Inicio Análisis político Enrique Vidales Ripoll Felipe Calderón un presidente en plena campaña

Felipe Calderón un presidente en plena campaña

472
alt

¿Estamos ante el
intento descarado de la acción presidencial ejerciendo su poder para
hacer de las instituciones electorales, como el IFE y la FEPADE, sus
brazos políticos para asegurar el triunfo del PAN?

Lo declarado por
Felipe Calderón el jueves pasado no es un error o equívoco. Sabía
perfectamente, por que así lo había previsto, que se haría revuelo
con su declaración. No importaba usar una encuestadora desconocida
por todos. Lo importante era incentivar a sus copartidarios a sumarse
y esforzarse en torno de la candidatura de Josefina Vázquez Mota,
que a decir de él, ya mero le alcanza al primer lugar, a Enrique
Peña Nieto.

Para entender la
magnitud de la acción, no podemos desvincularla de todas las
acciones de gobierno. De las decisiones antes y ahora en torno al
proceso electoral. El cambio en la FEPADE para poner a un hombre de
su confianza. La publicidad que sin decir nombre queda claro que se
dirige al público electoral para hacernos vender la idea de que con
el PAN nos va a ir bien, vamos a vivir mejor

Una manipulación
muy sutil e inteligente dentro de los bordes que la ley permite. Lo
importante es no perder la elección. No ser el presidente que tenga
que pasar a la historia como aquel que regresó la presidencia al
PRI, a aquel partido que representa, a decir de los panistas
fundamentalistas y radicales, el retorno al pasado.

En otro contexto,
ajeno por lo menos al mexicano, el presidente es un ciudadano más
que puede entrar a ser parte activa de un proceso electoral. Pero en
la historia de nuestro país, aquella de la cual se intentan
sustentar mediáticamente los panistas, la acción deliberada de la
presidencia en la manipulación de un resultado electoral es algo
deshonesto, ilegal, inequitativo e imprudente. ¿Cuántas veces no
criticaron y lucharon contra el dedazo y la imposición no sólo de
candidatos sino de los resultados ganadores en una elección? ¿Puede
algún panista justificar la legalidad, la equidad y la justicia en
el comportamiento proselitista e impositivo que nos ha demostrado
Felipe Calderón?

Por lo menos ya
logró imponer a Ernesto Cordero en la primera posición al Senado.
El que nunca contó con siquiera un poco más del 30 por ciento en
las preferencias electorales internas en la población en general. A
su hermana, para que todo quede en familia, sin importarle que
existan grabaciones que por más se intente desviar la atención en
la ilegalidad de su obtención, el hecho en sí demuestra que se
usaron recursos públicos para influir en las elecciones estatales de
Michoacán, donde a pesar de ello se perdió e históricamente el PRI
gana.

Todo esto dentro de
un periodo de supuesto silencio electoral. Todavía no estamos en lo
duro de la campaña y ya el presidente Felipe Calderón la ha
calentado hasta un punto supuestamente máximo.

Tengo la confianza
que ya hay más ciudadanos con conciencia critica que se da cuenta de
esta situación, del contexto y la repercusión de las decisiones del
actual gobierno encabezado por Felipe Calderón Hinojosa. Muchos que
apoyaron el hecho de que se dejará tomar protesta después de
elecciones denunciadas como sucias e ilegales, y que con el correr de
los años, de los hechos y resultados, esas acusaciones cobran
sentido.