México acelera y se coloca entre las economías más dinámicas de la OCDE

La economía mexicana creció 1.4 por ciento entre abril y junio de 2026 y se ubicó entre las de mayor avance trimestral de la OCDE, aunque el resultado también refleja el rebote después de la contracción registrada a comienzos del año.

México logró colocarse entre las economías con mayor crecimiento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) durante el segundo trimestre de 2026. El Producto Interno Bruto avanzó 1.4 por ciento frente al trimestre anterior, por encima del crecimiento promedio de 0.5 por ciento registrado entre los países de la organización.

De acuerdo con las estadísticas difundidas por la OCDE y retomadas por El Economista, México ocupó la sexta posición entre las economías con datos disponibles. Por delante quedaron Irlanda, con 3.9 por ciento; Israel, con 3.6; Suiza, con 1.9; Eslovenia, con 1.8, y Lituania, con 1.7 por ciento.

El resultado mexicano destaca todavía más dentro de América Latina. Entre los países latinoamericanos miembros de la OCDE, México registró el mayor avance trimestral, seguido por Colombia, con 1.3 por ciento, y Costa Rica, con 1.2 por ciento.

Sin embargo, hay un matiz importante detrás de la cifra. El crecimiento del segundo trimestre llegó después de una contracción de 0.3 por ciento en los primeros tres meses del año. En otras palabras, parte del fuerte avance corresponde a un efecto de rebote: la comparación parte de una base más baja.

El dato tampoco significa que la economía mexicana haya entrado de pronto en una etapa de expansión vigorosa. La propia OCDE mantiene una perspectiva de crecimiento moderado para México y ha señalado que persisten riesgos relacionados con las condiciones externas, el comercio y la productividad. En su panorama económico de junio, la organización proyectó un crecimiento de 0.8 por ciento para México en 2026 y de 1.8 por ciento para 2027. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

La diferencia entre el desempeño trimestral y la perspectiva anual es relevante. Un trimestre sólido puede mejorar la lectura inmediata de la actividad, pero no necesariamente cambia por completo las expectativas para todo el año. Para ello será necesario observar si el impulso se mantiene durante la segunda mitad de 2026.

El contraste con las principales economías desarrolladas también resulta llamativo. La OCDE reportó que el crecimiento promedio del G7 se desaceleró a 0.3 por ciento en el segundo trimestre, desde 0.4 por ciento en los primeros tres meses del año.

Estados Unidos, principal socio comercial de México, avanzó 0.4 por ciento durante el periodo. Canadá, por su parte, registró un crecimiento de 0.8 por ciento. En conjunto, los tres países integrantes del T-MEC tuvieron un avance promedio de alrededor de 0.5 por ciento.

La comparación sirve para dimensionar el resultado, pero también muestra uno de los principales desafíos para México. Una parte considerable de su actividad económica depende de la evolución de Norteamérica, especialmente de la demanda estadounidense y de las cadenas productivas vinculadas con el comercio regional.

El escenario comercial añade incertidumbre. La revisión del T-MEC y las modificaciones de política comercial impulsadas por Estados Unidos pueden influir sobre las decisiones de inversión y las exportaciones mexicanas durante los próximos meses. La OCDE ha advertido que mayores barreras comerciales y la incertidumbre sobre las políticas económicas representan riesgos para el crecimiento global. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

Otro dato relevante es el crecimiento interanual. Según las estadísticas de la OCDE, el PIB mexicano avanzó 1.5 por ciento respecto del segundo trimestre de 2025, frente a un crecimiento anual de apenas 0.4 por ciento en el primer trimestre.

La mejora interanual muestra que la economía recuperó algo de dinamismo respecto de los meses anteriores, aunque continúa lejos de tasas de expansión que puedan considerarse extraordinarias para una economía emergente del tamaño de México.

En el conjunto de la OCDE, el crecimiento interanual alcanzó 2.3 por ciento en el segundo trimestre, frente a 1.7 por ciento en los primeros tres meses del año. Es decir, la recuperación no fue exclusiva de México, aunque el país sí consiguió ubicarse entre los mejores resultados trimestrales.

Los datos oficiales de México y las bases estadísticas de la OCDE permiten además observar que el resultado debe interpretarse con cautela. Las cifras trimestrales son revisables y dependen de las series desestacionalizadas utilizadas para comparar periodos que tienen comportamientos estacionales diferentes. La OCDE señala que sus estadísticas de cuentas nacionales se actualizan conforme los países incorporan nueva información. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

El panorama tampoco fue uniforme entre los integrantes de la organización. Mientras algunas economías registraron avances importantes, Austria, Bélgica y Chile permanecieron prácticamente estancadas durante el segundo trimestre.

La lectura que deja el dato mexicano es, por tanto, doble. Por un lado, representa una recuperación clara respecto del arranque de 2026 y coloca a México en una posición destacada dentro de la OCDE. Por otro, todavía no permite hablar de una transformación estructural del ritmo de crecimiento.

La verdadera prueba llegará en los siguientes trimestres. Si el consumo, la inversión y la actividad industrial consiguen sostener el avance sin depender exclusivamente del efecto de rebote, entonces el dato del segundo trimestre podría marcar un cambio de tendencia. Si no ocurre, el 1.4 por ciento quedará como un buen trimestre dentro de una economía que todavía enfrenta un crecimiento anual modesto.

Por ahora, México tiene un motivo para mirar las cifras con cierto optimismo, pero sin echar las campanas al vuelo. El país creció más que el promedio de la OCDE y encabezó a sus pares latinoamericanos en el segundo trimestre. Mantener ese ritmo, sin embargo, será una tarea bastante más exigente.