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Fe y esperanza: lo que no debemos perder en esta navidad

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Hace un año, para estas fechas, nunca nos pudimos imaginar lo que íbamos a vivir la humanidad en este 2020 que pronto terminará.

Hace un año, de manera excepcional por primera vez en 14 años de matrimonio, tanto mi familia como la de mi esposa celebraríamos una navidad juntos. El motivo era la enfermedad terminal que a mi señora Madre Lourdes Ripoll Navarro se le había detectado en meses previos. Un camino duro, pero con muchos aprendizajes que en retrospectiva me han dado la fortaleza en estos días y meses de dura prueba por el confinamiento y la emergencia sanitaria.

Fe y esperanza, fueron los dos grandes baluartes que acompañaron a mi madre en su último trance por la vida. Baluartes que le fortalecieron el cuerpo, pero mucho más el espíritu.

Porque una persona que tiene firmes sus creencias, que sabe lo que vale y confía en Dios y en los demás, sabe que no se encuentra uno solo y aunque el reto sea difícil, nunca se está solo.

Esperanza de que las adversidades, por más difíciles que sean, son pasajeras y el camino que nos conducen a algo mejor, aun cuando parezca más pesimista el final.

Hoy más que nunca, en esta navidad diferente, son conceptos que deben estar muy presentes en estos momentos, no solo para la noche de hoy, sino para continuar en este reto que la humanidad ha tenido que enfrentar.

No hay duda de que, en miles de hogares alrededor del mundo, hoy será una noche triste por las ausencias de muchos seres queridos que hoy ya no se encuentran. Elevemos una oración o pensamiento hacia ellos, que muy seguramente estarán junto a nosotros celebrando. Pero también un gran agradecimiento que celebre la vida para quienes hoy superaron la difícil prueba del contagio.

Quienes aún tengan hoy la oportunidad de celebrar la nochebuena seamos conscientes que somos sobrevivientes y tenemos, con el respeto a los ya fallecidos, que celebrar la vida y seguir adelante en este difícil camino que aún no termina, aunque parece que cada vez hay más luz en el futuro.

Una navidad diferente, una navidad más hacia el interior de uno mismo. Tanto que habíamos caído en al materialismo comercial y fiestero hoy contamos con nosotros mismos para ser lo que somos y cuidar a los demás.

Es por ello de que con mucho cariño y sentimiento tengo que decirle ¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

No perdamos la FE y la ESPERANZA.

Un abrazo no a la distancia, sino al corazón.

¡FELIZ NAVIDAD!