La Secretaría de Energía prevé que durante 2027 haya cerca de 100 plantas de generación eléctrica en construcción en distintas regiones del país, con una combinación de inversión privada y proyectos desarrollados junto con la Comisión Federal de Electricidad.
CIUDAD DE MÉXICO.— México se prepara para una de las mayores expansiones de infraestructura eléctrica de los últimos años. La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, afirmó que durante 2027 habrá cerca de 100 plantas de generación en construcción en diferentes regiones del país, una apuesta que busca responder al crecimiento de la demanda y acompañar el desarrollo industrial.
El anuncio fue realizado durante el foro “Infraestructura Energética como detonador del crecimiento, oportunidades del Plan México”, organizado por el Consejo Coordinador Empresarial. La funcionaria explicó que una parte importante de los proyectos ya cuenta con permisos y se encuentra en la etapa de cierre financiero, por lo que el siguiente desafío será lograr que las obras avancen conforme a la planeación energética.
La dimensión del programa es relevante. Según la información presentada por Sener y reportada también por medios como La Jornada, La Razón e Infobae, ya fueron asignados 55 proyectos de generación renovable. De ellos, 17 serán desarrollados exclusivamente por empresas privadas y 38 mediante esquemas mixtos en los que participa la CFE.
Los 17 proyectos privados representan casi 3 mil megawatts de nueva capacidad, mientras que los proyectos bajo esquemas mixtos aportarán más de 8 mil megawatts. En conjunto, se trata de una expansión que busca incorporar nueva oferta eléctrica al sistema nacional durante los próximos años.
El Gobierno de México también ha señalado que todavía existe capacidad adicional pendiente de asignación. González explicó que cerca de 9 mil megawatts serían adjudicados en los siguientes meses, como parte de los procesos de planeación y de las convocatorias impulsadas por la Secretaría de Energía.
La estrategia tiene un componente que va más allá de construir centrales. El Gobierno pretende que las nuevas plantas se ubiquen en las regiones donde realmente se necesita electricidad y donde existen mejores condiciones para avanzar en la transición energética. Esa lógica forma parte de la llamada planeación vinculante, mediante la cual la autoridad busca coordinar las decisiones de empresas públicas y privadas.
La Secretaría de Energía presentó desde mayo de este año nuevos instrumentos para impulsar la inversión en generación eléctrica y señaló que el objetivo es movilizar recursos para ampliar y modernizar el Sistema Eléctrico Nacional rumbo a 2030. El programa contempla participación privada, asociaciones con la CFE y proyectos alineados con las necesidades regionales determinadas por la planeación federal.
El desafío es especialmente importante porque el crecimiento de la economía y de nuevas actividades industriales puede incrementar la demanda eléctrica. La disponibilidad de energía suficiente, confiable y a precios competitivos se ha convertido en una condición indispensable para atraer nuevas inversiones y consolidar cadenas productivas.
En ese sentido, el Consejo Coordinador Empresarial ha insistido en la necesidad de acelerar los proyectos de infraestructura energética y garantizar certidumbre para las empresas. La energía, en pocas palabras, dejó de ser únicamente un asunto del sector eléctrico: para una fábrica que busca instalarse en México, contar con suministro confiable puede ser tan determinante como disponer de carreteras, agua o conectividad.
La expansión también está vinculada con el objetivo de incrementar la participación de fuentes renovables. De acuerdo con información oficial de Sener, el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional contempla incorporar alrededor de 32 mil megawatts de nueva capacidad hacia 2030, con participación de la CFE, esquemas mixtos y proyectos privados.
El propio Gobierno federal ha planteado que las energías limpias alcancen al menos 38 por ciento de la generación eléctrica hacia 2030. Para lograrlo, no bastará con construir parques solares y eólicos: también será necesario fortalecer las redes de transmisión y distribución, así como contar con capacidad firme que permita respaldar las fuentes renovables cuando no hay sol o viento.
De hecho, la Presidencia informó en junio que la CFE desarrolla nuevas plantas de ciclo combinado destinadas a aportar capacidad firme al sistema, mientras avanzan proyectos fotovoltaicos públicos y privados. El objetivo es que la transición energética no comprometa la confiabilidad del suministro.
Ahí se encuentra uno de los principales retos de la estrategia. Una mayor generación eléctrica solo tendrá impacto real si la infraestructura de transmisión puede llevar esa energía hasta los lugares donde será consumida. Sener ha reconocido la necesidad de acompañar el crecimiento de la generación con inversiones en las redes, especialmente en las regiones donde se concentra la nueva actividad económica.
El modelo planteado por la administración de Claudia Sheinbaum intenta, además, mantener al Estado como conductor del sistema energético sin cerrar la puerta a la inversión privada. Los 55 proyectos renovables ya asignados son una muestra de ese esquema híbrido: empresas particulares participan directamente o mediante asociaciones con la CFE, mientras el Gobierno conserva la conducción de la planeación.
La apuesta es ambiciosa y su resultado dependerá de lo que ocurra durante los próximos meses. Tener permisos otorgados es un paso importante, pero convertirlos en centrales construidas exige financiamiento, equipos, infraestructura de transmisión, permisos complementarios y capacidad de ejecución.
Por ahora, la señal que busca enviar el Gobierno es clara: México quiere aumentar su capacidad eléctrica al mismo tiempo que atrae inversión y avanza hacia una matriz con mayor presencia de energías renovables. Si los proyectos cumplen los calendarios previstos, 2027 podría convertirse en un año de intensa construcción energética en el país.


