De las estufas a la posventa, Mabe centra su evolución en el consumidor

Notipress.- La innovación en electrodomésticos no comienza necesariamente con una nueva tecnología, sino con la identificación de necesidades cotidianas. Esa es la perspectiva que Mabe explicó que busca conservar. Mientras renueva su identidad después de ocho décadas de historia, conecta el diseño de productos, los hábitos de las familias y la experiencia del consumidor.

Durante un conversatorio, representantes de Mabe compartieron cómo la compañía ha utilizado el conocimiento de los hogares para orientar su desarrollo. Francesca Berrondo, gerente de producto y miembro del Consejo de Administración, y Federico Montané, director corporativo de marketing, relacionaron esa trayectoria con la evolución que la empresa pretende comunicar mediante su nueva imagen.

Primeras estufas

Francesca Berrondo recordó que Mabe comenzó sus operaciones en México hace 80 años, fundada por Francisco Berrondo y Egon Mabardi. El nombre de la compañía surgió de la combinación de los apellidos de ambos fundadores.

Las primeras actividades de la firma estuvieron relacionadas con la producción de lámparas y muebles de cocina. Posteriormente comenzó a importar estufas de gas procedentes de Estados Unidos, antes de desarrollar su propia fabricación.

De acuerdo con el relato de Berrondo, uno de los episodios que impulsaron ese cambio involucró a Luis Berrondo, hermano de Francisco, quien desmontó y volvió a ensamblar una estufa para comprender su funcionamiento. Esa experiencia llevó a plantear la posibilidad de fabricar estos aparatos en México. Años después, la empresa alcanzó una producción de 50 estufas diarias.

Sin embargo, el objetivo no consistía únicamente en reproducir un modelo estadounidense. Las primeras estufas fabricadas por la compañía fueron adaptadas a las necesidades de las familias mexicanas. Entre las características consideradas, estaba el tamaño del equipo y su capacidad para soportar las ollas grandes utilizadas habitualmente en la preparación de alimentos.

Para la directiva, ese episodio refleja una manera de entender la innovación que continúa siendo relevante para la empresa.

“La innovación no parte solamente de la tecnología, sino de identificar necesidades reales y convertirlas en soluciones relevantes”, señaló.

Fabricación de refrigeradores

La expansión hacia otros electrodomésticos también formó parte del recorrido de la firma. Al abordar la fabricación de refrigeradores, Berrondo recordó que Mabe introdujo componentes plásticos en su interior cuando, según su relato, ese material todavía no era habitual en dichos equipos. La directiva afirmó que la decisión enfrentó dudas sobre su aceptación comercial, pero posteriormente otros fabricantes incorporaron soluciones similares.

Estas experiencias más tarde se trasladaron a una expansión hacia Centroamérica y Sudamérica, así como el ingreso al mercado estadounidense.

Berrondo explicó que la entrada a Estados Unidos exigió comprender las características de sus consumidores y los requisitos necesarios para comercializar productos procedentes de México. La compañía consiguió a Sears como uno de sus primeros clientes en ese mercado. Posteriormente estableció una alianza con General Electric durante la década de 1980, mediante una empresa conjunta que, de acuerdo con la directiva, impulsó el crecimiento de Mabe.

Actualmente, la empresa tiene presencia en más de 70 países y ocupa una posición de liderazgo en grandes electrodomésticos en América Latina. Estas cifras corresponden a información proporcionada por la propia empresa durante el encuentro.

Proceso de compra y la posventa

Esta relación con el consumidor no se limita al diseño de los aparatos, de acuerdo con Federico Montané. El director corporativo de marketing explicó que Mabe analiza la experiencia de las personas desde el momento en que consideran adquirir un producto hasta su entrega y el servicio posterior a la compra.

Así, este planteamiento amplía el enfoque de innovación hacia las distintas etapas de contacto entre la empresa y sus clientes.

Montané señaló que la compañía no parte exclusivamente de identificar una tecnología disponible para después buscar compradores. Su intención, explicó, es comprender primero las necesidades y expectativas del consumidor.

En ese contexto, reconoció que la percepción de Mabe no había evolucionado al mismo ritmo que el mercado.

Según su diagnóstico, los consumidores asociaban la marca con atributos positivos, como tradición y calidad, pero también la situaban en una posición promedio de precio y percibían una falta de modernidad y sofisticación.

La empresa identificó, además, dificultades para comunicar las capacidades tecnológicas que ya tenía incorporadas en sus productos.

Montané explicó que esta evaluación llevó a cuestionar cómo debía evolucionar la marca para reflejar mejor sus atributos y responder a las transformaciones del mercado.

El directivo no presentó en el fragmento disponible del conversatorio resultados comerciales derivados de la renovación ni especificaciones completas de nuevos productos asociados con ella.

La nueva identidad busca conectar el legado de Mabe con otras generaciones

Por su parte, el refresh de la identidad corporativa fue presentada como una continuación de la historia de la empresa, no como una ruptura con sus orígenes. Francesca Berrondo relacionó la trayectoria de Mabe con las experiencias familiares construidas alrededor de sus electrodomésticos.

Como ejemplo, recordó una estufa de la marca que encontró en casa de sus suegros y que, según le contaron, había permanecido en uso durante 25 años. La anécdota le permitió ilustrar la importancia que atribuye a la presencia de estos productos en la vida cotidiana. También mencionó las comidas familiares, los cumpleaños y las recetas transmitidas entre generaciones como experiencias asociadas con la cocina.

Montané coincidió en que la historia de la compañía constituye uno de sus principales atributos, aunque reconoció la necesidad de proyectar una imagen más acorde con las expectativas actuales.

Ambos planteamientos sitúan la evolución empresarial en dos dimensiones: mantener una estrategia de desarrollo basada en necesidades domésticas y comunicar de manera más efectiva las capacidades de la empresa. Así, las estufas adaptadas a la cocina mexicana y la revisión actual de la experiencia de compra representan momentos distintos de un mismo enfoque empresarial. Para Mabe, el desafío consiste en trasladar esa trayectoria a su nueva identidad y demostrar que la innovación también depende de comprender cómo cambian las necesidades de los hogares.