El Gobierno federal reportó que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 casos en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una reducción de 53 por ciento que, según las autoridades, coloca a agosto como el mes con menor incidencia desde 2015.

La presidenta Claudia Sheinbaum destacó este martes una reducción de 53 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos desde el inicio de su administración, al comparar los 86.9 casos registrados en septiembre de 2024 con los 40.8 de agosto de 2026.

De acuerdo con el balance presentado por el Gabinete de Seguridad durante la conferencia matutina, la diferencia equivale a 46 homicidios menos cada día. Las autoridades señalaron además que agosto de 2026 se convirtió en el mes con el promedio diario más bajo de la serie utilizada por el Gobierno, que comienza en 2015.

La cifra representa una continuidad de la tendencia descendente que el Gobierno federal ya había reportado en meses anteriores. En agosto, por ejemplo, la Presidencia había informado una reducción de 51 por ciento hasta julio de 2026, cuando el promedio diario se situó en 42.5 homicidios.

Sheinbaum sostuvo que la disminución responde a una combinación de acciones de seguridad, inteligencia e investigación, además de la estrategia de Atención a las Causas. La presidenta también vinculó parte de la política de prevención con programas educativos y de incorporación de jóvenes a actividades que buscan alejarlos de las organizaciones criminales.

El dato diario también ha mostrado jornadas particularmente bajas. El Gobierno informó que el 13 de agosto se contabilizaron 20 homicidios dolosos, la cifra diaria más baja registrada en al menos 15 años, mientras que el 7 de septiembre se contabilizaron 25 casos.

Sin embargo, una precisión resulta fundamental para interpretar correctamente estas cifras. Los datos utilizados por el Gabinete de Seguridad no son equivalentes a las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El INEGI construye su estadística de homicidios a partir de registros de defunciones y, al momento de este reporte, sus datos disponibles para 2026 todavía no permiten contrastar de manera independiente el promedio mensual de agosto presentado por el Gobierno.

De hecho, el INEGI informó en agosto que para 2025 todavía trabajaba con cifras preliminares de defunciones por presunto homicidio, mientras que los datos definitivos de ese año están programados para noviembre de 2026. Esta diferencia metodológica obliga a no mezclar ambas series como si fueran exactamente la misma medición.

En materia territorial, Marcela Figueroa, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, informó que siete entidades concentraron 49.3 por ciento de los homicidios dolosos registrados entre enero y agosto de 2026. Guanajuato representó 8.5 por ciento; Baja California, 8.4; Chihuahua, 8; Sinaloa, 7.5; Estado de México, 6.1; Guerrero, 5.6, y Morelos, 5.3 por ciento.

El Gobierno también reportó que 30 estados redujeron su promedio diario de homicidios durante el periodo comparado de 2025 a 2026. San Luis Potosí registró la mayor reducción porcentual, con 79.8 por ciento, seguido de Nayarit, con 65.3; Quintana Roo, con 59.9, y Zacatecas, con 51.3 por ciento.

El caso de Zacatecas ya había sido presentado por el Gobierno como uno de los ejemplos más marcados de reducción. La Presidencia reportó una caída de 85 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y agosto de 2026, al pasar de 1.13 a 0.17 casos diarios.

La administración también reportó una disminución de 39 por ciento en el conjunto de delitos de alto impacto, cuyo promedio diario habría pasado de 636.6 casos en octubre de 2024 a 391 en agosto de 2026.

Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, informó que entre octubre de 2024 y el 31 de agosto de 2026 fueron detenidas más de 67 mil 200 personas por delitos de alto impacto. En el mismo periodo, las autoridades aseguraron 34 mil 353 armas de fuego y entregaron a Estados Unidos a 92 personas consideradas entre los delincuentes más peligrosos.

Según el balance oficial, ocho de cada diez armas aseguradas tendrían procedencia estadounidense. Las autoridades también reportaron el decomiso de 88 toneladas de cocaína en operaciones marítimas y 534 toneladas de droga en tierra, además de más de 2.5 toneladas y 9.5 millones de pastillas de fentanilo.

En cuanto al combate contra la infraestructura criminal, el Ejército y la Marina reportaron haber inhabilitado 2 mil 771 laboratorios clandestinos y áreas de concentración en 24 entidades. Asimismo, desde julio de 2025 hasta finales de agosto de 2026 se contabilizaron 2 mil detenciones relacionadas con la estrategia contra la extorsión.

El Gobierno atribuye parte de los resultados a la coordinación entre las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, las fiscalías estatales y federales y las instituciones dedicadas a la inteligencia y la investigación. Esa coordinación ya había sido señalada por la Presidencia como uno de los pilares de la estrategia nacional de seguridad.

La política de seguridad también incluye un componente social. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, informó que el eje de Atención a las Causas acumuló 8.6 millones de trámites y servicios en beneficio de 5.1 millones de personas, además de cientos de miles de visitas casa por casa y cientos de Ferias de Paz.

Entre otros programas, el Gobierno reportó el intercambio voluntario de más de 13 mil armas de fuego por dinero mediante Sí al Desarme, Sí a la Paz, así como la incorporación de más de 416 mil jóvenes a Jóvenes Construyendo el Futuro y de más de 31 mil alumnos al programa Boxeando por la Paz.

El descenso reportado por las autoridades supone un cambio importante respecto de los niveles observados al inicio de la administración, pero todavía existe una concentración territorial considerable de la violencia. Casi la mitad de los homicidios contabilizados en los primeros ocho meses de 2026 se concentró en siete entidades, lo que muestra que la reducción nacional no significa que el problema haya desaparecido.

Y es que una caída del promedio nacional puede coexistir con regiones donde la violencia continúa siendo elevada. Esa diferencia resulta fundamental para evaluar una política de seguridad: no basta con saber que el indicador nacional baja; también importa dónde se concentra la violencia, qué delitos permanecen al alza y si la tendencia puede mantenerse en el tiempo.

El propio Gobierno ha insistido en que la estrategia debe continuar todos los días. La reducción registrada hasta agosto es un dato relevante dentro de la serie administrativa presentada por las autoridades, pero su interpretación requiere mantener separadas las distintas fuentes estadísticas y esperar las cifras oficiales de mortalidad que permitan realizar comparaciones independientes.

Por ahora, el dato central es claro: según el Gabinete de Seguridad, México pasó de un promedio de 86.9 homicidios dolosos diarios en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026. El desafío para el Gobierno será convertir esa reducción en una tendencia sostenida y, al mismo tiempo, conseguir que la disminución alcance a las entidades donde la violencia continúa concentrándose.