El nuevo rey de Noruega participó junto a su familia en los homenajes a su padre, mientras el país mantiene el luto nacional y se prepara para una nueva etapa de la monarquía.
El rey Haakon VIII de Noruega participó este domingo en los homenajes dedicados a su padre, el fallecido rey Harald V, durante una jornada marcada por el duelo y por las primeras apariciones públicas del nuevo monarca.
Haakon, de 53 años, acudió a una misa conmemorativa en la iglesia de Asker, al sur de Oslo, acompañado por su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra; su hijo, el príncipe Sverre Magnus, y su madre, la reina Sonia. La reina Mette-Marit no estuvo presente debido a que continúa recuperándose de un trasplante de pulmón al que fue sometida en junio.
La ceremonia formó parte de los servicios religiosos celebrados en distintos puntos del país para recordar a Harald, quien murió el viernes 28 de agosto a los 89 años. La Casa Real noruega confirmó que el fallecimiento ocurrió a las 06:35, mientras que el Gobierno decretó luto nacional.
La escena en Asker tuvo además un significado especial. Haakon no acudió únicamente como hijo del soberano fallecido, sino como el hombre que acaba de asumir la Corona. La sucesión se produjo inmediatamente después de la muerte de Harald y fue formalizada ante el Gobierno. El nuevo rey anunció que conservará el lema de su padre, su abuelo y su bisabuelo: «Todo por Noruega», de acuerdo con la comunicación oficial de la Casa Real.
Durante las horas posteriores al fallecimiento, numerosos noruegos se acercaron al Palacio Real de Oslo para dejar flores, velas y mensajes de despedida. La respuesta popular ha reflejado el peso que Harald tuvo durante más de tres décadas al frente de una institución que, pese a su carácter esencialmente simbólico, mantiene una presencia importante en la vida nacional.
Associated Press informó que ciudadanos de distintas partes del país acudieron este domingo a iglesias y catedrales para participar en servicios en memoria del monarca. En Oslo, cientos de personas hicieron fila para asistir a la ceremonia celebrada en la catedral, en una muestra de afecto que contrasta con la solemnidad propia de estos primeros días de luto.
En su primer mensaje televisado como rey, Haakon rindió homenaje a su padre y destacó su compromiso con sus valores y responsabilidades. Según Deutsche Welle, que recogió información de Reuters y AFP, el nuevo monarca también expresó su intención de seguir su propio camino y defender la democracia, la unidad y los valores de una sociedad inclusiva.
La transición, sin embargo, no se limitará a los homenajes. Haakon VIII prestará juramento de fidelidad a la Constitución el martes 1 de septiembre ante el Parlamento noruego. El Storting informó que el acto tendrá lugar a las 13:00 horas locales y subrayó que se trata de una ceremonia de especial importancia para una monarquía constitucional, pues el soberano se compromete formalmente a gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes.
Noruega tampoco tendrá una coronación tradicional. El país abolió las coronaciones en 1908, por lo que Haakon podría seguir la tradición más reciente de realizar una ceremonia de consagración en la catedral de Nidaros, en Trondheim, aunque esa posibilidad no equivale a una coronación.
El funeral de Harald todavía no tiene una fecha oficial definitiva. El primer ministro Jonas Gahr Støre señaló que se celebrará durante la semana del 7 de septiembre. Mientras tanto, el país continúa despidiendo a un monarca que permaneció en el trono desde 1991 y cuya muerte abre un capítulo nuevo para la Corona noruega.
La jornada de este domingo dejó, así, una imagen difícil de separar de la transición que vive el país: un hijo sentado junto a su familia para despedir a su padre y, al mismo tiempo, un nuevo rey que comienza a asumir públicamente el peso de una responsabilidad que hasta hace pocos días pertenecía a Harald V.


