Inundaciones en Nepal dejan 538 muertos y casi mil desaparecidos

El balance de la devastadora riada que golpeó Nepal el miércoles aumentó a 538 personas fallecidas, mientras los equipos de emergencia mantienen la búsqueda de cientos de desaparecidos en medio de graves daños a infraestructura y comunidades enteras.

La tragedia provocada por las inundaciones repentinas en la cuenca del río Bhote Koshi continúa dejando un saldo cada vez más elevado. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal actualizó este viernes el número de fallecidos a 538, mientras las labores de búsqueda y rescate siguen desplegadas en las zonas afectadas.

El distrito de Chitwan concentra la mayor cantidad de víctimas, con 221 cuerpos recuperados, de acuerdo con el último balance difundido por las autoridades nepalesas. También se han localizado fallecidos en otros distritos situados a lo largo de los ríos afectados, entre ellos Nawalparasi Oriental, Gorkha, Nuwakot, Dhading, Tanahun, Nawalparasi Occidental y Rasuwa.

El recuento de personas desaparecidas, sin embargo, todavía presenta diferencias entre los distintos reportes oficiales y las actualizaciones realizadas durante las operaciones. La información difundida por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres situaba en 977 las personas cuyo paradero seguía sin confirmarse en Nepal.

El Ministerio de Relaciones Exteriores nepalés había informado previamente de la desaparición de cientos de extranjeros procedentes de más de 30 países. En una actualización oficial publicada el jueves, la dependencia contabilizaba 596 ciudadanos extranjeros todavía desaparecidos, incluidos nacionales de India, China, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Reino Unido y Australia.

La presencia de turistas y trabajadores extranjeros ha complicado todavía más la identificación de las víctimas. Muchas personas se encontraban en la región por actividades de turismo, senderismo o peregrinación cuando ocurrió la emergencia, mientras que las comunicaciones quedaron interrumpidas en varios sectores por los daños provocados por el agua, el lodo y los derrumbes.

El Gobierno de Nepal señaló que sus organismos de seguridad, autoridades locales y servicios sanitarios fueron movilizados para participar en las labores de búsqueda, evacuación, asistencia médica y distribución de ayuda. También mantiene vigilancia sobre los cauces de los ríos y las zonas situadas aguas abajo ante el riesgo de nuevas inundaciones.

La magnitud de la destrucción ha dejado carreteras, puentes, viviendas y otras instalaciones esenciales dañadas. Las condiciones del terreno dificultan el acceso de los equipos de emergencia y obligan a utilizar helicópteros y otros medios para llegar a comunidades aisladas.

La tragedia también alcanzó el territorio chino, en la región del Tíbet, donde un enorme deslizamiento de tierra asociado al mismo episodio provocó una inundación en las proximidades del puerto fronterizo de Gyirong. Las autoridades chinas elevaron a cinco el número de fallecidos y mantienen en 558 la cifra de desaparecidos.

Reuters informó que las operaciones de rescate en el lado chino tuvieron que enfrentar además el riesgo generado por un lago formado por la acumulación de agua y materiales tras el deslizamiento. El cuerpo de agua llegó a superar los 2.5 millones de metros cúbicos, lo que obligó a los equipos a evaluar cuidadosamente el peligro de nuevos desbordamientos, desprendimientos y avalanchas.

Las autoridades chinas reanudaron posteriormente las labores de rescate después de evaluar las condiciones del lago. Según información oficial difundida por Xinhua, cientos de residentes y trabajadores afectados fueron trasladados a lugares seguros y los turistas que habían quedado atrapados en la zona fueron evacuados.

La dimensión internacional del desastre ha obligado a varios gobiernos a activar mecanismos para localizar a sus ciudadanos. En Nepal, la propia Cancillería mantiene una lista de personas extranjeras cuyo paradero continúa sin confirmarse y coordina la información con las autoridades locales y organismos de emergencia.

El desastre se originó el miércoles 26 de agosto, cuando un colapso de hielo y roca en una zona de alta montaña desencadenó una enorme corriente de agua, lodo y escombros que avanzó por los valles y cauces de la región fronteriza entre Nepal y China. La fuerza de la corriente destruyó infraestructura y arrastró vehículos, viviendas y otras construcciones a su paso.

De acuerdo con información oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nepal, la emergencia produjo una pérdida considerable de vidas humanas, desplazamientos y daños generalizados en carreteras, puentes, instalaciones hidroeléctricas y otras infraestructuras críticas. El Gobierno mantiene desplegados todos los recursos disponibles para las tareas de rescate y asistencia.

La prioridad ahora es localizar a los desaparecidos y evitar que el deterioro de las condiciones meteorológicas genere una segunda emergencia. Las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre los ríos y las zonas inestables, mientras los equipos de rescate trabajan en un escenario marcado por grandes cantidades de lodo y escombros.

Con 538 muertos confirmados en Nepal y otras cinco víctimas en el lado chino de la frontera, la tragedia se perfila como uno de los desastres naturales más graves registrados recientemente en la región del Himalaya. Pero el balance todavía puede cambiar: cientos de personas continúan desaparecidas y las labores de búsqueda apenas avanzan sobre algunas de las zonas más devastadas.