La Junta de Paz impulsada por Estados Unidos presentó un plan de seis meses con 66 proyectos para recuperar servicios básicos y comenzar la reconstrucción de Gaza, aunque su ejecución depende de acuerdos políticos y de seguridad todavía pendientes.
La reconstrucción de Gaza intenta dar sus primeros pasos sobre un terreno todavía marcado por la devastación y por una compleja negociación política. La Junta de Paz respaldada por el presidente estadounidense Donald Trump presentó este miércoles en Nueva York un plan de recuperación de 2.450 millones de dólares para los próximos seis meses, con proyectos destinados a restablecer servicios básicos y preparar una reconstrucción de mayor alcance.
La propuesta fue presentada durante una reunión celebrada al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas. Nickolay Mladenov, alto representante de la Junta de Paz para Gaza, pidió respaldo internacional para financiar las primeras acciones y reconoció que todavía existen dificultades importantes en las conversaciones con Israel.
El plan contempla 66 proyectos que abarcan desde viviendas temporales y retiro de escombros hasta infraestructura de transporte, salud, educación, agua y saneamiento. La intención es comenzar por necesidades inmediatas y, posteriormente, avanzar hacia una reconstrucción más amplia de la Franja.
De acuerdo con información publicada por The National y The Times of Israel, la Junta de Paz plantea que las obras avancen por sectores, comenzando en Rafah y extendiéndose posteriormente hacia Jan Yunis, los campamentos del centro, Ciudad de Gaza y el norte del territorio. La ejecución estaría vinculada a la evolución de las condiciones políticas y de seguridad.
Ese punto constituye uno de los principales obstáculos. El plan presentado en Nueva York está asociado a la propuesta de paz de 20 puntos impulsada por Trump y contempla una Gaza desmilitarizada, con una administración civil palestina y una eventual retirada de las fuerzas israelíes. La propuesta también exige que Hamás entregue sus armas.
Jared Kushner y Steve Witkoff participaron en la reunión junto con Mladenov. Kushner advirtió que el esfuerzo necesitará respaldo internacional sostenido para evitar que Gaza vuelva a quedar atrapada en un ciclo de destrucción y violencia.
La magnitud del proyecto contrasta con la dimensión de las necesidades existentes. La evaluación final elaborada por Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Unión Europea calcula que Gaza requerirá 71.400 millones de dólares durante la próxima década para recuperación y reconstrucción. De esa cantidad, 26.300 millones serían necesarios durante los primeros 18 meses para restablecer servicios esenciales, reconstruir infraestructura crítica y reactivar la economía.
El mismo diagnóstico estima en 35.200 millones de dólares los daños directos a la infraestructura física y en 22.700 millones las pérdidas económicas y sociales. Más de 371.000 viviendas resultaron destruidas o dañadas, más de la mitad de los hospitales dejaron de funcionar y prácticamente todo el sistema educativo sufrió daños, según la evaluación publicada en abril de 2026.
La diferencia entre los 2.450 millones planteados para la primera fase y los 71.400 millones calculados para la recuperación completa deja claro que el nuevo plan no pretende reconstruir Gaza en seis meses. Su objetivo es financiar una etapa inicial que permita recuperar servicios básicos y establecer las condiciones para un proceso mucho más prolongado.
Además, la recuperación no depende únicamente del dinero. El diagnóstico de Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Unión Europea señala que el acceso de personas y mercancías, la seguridad, la gobernanza y las condiciones para operar dentro de Gaza serán factores determinantes para establecer el ritmo y el alcance de la reconstrucción.
La cantidad de escombros constituye por sí misma un desafío gigantesco. Una evaluación conjunta publicada en 2025 calculó que la gestión de los residuos y restos de edificios podía requerir el tratamiento de entre 41 y 47 millones de toneladas de escombros. Antes de levantar nuevas viviendas, escuelas o hospitales, buena parte de ese material tendrá que ser retirado, clasificado y gestionado de manera segura.
La dimensión de la destrucción también ha sido documentada mediante imágenes satelitales. Naciones Unidas informó que, para octubre de 2025, alrededor del 81 por ciento de las estructuras de Gaza aparecían dañadas, con más de 123.000 edificios completamente destruidos según el análisis de UNOSAT.
La situación humanitaria sigue siendo uno de los principales argumentos para acelerar la recuperación. En los últimos meses, miles de familias han tenido que permanecer en viviendas dañadas o en refugios temporales debido a la falta de infraestructura habitacional suficiente. Un derrumbe ocurrido en Ciudad de Gaza en septiembre, que dejó 21 muertos, volvió a poner de manifiesto los riesgos asociados con edificios debilitados por la guerra.
El plan también enfrenta una cuestión política de fondo: quién administrará Gaza durante la reconstrucción. La Junta de Paz contempla una estructura civil palestina para gestionar los asuntos cotidianos del territorio. Ali Shaath, principal responsable del Comité Nacional para la Administración de Gaza, afirmó que el organismo pretende que los palestinos permanezcan en la Franja y rechazó la posibilidad de una evacuación de la población.
La propuesta establece además que la reconstrucción debería abarcar todo el territorio y no limitarse a determinadas zonas separadas por las actuales líneas militares. Sin embargo, el calendario depende de cuestiones todavía no resueltas, entre ellas el desarme de Hamás y la retirada de las fuerzas israelíes.
Mladenov reconoció que las conversaciones con Israel continúan siendo complicadas, particularmente mientras el país se encuentra inmerso en su propio proceso político. Esa circunstancia convierte la financiación en solo una parte de la ecuación: incluso con recursos disponibles, los proyectos necesitan condiciones de seguridad, acceso y coordinación para comenzar.
La Asamblea General de la ONU se convirtió así en el escenario para presentar una primera hoja de ruta económica de la reconstrucción, pero también para recordar la distancia entre el inicio de un plan y su ejecución. Gaza necesita decenas de miles de millones de dólares y una estructura política capaz de administrar ese proceso durante años.
Los 2.450 millones de dólares anunciados representan, en ese contexto, una primera etapa. La verdadera dificultad será conseguir los recursos, garantizar el acceso humanitario y material, establecer una administración funcional y resolver las condiciones de seguridad que permitan que las obras comiencen y continúen sin quedar nuevamente paralizadas.

