El papa León XIV inició este viernes una visita de cuatro días a Francia, la primera visita oficial de un pontífice al país desde 2008, con una agenda que combina religión, inteligencia artificial, protección de la dignidad humana, abusos sexuales y el futuro de Europa.
León XIV llegó este viernes a Francia para un viaje que busca mucho más que una sucesión de actos religiosos. Durante cuatro días, el pontífice recorrerá París, Lourdes y Metz en una visita que lo pondrá frente a multitudes, autoridades políticas, jóvenes, representantes de otras religiones y víctimas de abusos cometidos en el seno de la Iglesia.
El avión papal aterrizó en el aeropuerto de Orly y el pontífice fue recibido con honores por el presidente Emmanuel Macron. La visita tiene además un significado particular porque es el primer viaje oficial de un papa a Francia desde la visita de Benedicto XVI en septiembre de 2008. Aunque el papa Francisco estuvo en territorio francés durante su pontificado, sus viajes a Marsella, Estrasburgo y Córcega no tuvieron la consideración de una visita oficial al conjunto del país.
León XIV, nacido en Chicago y con nacionalidad estadounidense y peruana, tiene también un vínculo familiar con Francia: su abuela paterna nació en territorio francés. Al llegar, el pontífice saludó a los presentes y expresó durante el vuelo su deseo de llevar un mensaje de paz.
La primera jornada concentra buena parte de los actos institucionales. Tras reunirse con Macron y representantes de las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, León XIV acudirá a la sede de la Unesco, donde hablará sobre cuestiones relacionadas con la humanidad y los cambios provocados por la tecnología.
La inteligencia artificial ocupa un lugar destacado en el viaje. El Vaticano ha señalado que el pontífice quiere abordar el impacto de esta tecnología sobre la dignidad humana, la educación, la cultura y el futuro de las sociedades. No es un asunto menor: la expansión de sistemas capaces de tomar decisiones, generar contenidos y transformar empleos ha colocado a la IA en el centro de numerosos debates internacionales.
Después llegará uno de los momentos más simbólicos del viaje. León XIV visitará Notre-Dame de París, donde celebrará vísperas con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y seminaristas. Será el primer encuentro de un papa con la catedral desde su reapertura tras el incendio de 2019.
La jornada terminará en el Estadio de Francia, en Saint-Denis, con una vigilia de oración para jóvenes de entre 17 y 35 años. La organización prevé la presencia de unos 80.000 participantes. El encuentro incluirá música y momentos de diálogo con el pontífice, en una apuesta clara por conectar con una generación que mantiene una relación mucho más distante con la religión que generaciones anteriores.
Precisamente esa transformación de la sociedad francesa es uno de los telones de fondo del viaje. Las estadísticas de la Santa Sede muestran un descenso sostenido del número de sacerdotes y parroquias durante las últimas décadas. Sin embargo, también registran un repunte de los bautismos, especialmente entre adultos, después del descenso provocado por la pandemia.
En 2024 se contabilizaron 186.165 bautismos en Francia, frente a los 173.300 registrados en 2020. La cifra está todavía muy lejos de los niveles de décadas anteriores, pero ayuda a explicar por qué la Iglesia francesa habla de una nueva búsqueda espiritual entre algunos sectores de la población.
El sábado, León XIV visitará la Maison Bakhita, un centro dedicado al acompañamiento y la integración social, y se reunirá con catecúmenos y personas recién bautizadas. Después celebrará una misa en la plaza de la Concordia. Cerca de 600.000 personas se han registrado para asistir a esa celebración, según datos difundidos por las autoridades francesas y la Iglesia local.
La segunda parte del viaje llevará al papa a Lourdes, uno de los principales destinos de peregrinación católica del mundo. Allí rezará ante la gruta de Massabielle y celebrará una misa dominical para una multitud estimada en 150.000 personas.
Lourdes será también escenario de uno de los encuentros más delicados de la visita. León XIV se reunirá en privado con siete supervivientes de abusos sexuales cometidos por miembros del clero. La reunión se produce en un país profundamente marcado por las conclusiones del informe independiente publicado en 2021, que documentó la dimensión de los abusos dentro de la Iglesia francesa durante varias décadas.
Associated Press y Reuters han señalado que algunas organizaciones de víctimas consideran insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora y reclaman reformas más profundas. La reunión con el papa, por tanto, tendrá un significado que va más allá del protocolo: será una oportunidad para escuchar directamente a personas que llevan años reclamando reconocimiento, reparación y cambios institucionales.
La Iglesia francesa también ha puesto en marcha mecanismos de reparación. Según Associated Press, alrededor de 2.000 víctimas han recurrido al sistema independiente creado para atender estos casos y más de un millar de decisiones de reparación ya habían sido adoptadas antes del cierre de nuevas solicitudes en agosto de 2026.
El viaje concluirá el lunes en Metz, en el noreste de Francia, con una agenda centrada en Europa, el diálogo interreligioso, la paz y la unidad del continente. El lugar elegido tampoco es casual. Metz se encuentra cerca de la frontera alemana y la ciudad está estrechamente vinculada con la historia de la integración europea.
La seguridad será otro de los grandes desafíos. El Ministerio del Interior francés anunció un dispositivo reforzado durante los principales actos, con miles de policías, gendarmes, militares y bomberos desplegados. Solo en París se movilizarán alrededor de 15.000 efectivos durante los días de mayor concentración de público.
Las autoridades esperan cerca de un millón de personas durante las dos primeras jornadas en la capital. En Lourdes, otras 150.000 personas podrían participar en la misa dominical. Las dimensiones de la visita explican también el elevado costo de organización, estimado en unos 27 millones de euros por la Iglesia francesa.
León XIV llega así a un país donde la tradición católica convive con una fuerte cultura laica y donde la práctica religiosa ha disminuido de forma notable durante décadas. El contraste resulta evidente: menos presencia cotidiana de la religión, pero una capacidad todavía considerable para reunir multitudes cuando el papa aparece en público.
Entre París, Lourdes y Metz, el pontífice tendrá que moverse entre asuntos muy distintos. Hablará de inteligencia artificial y dignidad humana, escuchará a víctimas de abusos, se encontrará con jóvenes, visitará uno de los grandes símbolos del catolicismo mundial y cerrará su recorrido con un mensaje sobre Europa y la paz.
Es, en definitiva, una visita con una agenda profundamente religiosa, pero atravesada por algunos de los debates que definen a la sociedad contemporánea. Y es que el viaje de León XIV a Francia no solo permitirá medir la capacidad de convocatoria de la Iglesia, sino también observar qué lugar pretende ocupar el papado frente a los cambios tecnológicos, sociales y políticos que atraviesan Europa.

