El papa León XIV rezó el Ángelus este domingo 18 de octubre desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, un día después de recibir el alta del Policlínico Gemelli de Roma, donde fue operado para extirparle un tumor maligno en el pulmón derecho. Más de 15.000 personas se congregaron en la Plaza de San Pedro y sus alrededores para acompañarlo en su primera aparición pública después de la intervención.
La reaparición del pontífice fue recibida con aplausos y muestras de apoyo de peregrinos, religiosos y visitantes que aguardaban noticias sobre su recuperación. La intervención quirúrgica se realizó el martes 13 de octubre y, de acuerdo con la información difundida por la Santa Sede, concluyó sin complicaciones.
Durante su intervención dominical, León XIV comentó el Evangelio de Mateo y reflexionó sobre las palabras de Jesús: «Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». El mensaje se centró en la sinceridad, la libertad interior y la responsabilidad de actuar con justicia.
El alta médica y el regreso al Vaticano
El sábado 17 de octubre, el Papa abandonó el Policlínico Agostino Gemelli después de que los médicos evaluaran favorablemente sus análisis de sangre, una radiografía de tórax y su estado clínico general.
La operación consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica de cirugía videoasistida. El examen histológico realizado durante la intervención confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, según el comunicado médico publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Antes de salir del hospital, el pontífice saludó al personal sanitario y agradeció la atención recibida. Posteriormente regresó al Vaticano, donde continuaría su recuperación y retomaría gradualmente sus actividades, de acuerdo con las indicaciones médicas.
La Santa Sede había anunciado que el Ángelus del domingo se celebraría desde la ventana del apartamento pontificio. La aparición permitió al Papa dirigirse nuevamente a los fieles sin necesidad de trasladarse a otro lugar ni participar en una actividad pública prolongada.
Una reflexión sobre la sinceridad y la hipocresía
En la catequesis previa al rezo mariano, León XIV explicó el contexto del pasaje evangélico en el que algunos interlocutores intentan poner a Jesús en una situación comprometida al preguntarle si es lícito pagar tributo al emperador romano.
El pontífice señaló que la pregunta buscaba atraparlo en una controversia política y religiosa. Sin embargo, Jesús responde solicitando una moneda y distinguiendo entre las obligaciones civiles y la relación de cada persona con Dios.
Según el Papa, la respuesta permite identificar la hipocresía de quienes aparentan buscar una explicación sincera, pero en realidad pretenden utilizar las palabras de Jesús en su contra.
León XIV explicó que el mensaje cristiano no exige abandonar las responsabilidades humanas. Por el contrario, invitó a vivir la historia y participar en la sociedad sin someterse a ambiciones desmedidas ni a intereses injustos.
«Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas», afirmó el pontífice al explicar que la fe debe orientar la conducta de las personas sin convertirse en una excusa para desentenderse de sus deberes.
Un llamado a actuar sin temor ni engaño
El Papa también se detuvo en las palabras con las que los interlocutores de Jesús reconocen que enseña con sinceridad y no se deja influir por la apariencia de las personas.
A partir de ese pasaje, invitó a los fieles a examinar la autenticidad de sus propias acciones y a evitar la hipocresía en sus relaciones personales y sociales.
El pontífice animó a los creyentes a ser sinceros y a actuar con libertad para hacer el bien, sin permitir que el miedo o los intereses particulares condicionen sus decisiones.
La reflexión relacionó el mensaje evangélico con la vida cotidiana y con la necesidad de mantener la coherencia entre las convicciones personales y las acciones concretas.
El agradecimiento a quienes rezaron por su recuperación
Al concluir el Ángelus, León XIV agradeció a quienes habían rezado por él durante los días de hospitalización. «Realmente he sentido su apoyo. ¡Gracias!», expresó ante los fieles reunidos en la plaza.
También manifestó su gratitud a los médicos, enfermeros y demás trabajadores del Policlínico Gemelli por la atención recibida durante su estancia hospitalaria.
El Papa señaló que la experiencia de la enfermedad le permitió sentir de una manera especial la cercanía de quienes atraviesan problemas de salud o situaciones de fragilidad.
Finalmente, indicó que, una vez superada esta etapa delicada, retomará sus actividades de manera gradual, con la ayuda de Dios y el apoyo de las oraciones de los fieles.


