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Francisco Torres encolerizó cuando JC Ramírez propuso la reelección de Luis Borjas.

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Francisco Torres encolerizó cuando JC Ramírez propuso la reelección de Luis Borjas.

Francisco “Pumba” Torres se “encabronó” cuando Jorge Carlos Ramírez Marín propuso la reelección de Luis Borjas como diputado por el distrito 13, y entonces se levantó de la mesa exigiendo la plurinominal número 1 de la lista local.

En ese momento todo se le descuadró a Jorge Carlos Ramírez Marín, que no daba razón a lo que le estaba sucediendo al presidente del PRI.

Dicen los allegados al pre candidato del tricolor a la alcaldía de Mérida, que “pumba” traicionó los acuerdos, que eran “planchar” todas las candidaturas, para que solo se registraran los “ungidos”. Y entonces, fue cuando Torres Riva dio la orden a sus subalternos de registrarse en distritos claves. De esa forma, complicó todo el proceso.

Para los allegados de Ramírez Marín, “pumba” se volvió irreconocible. Era como si estuviera en otro “mundo”.

A Pancho Torres le importó poco la estrategia que estaba siguiendo el “Prócer”. Dinamitarla era su fin. Y es que, no traga a Luis Borjas.

Torres Rivas no olvida que Borjas fue de los diputados que pidieron su destitución con ahínco. El rencor lo invadió y la envidia lo envolvió. Perdió la razón y olvidó que gracias a Jorge Carlos se pudo sostener como presidente de CDE del PRI, cuando todo el partido se le vino encima.

El espíritu traidor distingue a Torres Rivas como un sello muy particular de su personalidad política. No hay confiabilidad en su actuar, ni en su hablar, ni en su idea de hacer acuerdos. Es un político al que el honor no le merece ningún respeto.

Con su exigencia, ha metido en un gran problema al candidato de “peso completo”, pues las candidaturas plurinominales no se regalan así nada más. Una candidatura plurinominal, que tendría que ser por lista el número 1 o el número 3, pues el 2 correspondería al candidato perdedor con más votación, tendría que ser para un militante priísta distinguido, no para él que se ha distinguido por llevar al PRI a la “parranda”, a la desbandada y a la debacle.

Ni hablar, pobres yucatecos, no nos merecemos un posible futuro diputado cuya afición a la “pachanga consuetudinaria”, nos pondría en peligro todo el tiempo, pues tendríamos que mantener a un político en el cargo sin hacer nada valioso, más que mantenerlo junto a sus colaboradores que son de la misma calaña… bueno casi todos.