Vehículos arrastrados, viviendas inundadas y personas atrapadas marcaron una emergencia que dejó seis heridos y activó nuevas alertas

Notipress.- Un violento aluvión convirtió calles de Santiago de Chile en torrentes de barro y piedras, arrastrando vehículos y dejando personas atrapadas. La emergencia ocurrió el jueves 8 de octubre de 2026 en Las Condes, una zona residencial situada al pie de la cordillera de los Andes.

Ante la magnitud del desastre, el presidente José Antonio Kast declaró el estado de catástrofe para facilitar la movilización de recursos estatales. La medida respondió a los daños registrados en viviendas, establecimientos sanitarios, centros educativos y vías de circulación, mientras continuaban las operaciones de rescate.

El fenómeno dejó al menos seis personas heridas, entre ellas un niño de un año que sufrió una fractura, según autoridades regionales. Más de 1.200 personas fueron evacuadas de instalaciones educativas y sanitarias, mientras numerosos residentes enfrentaban inundaciones y dificultades para desplazarse.

Qué provocó el aluvión que golpeó Santiago de Chile

Las precipitaciones torrenciales desencadenaron el desborde de Quebrada Honda, un cauce situado en las laderas montañosas próximas a los barrios afectados. La lluvia también cayó sobre sectores cubiertos de nieve, una condición capaz de aumentar rápidamente el volumen de agua que desciende hacia zonas habitadas.

Una línea de tormentas atravesó la Región Metropolitana de Santiago y provocó precipitaciones intensas concentradas en un período relativamente corto. Algunas estaciones meteorológicas registraron hasta 10 milímetros de lluvia en apenas media hora, reflejando la intensidad del episodio.

Además, las condiciones del terreno contribuyeron a agravar la emergencia, especialmente en sectores afectados por incendios forestales durante el verano anterior. El delegado presidencial Germán Codina señaló que la pérdida de vegetación redujo la capacidad natural del suelo para mantenerse estable.

La autoridad también identificó preliminarmente la obstrucción de dos conductos de drenaje como otro factor relacionado con la acumulación y el desplazamiento del agua. Esta combinación favoreció el avance repentino de barro, piedras y otros materiales hacia calles, viviendas y establecimientos situados en las zonas bajas.

Estado de catástrofe: rescates, evacuaciones y alertas

El Gobierno chileno desplegó efectivos del Ejército, equipos de emergencia y maquinaria pesada para despejar caminos, retirar escombros y asistir a los damnificados. Bomberos movilizó sus 22 compañías en Santiago, mientras distintos ministerios coordinaron las labores de respuesta y recuperación de los sectores afectados.

Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando un autobús urbano quedó atrapado por la corriente y varios pasajeros tuvieron que refugiarse sobre su techo. El barro también alcanzó instalaciones de la Clínica UC Christus y un establecimiento educativo donde varios estudiantes quedaron temporalmente aislados.

Las autoridades suspendieron las clases del viernes 9 de octubre en Las Condes y habilitaron un refugio en el Centro Comunitario Santa Zita para familias afectadas. Paralelamente, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres declaró alerta roja en diez comunas de la Región Metropolitana.

El ministro Claudio Alvarado explicó que no se activaron las alertas de evacuación mediante teléfonos móviles debido a la rapidez del fenómeno. Según indicó, el aluvión ocurrió “de un minuto para otro” y una advertencia sin delimitar las áreas afectadas habría generado “mucha más confusión”.

Mientras continúan las tareas de limpieza y evaluación de daños, las autoridades recomiendan evitar los sectores afectados para facilitar las operaciones de rescate. El riesgo de nuevos aumentos repentinos de los caudales mantiene la atención sobre las precipitaciones en las zonas montañosas cercanas a Santiago.