La actriz británica Judi Dench, de 91 años, reveló que el deterioro de su visión le impide continuar con actividades que marcaron su trayectoria, como actuar en el teatro, participar en películas y leer. Diagnosticada en 2012 con degeneración macular asociada a la edad, la ganadora del Óscar ha hablado abiertamente sobre los desafíos que enfrenta, mientras mantiene vivo su vínculo con el arte y la literatura.
Londres, 22 de octubre de 2026. Durante más de siete décadas, Judi Dench construyó una de las carreras más reconocidas de la actuación británica. Desde los escenarios teatrales hasta las grandes producciones cinematográficas, su talento le permitió interpretar personajes memorables y conquistar el reconocimiento internacional. Sin embargo, una enfermedad ocular ha transformado su vida cotidiana y limitado progresivamente su capacidad para continuar trabajando.
En una entrevista concedida al programa Today, de BBC Radio 4, la actriz reconoció que actualmente tiene dificultades para realizar actividades fundamentales de su profesión. «Ya no puedo estar en el escenario. No puedo hacer más obras de teatro. No puedo hacer más cine. Ya no puedo leer», expresó al describir el impacto de su pérdida de visión.
Sus declaraciones reflejan una realidad especialmente difícil para una intérprete cuya carrera ha dependido de la lectura de guiones, la memorización de diálogos y la capacidad de reconocer expresiones y movimientos de otros actores. De acuerdo con un reporte publicado por Reuters el 22 de octubre de 2026, la evolución de su enfermedad ha reducido considerablemente sus posibilidades de continuar con la actuación.
Una enfermedad que afecta la visión central
A Judi Dench le diagnosticaron degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en 2012. Esta enfermedad afecta la mácula, una zona de la retina responsable de la visión central, indispensable para distinguir detalles, leer y reconocer rostros.
Según información del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), la degeneración macular puede provocar visión borrosa o distorsionada en la parte central del campo visual. A medida que progresa, algunas personas encuentran dificultades para leer, mirar televisión o identificar a quienes tienen enfrente, aunque generalmente conservan parte de la visión periférica.
En el caso de Dench, las dificultades han llegado al punto de complicar sus encuentros cotidianos. Durante la entrevista con la BBC, relató que en ocasiones se acerca a personas equivocadas e incluso está a punto de abrazarlas antes de advertir que no son quienes pensaba.
La situación permite dimensionar cómo una enfermedad visual puede afectar mucho más que el desempeño profesional. Actividades que suelen realizarse de manera automática, como reconocer a un amigo en una reunión o distinguir un rostro a cierta distancia, pueden convertirse en situaciones incómodas que exigen una adaptación constante.
La DMAE comprende distintas formas de evolución y su tratamiento depende del tipo y la gravedad de la enfermedad. El NHS explica que existen tratamientos para determinadas formas de degeneración macular húmeda, mientras que la forma seca no cuenta actualmente con un tratamiento curativo específico. No obstante, hay recursos de rehabilitación visual y dispositivos de apoyo que pueden facilitar las actividades cotidianas.
Una trayectoria que dejó huella en el cine y el teatro
La carrera de Judi Dench abarca una amplia variedad de géneros y escenarios. Su trabajo teatral, sus interpretaciones de personajes históricos y sus participaciones en producciones cinematográficas la consolidaron como una de las grandes figuras de la actuación británica.
En 1999 obtuvo el Óscar a la mejor actriz de reparto por interpretar a la reina Isabel I en Shakespeare in Love. Aunque su participación en la película fue relativamente breve, su actuación recibió el reconocimiento de la Academia de Hollywood y se convirtió en uno de los momentos más destacados de su trayectoria.
Otro de sus personajes más populares fue M, la responsable del servicio de inteligencia británico en la saga de James Bond. Dench debutó en ese papel en GoldenEye, estrenada en 1995, y continuó interpretándolo durante varios años, hasta convertirse en una presencia emblemática de la franquicia.
