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Israel-Palestina: El acceso de la ayuda al norte de Gaza no mejora

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El coordinador humanitario para los Territorios Palestinos Ocupados advierte que, a pesar de los compromisos de Israel, continúan los retrasos en los puestos de control y “el vacío de seguridad” para entregar la ayuda vital a los que la necesitan.

La situación de los gazatíes sigue siendo desesperada a pesar de las esperanzas derivadas de los recientes compromisos de Israel de aumentar la ayuda, declaró este viernes el coordinador humanitario de la ONU en el Territorio Palestino Ocupado.

Jamie McGoldrick rebatió las afirmaciones israelíes de que en los últimos días habían entrado en Gaza más de 1000 camiones, pero sólo se recibieron unos 800 en el lado palestino.

El veterano funcionario señaló que el sistema por el que los trabajadores humanitarios compartían sus coordenadas con los bandos enfrentados era “sistemáticamente inexacto”, pero que planteó estas y otras preocupaciones operativas a los militares israelíes en su primera reunión a principios de esta semana.

“Para Israel es muy fácil decir les hemos enviado 1000 camiones, así que, por favor, entréguenlos en Gaza”, afirmó, en un nuevo llamamiento a las autoridades israelíes para que reconozcan que su responsabilidad como potencia ocupante “sólo termina cuando la ayuda llega a los civiles de Gaza”.

Vacío de seguridad

Describiendo los largos retrasos en los puestos de control y el “vacío de seguridad” dentro del enclave que sigue obstaculizando la entrega de ayuda donde más se necesita, el funcionario señaló que el equipo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cuyo vehículo fue alcanzado por munición real el martes, fue retenido “durante horas” en un puesto de control en la carretera de Salah Al Deen.

En lo que va de mes, se han desperdiciado unas 60 horas de este modo, insistió McGoldrick. “Y luego, lo que pasa a veces, es que es demasiado tarde, porque sólo se puede viajar de día, para ir al norte y, por tanto, a veces se cancela la misión. Y entonces Israel nos culpa de cancelar el convoy, de cancelar la misión al norte”.

Actualmente sólo hay tres carreteras abiertas a la ayuda humanitaria en Gaza: la ruta central por la carretera de Salah Al Deen, la carretera costera de Al Rashid y la carretera militar del lado este de Gaza. “En ningún momento del último mes y pico hemos tenido tres o incluso dos de esas carreteras funcionando al mismo tiempo de forma simultánea”, mantuvo el coordinador, que añadió que todas ellas se encontraban en “muy mal estado”.

Las consecuencias de las “muy limitadas” misiones de ayuda en el norte del enclave ya son evidentes, a juzgar por el bajo peso de los bebés cuando nacen, continuó McGoldrick.

Hambre que amenaza la vida

Hablando desde Jerusalén, describió su visita al hospital Kamal Adwan hace dos semanas, donde “todos y cada uno de los pacientes” de la sala infantil se enfrentaban a un hambre que ponía en peligro sus vidas.

“El último niño que vi estaba en una incubadora y era un niño de dos días, pero que no había nacido prematuramente, nació a los nueve meses, pero pesaba 1,2 kg. Va a haber consecuencias a largo plazo, que afectarán la posibilidad de desarrollo de ese niño”.

McGoldrick insistió en la necesidad de contar con una línea telefónica directa con el Ejército israelí “y la posibilidad de hablar con ellos”, y señaló que el ataque contra el convoy de la organización no gubernamental World Central Kitchen hace dos semanas es sólo una prueba reciente de los frecuentes peligros a los que se enfrentan los equipos de ayuda que operan en Gaza.

“Debemos tener radios portátiles, radios VHF, todas las cosas que se tienen en cualquier asunto normal, en una crisis normal. No las tenemos”, dijo, y sostuvo que las autoridades israelíes no las habían permitido por temor a que pudieran ser utilizadas por combatientes de Hamás.

Llamamiento a la evacuación

Haciéndose eco de la preocupación por la grave situación sanitaria en Gaza, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió un sistema estructurado de evacuaciones médicas para tratar a los pacientes, en lugar del actual sistema “ad hoc”.

Los daños sufridos por el hospital Al Shifa, el mayor de Gaza, durante una incursión militar israelí de dos semanas de duración habían dejado un “enorme cráter” en el bloque de cirugía especializada, declaró Thanos Gargavanis, cirujano traumatólogo y responsable de urgencias de la agencia.

Hablando desde Gaza, Gargavanis dijo que el hospital había quedado completamente destruido, incluida la planta de oxígeno, el equipo de laboratorio y otros equipos críticos, como un escáner de tomografía computarizada y otras máquinas necesarias para proporcionar atención vital.

“Los propios edificios están quemados, faltan paredes; hay agujeros de metralla y fuego por todas partes”, señaló el funcionario, antes de describir cómo en una inspección del hospital realizada la semana pasada se encontraron espacios abiertos llenos de tumbas improvisadas o con cadáveres que yacían al descubierto o cubiertos con una lámina de plástico.

La OMS y otras agencias de la ONU se han asegurado de que los fallecidos encontrados en Al Shifa puedan recibir un entierro digno, tras poner nombre a los cuerpos o hacer posible su identificación mediante pruebas de ADN en el futuro.

“Después de esta destrucción, sentimos que estamos volviendo a 60 años atrás, cuando no se disponía de imágenes médicas, cuando no se disponía de pruebas de laboratorio”, declaró Gargavanis. “Queremos insistir en que los hospitales nunca deben militarizarse”.

Boletín de prensa de la ONU