La autorización de lenacapavir por COFEPRIS incorpora a México la primera opción de profilaxis preexposición contra el VIH administrada cada seis meses, un cambio que puede reducir la dependencia de la toma diaria de comprimidos y ampliar las alternativas de prevención.
La prevención del VIH acaba de incorporar una nueva herramienta en México. El 24 de septiembre de 2026, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios informó que autorizó lenacapavir como la primera profilaxis contra el VIH de aplicación semestral. La decisión llega después de que la propia autoridad sanitaria había autorizado en 2023 un ensayo clínico para evaluar este medicamento administrado por vía subcutánea dos veces al año como profilaxis preexposición, conocida como PrEP.
El cambio es relevante porque la PrEP ya ha demostrado ser una herramienta altamente eficaz para reducir el riesgo de adquirir el VIH, pero su efectividad en la práctica depende, entre otros factores, de que las personas puedan mantener el esquema indicado. En México, la Secretaría de Salud informó en junio de 2026 que la PrEP forma parte de la estrategia de prevención combinada impulsada por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida, CENSIDA.
Hasta ahora, una de las modalidades más conocidas de PrEP consiste en la administración oral de antirretrovirales de manera diaria. Lenacapavir plantea una lógica diferente: después de la administración inicial correspondiente, las inyecciones se aplican cada seis meses. La Organización Mundial de la Salud recomendó en 2025 incorporar el lenacapavir inyectable dos veces al año como una opción adicional de PrEP, destacando precisamente su potencial para reducir las dificultades relacionadas con la toma cotidiana de medicamentos.
La característica que permite este esquema está relacionada con la propia estructura molecular del fármaco. Lenacapavir pertenece a una clase distinta de los antirretrovirales tradicionales utilizados en PrEP: es un inhibidor de la cápside del VIH-1. La cápside es la estructura proteica que rodea el material genético del virus y participa en diferentes etapas de su ciclo de replicación.
De acuerdo con la información farmacológica de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, lenacapavir se une directamente a las proteínas que forman los hexámeros de la cápside. Esa interacción interfiere con varios procesos esenciales del ciclo viral, entre ellos el transporte del material genético viral hacia el núcleo de la célula, el ensamblaje y liberación de nuevas partículas virales y la formación adecuada de la cápside.
Esta acción en múltiples etapas ayuda a explicar por qué el medicamento puede mantener actividad durante periodos prolongados. No se trata simplemente de una versión inyectable de una pastilla diaria. Su mecanismo de acción y sus propiedades farmacocinéticas permiten mantener concentraciones del fármaco durante meses, lo que hace posible el esquema semestral.
Los resultados clínicos también han sido determinantes. Los estudios PURPOSE 1 y PURPOSE 2 evaluaron la eficacia y seguridad de lenacapavir como PrEP en distintas poblaciones. La OMS informó en 2025 que ambos estudios habían mostrado resultados favorables y que el medicamento ofrecía una alternativa de larga duración para la prevención del VIH. Posteriormente, la FDA estadounidense autorizó el uso de lenacapavir inyectable como PrEP en junio de 2025.
La principal diferencia frente a la PrEP oral diaria, por tanto, no consiste únicamente en el número de dosis. También modifica la relación de la persona con el tratamiento preventivo. En lugar de recordar una toma todos los días, el esquema requiere acudir periódicamente a los servicios de salud para recibir la aplicación y realizar las pruebas necesarias.
Ese cambio puede ser especialmente relevante para personas que encuentran dificultades para mantener una rutina diaria, que enfrentan estigma asociado con la toma de medicamentos relacionados con el VIH o que prefieren una opción más discreta. La OMS ha señalado precisamente estas circunstancias como algunas de las barreras que las formulaciones de acción prolongada pueden ayudar a reducir.
Sin embargo, la llegada de lenacapavir no significa que la PrEP oral haya quedado obsoleta. La prevención del VIH continúa requiriendo alternativas diferentes porque las necesidades, preferencias, condiciones clínicas y posibilidades de acceso no son iguales para todas las personas. Además, la prevención combinada continúa incluyendo otras herramientas, como el uso de preservativos, la consejería y la profilaxis posterior a una exposición cuando está indicada.
Existe también una condición fundamental: antes de iniciar y antes de cada aplicación debe descartarse una infección por VIH. La razón es importante. Utilizar un medicamento preventivo cuando existe una infección no diagnosticada puede favorecer la aparición de resistencia si el esquema no constituye un tratamiento antirretroviral completo.
La autorización regulatoria representa, por ello, un paso diferente de la incorporación inmediata y universal del medicamento a los servicios públicos. Que COFEPRIS haya autorizado el producto significa que cuenta con autorización sanitaria para el uso aprobado; su disponibilidad efectiva dependerá de procesos posteriores relacionados con adquisición, distribución, protocolos clínicos, financiamiento y acceso dentro del sistema de salud.
México entra así en una nueva etapa de la prevención del VIH. El desafío ya no consiste solamente en disponer de medicamentos capaces de prevenir la infección, sino en conseguir que las distintas opciones lleguen de manera efectiva a las personas que pueden beneficiarse de ellas. Lenacapavir cambia la frecuencia de administración de meses a años de rutina preventiva y, con ello, abre una posibilidad importante: que la prevención pueda adaptarse mejor a la vida cotidiana de quienes la necesitan.

