhibidos en las redes sociales, que se han viralizado y son parte de las noticias y de la discusión sobre la práctica docente en estos tiempos de pandemia que nos ha recluido en nuestras casas y que, gracias a la tecnología, los procesos educativos continúan en la modalidad a distancia.

¿Cómo entender a fondo esta situación?

Es muy claro que la educación ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas. De un proceso formativo autocrático donde el maestro poseía la verdad absoluta por ser el transmisor de conocimientos, hoy en día se está invirtiendo la pirámide para posicionar al alumno en la responsabilidad de su propio proceso de aprendizaje.

El gran problema es que este nuevo modelo se apega más a la realidad del mundo virtual o teleinformático, pero que en la práctica el sistema educativo no está preparado para ello.

Por un lado, los maestros estamos formados no para la innovación ni la flexibilización de nuestros procesos de planeación y mucho menos de impartición de clases bajo estos principios. Como modelación en la formación muchos docentes vienen de la llamada “vieja escuela” que pondera la instrucción desde la verticalidad del maestro hacia el estudiante.

Pero también existe una normatividad muy clara, en tiempos y condiciones cuantitativas que limitan capacidades de decisión en cuanto flexibilidad en los procesos administrativos.

No es cuestión de justificar al docente y la situación que motivan a este análisis y reflexión de la realidad. Pero el tema del Covid-19 y la responsabilidad administrativa de los docentes plantea retos. Sabemos que esta enfermedad es muy dura para el cuerpo y la emoción de quien la padece, así como un tiempo más largo que cualquier otra enfermedad respiratoria común. Por lo cual, los maestros deben lidiar con la entrega de calificaciones en los tiempos que la normatividad establece. Sin justificar los hechos, es una realidad que se necesita de una mayor capacidad de empatía y habilidad en organización y atención de estas circunstancias que permitan continuar con el proceso sin menoscabar a los alumnos que sufren de este padecimiento.

Tampoco los alumnos se escapan de esta interesante ecuación en el reto de la educación en línea. No hay peor distractor que estar en la casa de uno, con todos los estímulos en contra, que dificultan la concentración en la actividad educativa si no se cuenta con la motivación y la disciplina que genera el autodidactismo y deseos intrínsecos por aprender por uno mismo.

La educación en línea no es nueva. La modalidad existe desde hace mucho tiempo, tan antiguo como el correo normal. La educación a distancia ha estado ayudando a miles de personas, a lo largo del tiempo, a la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades. Así hay quienes han aprendido oficios con los cursos por correo; que hoy con nuevas tecnologías de comunicación e información se han expandido posibilidades con el correo electrónico, las plataformas digitales web de aprendizaje direccionado o autónomo y ahora con la mensajería instantánea.

Pero la pregunta clave para reflexionar es si los alumnos están preparados para asumir por voluntad propia su propio proceso formativo. Lo que sería sin duda la expresión más madura de un modelo educativo moderno e innovador que tenga en la centralidad la capacidad y voluntad del estudiante.

Si algo es muy seguro en este nuevo mundo tecnológico es que el conocimiento no está ya en el poder absoluto de algunos, sino que lo podemos ir explorando a lo largo y ancho de la red por la información y libros digitales, video tutoriales, simuladores electrónicos y otras más herramientas que si alguien quiere saber algo es tan solo hacerse el tiempo para que con disciplina personal se puede adquirir el conocimiento y habilidades

Es por ello, que resulta muy válido el pensamiento que dice que la educación hoy transita con la tecnología del s. XIX pero con procesos formativos del s. XX, pero con actitudes de los actores educativos, entiéndase directivos, maestros y alumnos, del s. XIX.