La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) manifestó su rechazo a la legalización de la eutanasia y pidió fortalecer el acceso a los cuidados paliativos para las personas con enfermedades graves o terminales. El pronunciamiento, difundido el 15 de octubre, se produce mientras la Asamblea Legislativa Plurinacional analiza un proyecto de ley sobre cuidados paliativos, muerte digna y eutanasia, cuyo debate cobró fuerza tras la petición de Aldrin Ichuta, un joven que padece cáncer avanzado y ha expresado su deseo de poner fin a su sufrimiento.

La Iglesia defiende el valor sagrado de la vida

Mediante un comunicado titulado «El valor sagrado de la vida y el rechazo a la eutanasia», los obispos bolivianos expusieron su posición frente a la iniciativa legislativa y recordaron la importancia que la doctrina católica atribuye a la dignidad humana durante todas las etapas de la existencia.

La CEB sostuvo que la vida constituye un don sagrado de Dios y que ninguna persona debería disponer deliberadamente de su propia existencia ni de la de otra persona vulnerable. Desde esta perspectiva religiosa, el sufrimiento de los enfermos debe abordarse mediante el acompañamiento, la atención médica y el apoyo humano y espiritual.

«La vida es un don sagrado de Dios, no es una propiedad de la que podamos disponer nosotros», señala el documento, que reafirma el compromiso de la Iglesia de brindar un trato digno y fraterno a quienes atraviesan enfermedades graves.

Los obispos también cuestionaron la idea de considerar la muerte provocada como una respuesta compasiva al dolor. En su planteamiento, la solidaridad consiste en acompañar a la persona enferma y procurar aliviar su sufrimiento, sin que su condición sea interpretada como una carga para sus familiares o para la sociedad.

Los cuidados paliativos como alternativa al sufrimiento

Frente a la posibilidad de legalizar la eutanasia, la Conferencia Episcopal defendió el fortalecimiento de los servicios de cuidados paliativos y pidió a las autoridades garantizar que estén disponibles para quienes más los necesitan.

Estos cuidados comprenden la prevención y el alivio del sufrimiento asociado con enfermedades graves, mediante la atención de síntomas físicos y necesidades psicológicas, sociales y espirituales. Su objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias, incluso cuando la enfermedad ya no puede curarse.

La Iglesia subrayó que la imposibilidad de recuperar la salud no elimina la obligación de proporcionar atención. En el comunicado, los obispos sostienen que el acompañamiento humano, espiritual y sanitario puede mantenerse hasta el final de la vida.

Asimismo, pidieron ampliar el acceso a estos servicios para evitar que las personas con enfermedades avanzadas afronten el dolor sin el apoyo necesario. La petición coloca en el centro del debate la disponibilidad de atención médica especializada, el acompañamiento familiar y la asistencia a pacientes en situación de vulnerabilidad.

Advertencia sobre la situación de los enfermos y adultos mayores

Otro de los argumentos expuestos por la CEB es el riesgo de que la legalización o normalización de la eutanasia genere presiones directas o indirectas sobre personas enfermas, adultos mayores y otros sectores vulnerables.

Según la institución religiosa, algunos pacientes podrían llegar a sentir que su vida ha perdido valor o que representan una carga económica o emocional para sus familias. Por ello, considera que las políticas públicas deben priorizar el cuidado y garantizar condiciones que permitan a las personas recibir atención sin sentirse abandonadas.

«Una sociedad se mide por cómo trata a sus miembros más débiles, no por cómo se deshace de ellos», expresa el comunicado, que también exhorta a la ciudadanía a promover la esperanza y la solidaridad con quienes atraviesan situaciones de enfermedad y sufrimiento.

Estas afirmaciones representan la posición ética y religiosa de la Conferencia Episcopal. El debate legislativo, por su parte, también involucra cuestiones relacionadas con la autonomía personal, los derechos de los pacientes, la regulación médica y las garantías jurídicas para quienes padecen enfermedades irreversibles.

Un proyecto de ley en discusión en Bolivia

El pronunciamiento episcopal se produce en medio del tratamiento legislativo de una propuesta denominada Ley de Cuidados Paliativos, Muerte Digna y Eutanasia, impulsada por el diputado Diego Bráñez.

La iniciativa busca establecer condiciones para que personas adultas con enfermedades graves o irreversibles puedan solicitar la eutanasia bajo determinados requisitos médicos y legales. También contempla medidas relacionadas con el acceso a los cuidados paliativos.

El caso de Aldrin Ichuta contribuyó a impulsar la discusión pública. El joven, que padece cáncer avanzado y ha manifestado que sufre dolores intensos, pidió que el Legislativo analice la posibilidad de regular la eutanasia en el país.

La propuesta ha generado posiciones diferentes entre organizaciones religiosas, representantes políticos y sectores de la sociedad. Mientras sus promotores plantean la necesidad de debatir la autonomía de los pacientes y las condiciones para una muerte digna, la Iglesia católica insiste en que la respuesta debe centrarse en aliviar el dolor, acompañar a los enfermos y proteger la vida.

Al 17 de octubre de 2026, la iniciativa continuaba su trámite legislativo y no se había convertido en ley. Su eventual aprobación dependerá de las deliberaciones y votaciones correspondientes en las instancias parlamentarias.

La Iglesia llama a acompañar a quienes sufren

La Conferencia Episcopal concluyó su pronunciamiento con un llamado a las autoridades, las familias y la sociedad para que refuercen las redes de apoyo a las personas que viven con enfermedades graves.

Su postura sostiene que el alivio del dolor, la atención médica y la compañía de los seres queridos deben ocupar un lugar central en las políticas sanitarias. En consecuencia, la CEB pidió que los cuidados paliativos sean accesibles y que ningún paciente quede sin atención durante las etapas más difíciles de su enfermedad.

El comunicado se suma así al debate nacional sobre el final de la vida, en el que convergen consideraciones médicas, jurídicas, éticas y religiosas. Mientras continúa la discusión legislativa, la Iglesia boliviana mantiene su oposición a la eutanasia y reclama que se amplíen las alternativas de cuidado para los pacientes y sus familias.