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Los fabricantes de vacunas de COVID pasan a centranse en los refuerzos

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Por Michael Erman y Manas Mishra

(Reuters) – Los fabricantes de vacunas contra el COVID-19 están cambiando de marcha y preparándose para un mercado de vacunas de refuerzo más pequeño y competitivo, después de haber suministrado tantas dosis como han podido durante los últimos 18 meses.

Los directivos de los mayores fabricantes de vacunas contra la COVID, como Pfizer y Moderna, dijeron que creen que la mayoría de las personas que querían vacunarse contra la COVID ya lo han hecho: más de 5.000 millones de personas en todo el mundo.

En el próximo año, la mayoría de las vacunas contra la enfermedad serán de refuerzo, o primeras inoculaciones en el caso de menores, las cuales todavía están en proceso de autorización en todo el mundo, dijeron.

Tanto Pfizer, que fabrica su vacuna junto a la alemana BioNTech SE, como Moderna siguen considerando que tienen un papel importante que desempeñar en el mercado de las vacunas, a pesar de la caída de la demanda general.

El nuevo fabricante de vacunas estadounidense Novavax y la alemana CureVac NV, que trabaja con GlaxoSmithKline, están desarrollando vacunas que esperan dirigir al mercado de los refuerzos.

Se espera que el papel de AstraZeneca Plc y Johnson & Johnson, cuyas vacunas han sido menos populares o eficaces que las de sus competidores, disminuya en este mercado.

«Se convierte en un juego muy competitivo con las empresas luchando con los precios y por la cuota de mercado, incluso para las vacunas que se consideran las mejores, como las de Pfizer y Moderna», dijo Hartaj Singh, analista de Oppenheimer & Co.

Todavía no se sabe cuántas dosis de refuerzo serán necesarias. En la actualidad, en algunos países se recomiendan segundas dosis de refuerzo sólo para un subconjunto de la población.

Tampoco está claro si los fabricantes de vacunas venderán una inyección rediseñada este otoño y cada otoño posterior, como hacen los fabricantes de vacunas contra la gripe para adaptarse a las cepas en circulación, y qué impacto podría tener eso en la disminución de la demanda.

El consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, dijo en una entrevista que es poco probable que los adultos que aún no están vacunados demanden vacunas ahora, cuando ya han pasado más de dos años desde el inicio de la pandemia. Serán los «ya vacunados» los que representen la demanda, dijo Bourla.

Los directivos de Moderna señalaron recientemente que entre las personas que se beneficiarían de un refuerzo anual se encuentran los mayores de 50 años y los adultos con otros factores de riesgo para la salud, o aquellos con ocupaciones de alto riesgo, como los trabajadores sanitarios.

El director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, estimó que esta población ronda los 1.700 millones de personas, es decir, un 21% de la población mundial.

Moderna y Pfizer/BioNTech, que fabrican vacunas de ARN mensajero que pueden actualizarse algo más rápido que las de la competencia, dijeron que están desarrollando vacunas dirigidas a la variante ómicron del coronavirus.

Estados Unidos y el oeste de Europa -donde se han vacunado unos 600 millones de personas- seguirán siendo mercados importantes, pero las ventas pueden ser una fracción de lo que han sido, dijo Tyler Van Buren, analista de Cowen.

«La demanda más fácilmente atendible es ese 20%-25% de personas que se denominan de ‘alto riesgo’ por diversas razones, y creo que es la población que tiene más probabilidades de vacunarse cada año», dijo Van Buren.

Esta cifra sería significativamente menor que el 49% de los adultos de EEUU y el 62% de los adultos de Europa que han recibido al menos una dosis de refuerzo hasta ahora, es decir, unos 335 millones de personas.

Los analistas han previsto unos ingresos de más de 17.000 millones de dólares para la vacuna de Pfizer/BioNTech y de 10.000 millones para la de Moderna en 2023, aproximadamente la mitad de los 34.000 y 23.000 millones de dólares que esperan para este año, respectivamente. A partir de ahí, se espera que las ventas disminuyan aún más.

LOS OTROS ACTORES

Johnson & Johnson, cuya vacuna se ha visto limitada por un efecto secundario que causa coágulos de sangre raros pero a veces fatales, declinó comentar si planea impulsar su vacuna como refuerzo en el otoño. En abril, la empresa anuló su previsión de ventas de su vacuna de COVID-19 para 2022, alegando incertidumbres.

La empresa sudafricana Aspen Pharmacare, que fabrica la vacuna de J&J en África, advirtió de la debilidad de la demanda.

El consejero delegado de Aspen, Stephen Saad, dijo en una entrevista que «va a haber un lugar para las vacunas de refuerzo (…) pero no con los volúmenes de antes».

El consejero delegado de AstraZeneca, Pascal Soriot, dijo a finales de abril que su vacuna seguirá teniendo un papel en la lucha contra la pandemia.

«Creemos que esta vacuna todavía tiene potencial, es muy fácil de administrar y distribuir», dijo Soriot. «El volumen (de la demanda) en el futuro será menor porque la gente probablemente sólo necesitará un refuerzo al año y no todo el mundo lo tomará».