El populismo político se distingue en generar una narrativa política gubernamental orientada a lo que el pueblo quiere escuchar, sin importar que los argumentos tengan una validez acorde con la realidad. Esa es la herencia que nos ha dejado el anterior presidente López Obrador como el 2º piso de la Cuarta Transformación que hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

En tiempos donde el fundamento de su lucha política era la gran corrupción del PRIAN se ajustaba a la expectativa de grandes cambios que se esperaban para mejorar los servicios gubernamentales, como fue el caso de la salud pública.

Seamos conscientes que México desarrolló como parte de los ideales revolucionarios en los periodos hegemónicos sexenales un sistema de seguridad social muy amplio con instituciones como el IMSS y el ISSSTE, abriendo inclusive un nuevo ámbito jurídico con disciplinas que trascendían de los temas públicos y privados a considerar como valor fundamental la justicia social para atender a la población vulnerable.

También es muy cierto, que las condiciones de atención, en parte por el burocratismo y la falta de innovación administrativa y presupuestal ya habían puesto en jaque esos sistemas de salud pública.

López Obrador, en su momento, nos prometió un sistema de salud de atención hospitalaria a nivel de Dinamarca, considerado como uno de los mejores en el mundo.

Para ello, se tomaron muchas decisiones como eliminar el “seguro popular”, cambio los mecanismos de compra de medicamentos, la malograda creación del INSABI que fracasó y el propio gobierno declaró su extinción. Para solucionar el desabasto se planeo y se creó una megafarmacia que solucionaba el problema de falta de medicamentos y hoy está inoperativa, un auténtico monumento la improvisación y falta de planeación.

Pero a pesar de todas medidas, la situación continuó deteriorándose a un nivel que hoy estamos a punto de un colapso de la asistencia médica pública, aún cuando en el discurso se afirme que estamos bien y la magnificencia de problema del desabasto es causado por los algoritmos.

En la verdad de los hechos, quienes somos derechohabientes sea del IMSS o del ISSSTE es más que conocido que no se logran surtir recetas completas. Siempre le falta uno a dos medicamentos a los pacientes. En el IMSS los doctores revisan el sistema y es común que ni siquiera expida la receta porque no hay en existencias en las farmacias

Yo soy diabético y en este mes, por ejemplo, no pudieron darme la dosis mensual de Metformina, uno de los medicamentos esenciales y fundamentales para el tratamiento de esta condición de vida que afecta a una gran parte de la población.

Resulta curioso que los que más acusaron de el PRIAN pretendía privatizar la salud, hoy no pueda solucionar el problema de desabasto de medicamentos, la carencia de espacios para citas para consultas y estudios, que resulta mucho más fácil acudir a instancias privadas, que aunque cuestan, al final terminan resolviendo los síntomas de un padecimiento.

Lo peor es que ante el anuncio de que irán de hospital en hospital y de piso en piso para platicar sobre los faltantes y necesidades, en el fondo se reconoce en la media el gran fallo que la falta de control administrativo que actualmente tiene los funcionarios de esta institución de salud pública.

Una ineptitud, aunado a los boquetes presupuestales que surgen por la necesidad de alimentar la viabilidad económica de los programas sociales sin impulsar la productividad y generación de riqueza, lo que hoy hunde y colapsa el sistema de salud. Sin importar dejar en el desamparo médico y hospitalario a los mexicanos.

Es por eso que se entiende las protestas de los médicos. No solo es un asunto de alza salarial, sino de la precariedad que tienen ellos que afrontar ante la incapacidad e ineptitud de una administración que no sabe ni quiere reconocer que están muy mal.

AL CALCE. Hace algunos meses se atrevieron en el IMSS T1 de Yucatán a practicarme una endoscopia esofágica sin anestesia. La peor experiencia en un estudio que no pudo terminarse porque la sensación de ahogamiento al ser introducido un tubo con cámara por la boca hacia el estómago fue realmente terrorífica.

Y conste, que esto último, no es un algoritmo.