Infantino llega fortalecido al Consejo de la FIFA pese a las críticas por su gestión y sus planes de gobierno

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afronta una nueva reunión del Consejo del organismo en una posición más favorable de la que anticipaban sus críticos tras la crisis política que puso en duda su continuidad. Las diferencias sobre el financiamiento de las federaciones, la gobernanza de la institución y sus proyectos comerciales siguen abiertas, pero la falta de una candidatura alternativa definida debilita los intentos de sus opositores por desplazarlo antes de las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027.

Una reunión clave después de la crisis interna

El Consejo de la FIFA se reúne este jueves en Zúrich, en lo que representa su primer encuentro desde el 28 de abril. La sesión congrega a Infantino y a los otros 36 integrantes del órgano ejecutivo del organismo rector del fútbol mundial.

El encuentro llega después de un periodo de tensiones que amenazó con debilitar el liderazgo del dirigente italo-suizo-libanés. La controversia se intensificó tras conocerse su proyecto de abrir el Mundial a inversores privados, una iniciativa que finalmente abandonó.

La propuesta provocó resistencia entre varias confederaciones, incluidas la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), cuyos dirigentes llegaron a reclamar su dimisión. Sin embargo, el escenario de una votación de confianza que pudiera poner en riesgo inmediato su presidencia perdió fuerza en las semanas posteriores.

Con la crisis menos intensa, Infantino llega a la reunión con margen para presentar sus propias propuestas de reforma y defender el modelo financiero que ha consolidado durante su gestión.

El reparto de fondos, centro de la disputa

Uno de los asuntos principales será la distribución de los recursos acumulados por la FIFA. El 18 de septiembre, los presidentes de la UEFA, Alexander Ceferin, y de la Concacaf, Victor Montagliani, solicitaron que el organismo utilizara parte de sus reservas para entregar al menos 10 millones de dólares a cada una de las 211 federaciones miembro.

La petición plantea una discusión sobre el destino de los ingresos de la institución y la manera en que deben beneficiar a las asociaciones nacionales. También pone de relieve una contradicción señalada por los críticos de Infantino: si la FIFA dispone de recursos financieros importantes, cuestionan por qué buscó incorporar inversores privados a un proyecto que habría comprometido parte de sus ingresos futuros.

El sistema de distribución de fondos tiene además una dimensión política. Cada federación miembro cuenta con un voto en las elecciones presidenciales, independientemente del tamaño de su población o de la dimensión de su liga profesional.

Según documentos de la FIFA citados por la Agencia France-Presse, las Islas Turcas y Caicos han recibido más de 20 millones de dólares desde 2016, una cantidad superior a los 17,8 millones asignados a China o Brasil. Estas cifras ilustran las diferencias entre el tamaño de las federaciones y los recursos que pueden recibir mediante los programas de apoyo del organismo.

La distribución de recursos y el respaldo electoral

Los críticos del modelo sostienen que la dependencia financiera de numerosas federaciones respecto de la FIFA dificulta la formación de una oposición capaz de impulsar cambios en la dirección del organismo.

De acuerdo con fuentes del fútbol internacional citadas por AFP, alrededor de un centenar de las 211 federaciones cuentan con fútbol profesional. En ese contexto, los recursos de la FIFA resultan fundamentales para muchas asociaciones que no disponen de ingresos comerciales suficientes para financiar sus actividades.

El especialista en geopolítica del deporte Pim Verschuuren, de la Universidad Rennes-II, considera que Infantino ha consolidado una estructura de apoyos difícil de desafiar desde que asumió la presidencia en 2016.

La ausencia de un candidato opositor definido también complica la estrategia de las confederaciones críticas. Según el calendario mencionado en la información de AFP, el plazo para presentar candidaturas concluye el 18 de noviembre, mientras que la elección presidencial está prevista para el 18 de marzo de 2027.

Reformas en la gobernanza de la FIFA

Ante las dificultades para provocar un cambio de liderazgo, los opositores de Infantino podrían concentrar sus esfuerzos en modificar el funcionamiento interno de la institución.

La UEFA ha propuesto fortalecer las facultades del Consejo y ampliar la participación de otras partes interesadas del fútbol. Entre los actores que podrían tener un papel más relevante figura la Asociación Europea de Clubes (ECA), presidida por Nasser Al-Khelaifi.

La discusión gira en torno a cuánto poder debe concentrarse en la presidencia y qué mecanismos pueden garantizar una mayor participación de las confederaciones, los clubes y otros sectores involucrados en la organización del fútbol internacional.

Las diferencias sobre la gobernanza también están vinculadas con el crecimiento comercial de la FIFA y la necesidad de establecer reglas claras para la toma de decisiones en una institución que administra competiciones de alcance mundial.

Estados Unidos, sede de nuevos torneos internacionales

La agenda del Consejo incluye la primera edición del Mundial femenino de clubes, prevista para comienzos de 2028 en Estados Unidos. De concretarse en ese país, el torneo ampliaría la presencia estadounidense como sede de competiciones organizadas por la FIFA.

Estados Unidos ya fue anfitrión del Mundial de Clubes masculino de 2025 y comparte con México y Canadá la organización de la Copa Mundial masculina de 2026. La expansión del calendario de torneos representa una oportunidad comercial para el organismo, pero también plantea interrogantes sobre la distribución de las sedes y la carga competitiva para los equipos.

La polémica por el Premio FIFA de la Paz

Infantino también enfrenta cuestionamientos relacionados con el Premio FIFA de la Paz, después de la controversia generada por su primera entrega a Donald Trump el año anterior. Según la información de AFP, los criterios y procedimientos utilizados para conceder el reconocimiento no se habían aclarado de manera suficiente.

El presidente de la FIFA también continúa bajo la amenaza de una demanda de la UEFA por presunta administración desleal. En ese contexto, la reunión del Consejo puede convertirse en una oportunidad para que el dirigente responda a las críticas sobre la gestión institucional y los mecanismos de reconocimiento impulsados por el organismo.

Un liderazgo consolidado, pero bajo escrutinio

La reunión del Consejo llega en un momento en el que Infantino conserva una posición política sólida dentro de la FIFA, aunque persisten desacuerdos sobre el reparto de recursos, la participación de las confederaciones y el alcance de las decisiones presidenciales.

La falta de una candidatura alternativa y la dependencia financiera de numerosas federaciones reducen, por ahora, las posibilidades de un relevo inmediato. No obstante, las discusiones sobre la gobernanza y la transparencia seguirán siendo relevantes de cara a las elecciones de 2027.

El resultado de estas deliberaciones permitirá observar si las críticas se traducen en cambios institucionales concretos o si el actual modelo de dirección mantiene el respaldo necesario para continuar bajo el liderazgo de Infantino.