El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo presentó dos iniciativas globales para atraer capital, fortalecer las empresas y generar empleos en las economías en desarrollo. La propuesta busca responder a una brecha laboral creciente: durante la próxima década, alrededor de mil 200 millones de jóvenes ingresarán al mercado de trabajo, pero se prevé la creación de apenas 400 millones de puestos.
Dos mecanismos para impulsar inversión y empleo
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anunció el 13 de octubre el lanzamiento de dos iniciativas destinadas a fortalecer las condiciones para la inversión y convertir el crecimiento económico en oportunidades laborales. La presentación se realizó en Bangkok, durante las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Los programas, denominados Acelerador de la Inversión y Fondo de Empleo para la Prosperidad, buscan conectar las prioridades de los gobiernos con recursos financieros, proyectos empresariales y capacitación laboral. Su implementación contempla la cooperación con instituciones multilaterales, gobiernos nacionales e inversionistas privados.
Alexander De Croo, administrador del PNUD, señaló que los países en desarrollo cuentan con posibilidades de crecimiento que necesitan traducirse en resultados concretos para la población. La intención, explicó, es facilitar el acceso al financiamiento y a la experiencia técnica para fortalecer empresas, incrementar los ingresos y crear más empleos, con mejores remuneraciones.
Una brecha laboral de 800 millones de puestos
La iniciativa parte de una proyección que refleja uno de los principales desafíos económicos de los próximos años. Según las estimaciones presentadas por el PNUD, alrededor de mil 200 millones de jóvenes ingresarán al mercado laboral durante la próxima década, mientras que se prevé la generación de unos 400 millones de empleos.
La diferencia entre ambas cifras equivale a una brecha potencial de 800 millones de oportunidades laborales. Esto no significa que exista una previsión exacta de 800 millones de personas desempleadas, sino que el volumen de nuevos puestos proyectados sería considerablemente inferior al número de jóvenes que buscarán incorporarse al trabajo.
Para reducir esa diferencia, el organismo considera necesario aumentar la inversión productiva y mejorar la coordinación entre las políticas económicas, el financiamiento, el desarrollo empresarial y las necesidades de los empleadores.
El desafío no consiste únicamente en generar más vacantes. También implica procurar que los empleos ofrezcan ingresos suficientes, que las personas cuenten con las competencias requeridas y que las empresas puedan ampliar sus operaciones en sectores con potencial de crecimiento.
El Acelerador de la Inversión buscará convertir proyectos en oportunidades financiables
La primera iniciativa se concentrará en ayudar a los países a atraer capital y llevar las inversiones desde la etapa de planeación hasta su ejecución. Para ello, el PNUD colaborará con los gobiernos en la revisión de políticas y regulaciones, la preparación de proyectos con posibilidades de financiamiento y la vinculación con inversionistas.
El mecanismo también pretende identificar obstáculos que dificultan la llegada de recursos, como la incertidumbre regulatoria, las debilidades institucionales y la falta de proyectos suficientemente estructurados para recibir inversión.
La meta es crear condiciones para que el capital público y privado pueda respaldar proyectos relacionados con las prioridades de desarrollo de cada país. El organismo considera que disponer de oportunidades de inversión bien preparadas puede contribuir a ampliar la actividad empresarial y fortalecer la capacidad productiva.
El Fondo de Empleo para la Prosperidad se enfocará en las necesidades del mercado laboral
La segunda iniciativa buscará que el crecimiento económico se traduzca en empleos concretos y mejor remunerados. Para lograrlo, apoyará a los países en la identificación de sectores con potencial de contratación, la capacitación de trabajadores y la correspondencia entre las habilidades disponibles y las necesidades de las empresas.
El programa también analizará las barreras que frenan la inversión empresarial y la contratación de personal. A partir de ese diagnóstico, pretende impulsar proyectos sectoriales capaces de generar oportunidades laborales de manera sostenida.
La propuesta parte de que la inversión, por sí sola, no garantiza una expansión suficiente del empleo. Para conseguir ese resultado, los recursos deben dirigirse a actividades productivas con posibilidades de crecimiento y acompañarse de políticas que faciliten la contratación y el desarrollo de competencias laborales.