Sin embargo, el deterioro de su visión ya había comenzado a afectar su trabajo antes de estas declaraciones. En entrevistas anteriores, la actriz había explicado las dificultades que enfrentaba para leer los guiones y desenvolverse en los rodajes. En determinadas circunstancias, dependía de la ayuda de otras personas para aprender sus diálogos y prepararse para las escenas.
La pérdida de visión también ha modificado su relación con la lectura, una actividad que históricamente estuvo vinculada con su trabajo y sus intereses personales. Para una actriz acostumbrada a estudiar textos teatrales y explorar las palabras de distintos autores, esta limitación representa un cambio significativo en su vida cotidiana.
Shakespeare permanece como una de sus grandes pasiones
A pesar de las dificultades, Dench mantiene un vínculo profundo con la obra de William Shakespeare. Durante la entrevista con la BBC, recordó que su interés por el teatro comenzó cuando tenía nueve años y vio a su hermano interpretar al rey Duncan en Macbeth.
La experiencia despertó una vocación que marcaría el resto de su vida. Al recordar aquel momento, explicó que sintió que el teatro era el camino que quería seguir.
También habló sobre su admiración por los sonetos de Shakespeare, cuya musicalidad y capacidad para expresar emociones humanas continúan fascinándola. Para Dench, el valor de estos textos reside, en buena medida, en el ritmo y en la manera en que el dramaturgo logró expresar sentimientos complejos mediante palabras aparentemente sencillas.
Su relación con Shakespeare no es un detalle menor dentro de su biografía. A lo largo de su carrera, Dench interpretó numerosos personajes de sus obras y participó en producciones que contribuyeron a mantener vigente el repertorio clásico en el teatro contemporáneo.
La conversación también incluyó recuerdos de su encuentro con Sidney Poitier, el actor estadounidense que en 1964 se convirtió en el primer hombre negro en ganar el Óscar al mejor actor. Dench evocó la emoción que sintió cuando Poitier acudió a su camerino después de una función de la obra Amy’s View en Nueva York.
Estos recuerdos muestran que, incluso mientras habla de las limitaciones que enfrenta actualmente, la actriz conserva una relación estrecha con las experiencias y las personas que marcaron su recorrido profesional.
Una nueva etapa marcada por los recuerdos y la adaptación
La entrevista se realizó con motivo de la publicación de sus memorias, tituladas Is It Too Late to Make a Run for It?, escritas en colaboración con el director teatral Brendan O’Hea. El libro recupera episodios de su vida personal y profesional, así como experiencias detrás de algunas de sus interpretaciones más conocidas.
La obra representa una oportunidad para acercarse a la trayectoria de una actriz que ha participado en producciones teatrales, cinematográficas y televisivas durante más de setenta años. También permite conocer aspectos de su vida más allá de los personajes que interpretó ante el público.
Al hablar sobre el envejecimiento, Dench evitó convertir el tema en el centro de sus reflexiones. Su respuesta fue breve: aseguró que no piensa demasiado en ello. La declaración contrasta con la importancia que ha adquirido su estado visual en las noticias recientes, pero también refleja su disposición a hablar de las dificultades sin reducir toda su identidad a la enfermedad.
En la entrevista, además, destacó la importancia que la radio ha tenido para ella, una afirmación que adquiere un significado particular ante las dificultades que experimenta con la lectura y otras actividades visuales.
La historia de Judi Dench muestra cómo una enfermedad progresiva puede modificar las posibilidades de una persona incluso después de una trayectoria extraordinaria. Su caso también recuerda que la pérdida de visión no afecta únicamente la capacidad de observar el entorno: puede transformar la autonomía, las relaciones sociales y la manera de participar en actividades que durante años dieron sentido a la vida cotidiana.
A sus 91 años, la actriz enfrenta una etapa distinta de su relación con el arte. Aunque las limitaciones visuales han restringido su participación en el cine y el teatro, su legado permanece en las obras que interpretó, los personajes que construyó y la influencia que ejerció sobre generaciones de artistas y espectadores.


