La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada presentó su segundo informe de gobierno desde Dzityá, donde destacó avances en infraestructura, servicios públicos, atención social y ordenamiento territorial, con el reto de acompañar el crecimiento de Mérida sin perder de vista a sus colonias y comisarías.
La imagen elegida para rendir cuentas también tuvo un significado político y territorial. Cecilia Patrón Laviada presentó este sábado su segundo informe de gobierno desde la comisaría de Dzityá, una decisión que el Ayuntamiento había planteado como una forma de acercar el ejercicio de rendición de cuentas a las comunidades que forman parte del municipio.
La alcaldesa sostuvo que su administración busca gobernar con cercanía y bajo la premisa de «hacer más con menos», mediante un manejo responsable de los recursos públicos. También subrayó que existe disposición para trabajar con el Gobierno federal y con el Ejecutivo estatal, pese a las diferencias partidistas.
En el balance de estos dos primeros años, uno de los asuntos que ocupó un lugar central fue el crecimiento urbano. Mérida se ha expandido con rapidez y ese fenómeno ha puesto sobre la mesa una pregunta cada vez más difícil de ignorar: cómo seguir creciendo sin que la infraestructura, los servicios y la calidad de vida queden rezagados.
En ese contexto, la aprobación del nuevo Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de Mérida aparece como uno de los principales resultados de la administración. El Cabildo aprobó el instrumento por unanimidad el pasado 22 de agosto, después de que el programa anterior permaneciera sin una actualización integral desde 2017.
De acuerdo con información publicada por el Ayuntamiento de Mérida, el nuevo programa pretende establecer una ruta para que la ciudad crezca con mayor orden, funcionalidad y justicia territorial. El documento también contempla mecanismos para proteger la identidad, las tradiciones y las formas de vida de los núcleos originarios de las comisarías.
El ordenamiento urbano no es un asunto menor. Una ciudad que crece sin planeación termina pagando la factura en forma de traslados más largos, presión sobre los servicios públicos, problemas de movilidad y desigualdades entre las distintas zonas. Por eso, el nuevo programa será uno de los instrumentos que pondrán a prueba la capacidad del gobierno municipal para convertir la planeación en decisiones concretas.
La infraestructura vial fue otro de los puntos destacados durante el informe. La administración reportó 200 kilómetros de calles nuevas y repavimentadas durante los dos primeros años, además de trabajos de mantenimiento y atención de baches.
El Ayuntamiento había informado previamente que, a mediados de agosto, la cifra se acercaba ya a los 200 kilómetros de vialidades intervenidas. El dato fue retomado por medios locales como uno de los principales indicadores de obra pública del segundo año de gobierno.
El programa Mérida Enchula también forma parte de esta estrategia. Según el balance presentado por la administración, se han realizado acciones de recuperación y mantenimiento en más de 800 espacios públicos, mientras continúa la ampliación de infraestructura y alumbrado en distintas zonas del municipio.
Las comisarías ocupan un capítulo particular. El Ayuntamiento señala que las 47 comunidades cuentan actualmente con iluminación LED y que se mantiene el trabajo para mejorar sus sistemas de agua potable. Además, más del 10 por ciento de las calles nuevas y repavimentadas se han realizado en estas localidades.
La apuesta por las comunidades rurales también explica la decisión de llevar el informe a Dzityá. Según información oficial, se trató de la primera ocasión en que un informe municipal de este tipo se presenta desde una comisaría, un gesto que busca colocar a estas comunidades dentro del centro de la agenda pública y no solamente como una extensión periférica de la capital.
En materia social, uno de los proyectos que más destacó la alcaldesa fue la creación del primer Centro Municipal de Autismo. El espacio ofrece atención en áreas como terapia sensorial, comunicación, lenguaje, aprendizaje y apoyo psicológico.
Según cifras difundidas por el propio Ayuntamiento, el centro implicó una inversión de 3.7 millones de pesos y beneficia, entre personas atendidas y cuidadores, a más de 1,200 personas. Además, se anunció la construcción de un segundo Centro Municipal de Autismo en la colonia Madero, al poniente de Mérida.
La administración también presentó acciones dirigidas a las mujeres, los emprendedores y las familias, entre ellas la Universidad de las Mujeres y programas de capacitación y financiamiento. En paralelo, el Ayuntamiento puso en marcha la estrategia Mérida Digital para facilitar trámites municipales y reducir los tiempos y costos que enfrentan los ciudadanos al realizar gestiones.
En el terreno financiero, la alcaldesa insistió en que las obras y programas se han desarrollado sin aumentar los impuestos municipales. Durante la presentación del informe ante el Cabildo, la administración destacó además que Mérida obtuvo una calificación crediticia AAA, la más alta alcanzada por el Ayuntamiento, como resultado —según la propia administración— de su disciplina financiera.
El informe incluyó también una dimensión ambiental. Entre las acciones reportadas están la adopción de más de 63 mil árboles mediante el programa «Una familia, un árbol» y la plantación de otros 20 mil 556 ejemplares a través de jornadas de arborización.
El panorama que deja el segundo informe, por tanto, combina una larga lista de obras con un desafío mucho más amplio: administrar una ciudad que está cambiando rápidamente. Mérida no solo necesita nuevas calles o parques; necesita que esas obras formen parte de una estrategia capaz de ordenar el territorio y equilibrar las oportunidades entre las zonas consolidadas y las comunidades que se encuentran en expansión.
La aprobación del nuevo programa de ordenamiento urbano será especialmente relevante en los próximos años. Como ha documentado el Ayuntamiento, el instrumento pretende establecer reglas para orientar el crecimiento y atender las particularidades de las diferentes zonas del municipio. Su verdadero alcance, sin embargo, dependerá de que esas reglas se apliquen de manera consistente frente a las presiones inmobiliarias y urbanas.
En su mensaje, Patrón Laviada insistió en que su gobierno no pretende construir una administración basada en la división política y aseguró que existe disposición para colaborar con los otros órdenes de gobierno. Esa postura adquiere importancia en una ciudad que necesita coordinación en asuntos que van más allá de las facultades estrictamente municipales.
El segundo informe funciona así como un corte de caja político y administrativo. Hay resultados cuantificables en calles, espacios públicos, alumbrado y programas sociales, pero también decisiones cuyo impacto se verá con el tiempo, particularmente la nueva planeación territorial.
La ciudadanía, mientras tanto, enfrenta una expectativa sencilla de explicar y mucho más difícil de cumplir: que el crecimiento de Mérida no signifique perder la calidad de vida que ha convertido a la ciudad en uno de los principales polos urbanos del sureste mexicano.


