La OMS detecta avances contra el ébola, pero advierte que la epidemia sigue creciendo

La disminución de la transmisión en algunas zonas de Ituri y la ausencia de nuevos casos en Kivu del Sur ofrecen señales alentadoras, pero el aumento de contagios en Kivu del Norte mantiene abierta una crisis sanitaria que podría prolongarse durante varios meses.

La lucha contra el brote de ébola en la República Democrática del Congo comienza a mostrar algunos resultados favorables, aunque todavía está lejos de entrar en una etapa de control definitivo. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó el 16 de septiembre que existen señales alentadoras, pero advirtió que la epidemia continúa creciendo y provocando muertes.

La situación exige cautela. Según los datos más recientes difundidos por la OMS, con corte al 13 de septiembre, la República Democrática del Congo acumulaba 7.258 casos confirmados y 3.510 fallecimientos. El brote ya afecta a 62 zonas sanitarias distribuidas en siete provincias, después de que se confirmara la expansión hacia Sud-Ubangi.

La aparente mejoría tampoco es uniforme. Ituri, que continúa siendo el principal epicentro, registra una disminución de la transmisión en algunas de sus áreas más afectadas. Sin embargo, la OMS subraya que esa reducción parte de niveles todavía muy elevados. Tan solo durante la semana previa al informe del director general se notificaron alrededor de 300 nuevos casos y 160 muertes en esa provincia.

En Kivu del Sur el panorama es distinto y, por ahora, más favorable. La provincia no ha registrado nuevos casos desde finales de mayo. Pero al mismo tiempo Kivu del Norte se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación: la cantidad semanal de casos prácticamente se duplicó en las dos semanas anteriores, al pasar de alrededor de 100 a más de 200.

Reuters también documentó esta evolución desigual y señaló que el avance del brote hacia una séptima provincia, junto con la elevada movilidad de la población, mantiene el riesgo de una mayor propagación. La agencia destacó además que el incremento de la vigilancia y de la capacidad de diagnóstico puede contribuir a detectar casos que antes no habían sido identificados.

Y es que controlar el ébola en esta región supone mucho más que contener un virus en un mapa. La OMS describe una respuesta que debe desarrollarse en ciudades densamente pobladas, comunidades rurales, zonas mineras y territorios afectados por conflictos. Las dificultades para desplazarse, las grandes distancias y los problemas de seguridad complican el trabajo de los equipos sanitarios.

La propia organización informó que el transporte aéreo humanitario se ha convertido en una pieza importante de la operación. De acuerdo con información publicada por la oficina regional africana de la OMS, hasta el 9 de septiembre se habían realizado 876 vuelos en Ituri, con el traslado de 6.918 pasajeros y más de 100 toneladas de suministros. Estos movimientos permiten conectar centros de coordinación, zonas afectadas y unidades de tratamiento en un territorio donde los desplazamientos por carretera pueden resultar especialmente difíciles.

Otro frente se encuentra en la investigación médica. Tedros informó que los ensayos de tratamientos y de profilaxis posexposición están avanzando con mayor rapidez gracias a una participación más amplia de las comunidades. La OMS prevé además que los ensayos de vacunas comiencen en las próximas semanas.

La investigación resulta especialmente relevante porque el brote actual está provocado por el virus del Ébola de Bundibugyo. Reuters señaló que más de 3.000 trabajadores de primera línea ya habían recibido la vacuna Ervebo, desarrollada contra el virus Zaire, mientras continúa la investigación para determinar la eficacia de las herramientas disponibles frente a la cepa responsable del brote actual.

La situación también tiene consecuencias que van más allá de los contagios y las muertes provocados directamente por el virus. La OMS advierte que una epidemia de esta magnitud puede deteriorar otros servicios sanitarios: las personas pueden dejar de acudir a los centros médicos, los tratamientos contra enfermedades como el VIH pueden interrumpirse y aumentan las dificultades para mantener la atención materna y otros servicios esenciales.

Por eso, la organización insiste en que todavía no es momento de considerar controlada la emergencia. La reducción de la transmisión en determinados territorios constituye una señal positiva, pero el crecimiento de los casos en otras zonas demuestra que el brote mantiene varios focos activos y dinámicas diferentes.

La verdad es que el desafío consiste ahora en sostener la respuesta durante los próximos meses sin perder los avances conseguidos. La OMS ha pedido mantener y reforzar los recursos destinados a vigilancia, diagnóstico, atención médica, investigación y protección del personal sanitario.

En otras palabras, la epidemia ofrece señales de que algunas medidas están funcionando, pero todavía no permite hablar de una victoria. Como advirtió Tedros, el brote continúa creciendo y causando muertes. El siguiente tramo de la respuesta será decisivo para determinar si las zonas que muestran una reducción sostenida de la transmisión pueden mantenerse bajo control y si los nuevos focos, especialmente en Kivu del Norte, logran ser contenidos.