El PNUD reporta más de 920 mil millones de dólares movilizados
Las nuevas iniciativas se apoyan en la experiencia del PNUD en materia de financiamiento para el desarrollo. El organismo informó que trabaja con más de 100 países para fortalecer sus marcos financieros y ha identificado más de 700 áreas potenciales de inversión vinculadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en más de 50 países.
Además, señaló que, desde 2022, el trabajo respaldado por el programa ha contribuido a movilizar más de 920 mil millones de dólares en financiamiento público y privado relacionado con esos objetivos.
Estas cifras forman parte de los antecedentes presentados por la institución para respaldar la ampliación de sus mecanismos de cooperación. Sin embargo, la movilización de recursos no equivale necesariamente a inversión ejecutada ni permite determinar por sí sola cuántos empleos nuevos se han creado. Los resultados de las nuevas iniciativas dependerán de los proyectos que lleguen a concretarse y de su impacto económico y laboral.
Alianzas con bancos multilaterales y países piloto
Para ampliar el alcance de los programas, el PNUD fortalecerá su cooperación con el Grupo Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Estas alianzas buscan combinar asistencia técnica, financiamiento y experiencia institucional para facilitar la ejecución de proyectos en economías en desarrollo.
El organismo informó que ya existen iniciativas piloto en Nepal, Yemen, Haití, Líbano y Ghana. Estos países servirán como espacios de implementación para avanzar en la preparación de inversiones y en la identificación de oportunidades de generación de empleo.
La colaboración entre instituciones será relevante para determinar qué proyectos pueden recibir financiamiento, cuáles son los sectores con mayor capacidad de contratación y qué reformas podrían facilitar la participación de empresas e inversionistas.
Las catástrofes naturales también representan un riesgo para la inversión
Durante el encuentro en Bangkok, representantes del sector financiero y del ámbito del desarrollo destacaron la importancia de contar con instrumentos de seguro y mecanismos de financiamiento para enfrentar riesgos económicos y climáticos.
De acuerdo con las cifras expuestas por el PNUD, las catástrofes naturales ocurridas en Asia durante 2025 ocasionaron pérdidas económicas por 65 mil millones de dólares. De esa cantidad, solamente cinco mil millones estaban asegurados, mientras que el 92% restante tuvo que ser absorbido por gobiernos, empresas y hogares.
La diferencia evidencia la exposición financiera que enfrentan las economías ante desastres naturales. Cuando las empresas carecen de protección suficiente, una catástrofe puede interrumpir operaciones, destruir activos y reducir la capacidad de contratación. Para los gobiernos, las pérdidas también pueden traducirse en mayores presiones presupuestarias y en recursos limitados para atender otras necesidades públicas.
Por ello, el PNUD plantea que los seguros y las herramientas de financiamiento del riesgo pueden contribuir a proteger las inversiones y facilitar la recuperación de las actividades productivas después de una crisis.
El reto será transformar el financiamiento en empleos sostenibles
Las dos iniciativas forman parte de los esfuerzos del PNUD para acelerar la implementación de su Plan Estratégico 2026-2029. Su alcance dependerá de la capacidad de los gobiernos para mejorar las condiciones de inversión, preparar proyectos viables y vincular el desarrollo empresarial con las necesidades de los trabajadores.
La brecha estimada entre los jóvenes que ingresarán al mercado laboral y los empleos que se prevé crear durante la próxima década plantea un desafío que no puede resolverse únicamente mediante el financiamiento. También requiere políticas económicas consistentes, formación profesional, instituciones capaces de ejecutar proyectos y mecanismos que permitan distribuir las oportunidades de crecimiento.
El seguimiento de los resultados permitirá determinar si los nuevos instrumentos consiguen atraer inversiones adicionales, fortalecer las empresas y generar empleos estables con mejores ingresos. Por ahora, el PNUD busca establecer alianzas y estructuras de apoyo que ayuden a convertir las necesidades de desarrollo de los países en proyectos financiables y oportunidades laborales.


