Estudio plantea distintas estrategias genéticas para adaptar el arroz al frío y al tizón

Notipress.- Investigadores identificaron en el arroz una región genética llamada RBA1 que influye tanto en la tolerancia al frío como en la resistencia al tizón. El estudio publicado en Vita muestra que distintos componentes de esta región pueden modificarse por separado para favorecer uno u otro rasgo según las condiciones de cultivo.

RBA1 fue identificado a partir de una variedad de arroz silvestre llamada GX2. Los investigadores descubrieron que algunas plantas poseen en esta región material genético adicional que produce efectos opuestos: reduce su capacidad para soportar bajas temperaturas, pero una parte de ese mismo material favorece la resistencia al tizón. El tizón es una enfermedad causada por un hongo que puede dañar los cultivos de arroz. Por ello, eliminarlo por completo solucionaría un problema a costa de perder una característica favorable.

A partir de este hallazgo, los investigadores probaron distintas modificaciones según las condiciones de cultivo. Para zonas cálidas y húmedas, donde esta enfermedad representa un mayor problema y el frío es menos frecuente, incorporaron en una variedad de arroz una parte de RBA1 relacionada con la resistencia al tizón. El experimento aumentó significativamente la resistencia a la enfermedad, mostrando que ese componente puede aprovecharse de manera independiente.

Una segunda estrategia consistió en desactivar un componente de RBA1 llamado ORF2. Esta modificación mejoró significativamente la tolerancia de las plántulas al frío, sin una pérdida evidente de resistencia al tizón ni de desempeño agronómico. Los autores plantean esta alternativa para cultivos expuestos tanto a la enfermedad como a episodios temporales de bajas temperaturas.

Bajas temperaturas

La tercera estrategia se enfocó en cultivos donde resistir las bajas temperaturas es la prioridad. Los investigadores reemplazaron la región RBA1 por una versión procedente del arroz silvestre GX2, asociada con una mayor tolerancia al frío. El cambio permitió que tanto el arroz utilizado para producir el híbrido como el híbrido resultante soportaran mejor las bajas temperaturas, sin cambios importantes en características relacionadas con el rendimiento.

En conjunto, los experimentos muestran que no existe una única modificación genética adecuada para todos los cultivos de arroz. La estrategia puede variar según el principal desafío de cada región: combatir la enfermedad, soportar episodios de frío o priorizar la adaptación a bajas temperaturas. Así, los investigadores plantean un mejoramiento genético ajustado a las condiciones ambientales de cada sistema de producción.

Los resultados muestran que el conflicto genético entre ambos rasgos no necesariamente es inmutable. Al separar las funciones de los componentes ligados en RBA1, el locus puede convertirse en un objetivo configurable para distintos sistemas de producción. Los autores advierten, no obstante, que serán necesarias evaluaciones en más germoplasma y ambientes de campo antes de formular recomendaciones generales de mejoramiento.