La princesa Astrid murió a los 94 años, apenas 14 días después de su hermano Harald V y dos días después de asistir al funeral del monarca, en una nueva pérdida para la familia real noruega.
Noruega vuelve a estar de luto. La princesa Astrid, hermana mayor del fallecido rey Harald V, murió el viernes 11 de septiembre a los 94 años, exactamente dos semanas después de la muerte de su hermano menor. La noticia fue confirmada por la Casa Real de Noruega, que informó que la princesa falleció en paz.
La pérdida ocurrió apenas dos días después de que Astrid acudiera al funeral de Harald en la catedral de Oslo. Debido a sus problemas de salud, llegó en silla de ruedas y no participó en la procesión, pero quiso estar presente para despedir personalmente a quien había sido su hermano y también el monarca del país durante más de tres décadas.
Reuters señaló que aquella ceremonia del 9 de septiembre terminó convirtiéndose en la última aparición pública de la princesa. Su presencia adquirió así un significado especialmente emotivo: Astrid se encontraba despidiendo a Harald sin saber que, apenas 48 horas después, la familia real tendría que afrontar una nueva pérdida.
La Casa Real confirmó que el rey Haakon VIII recibió con profunda tristeza la noticia. En el mensaje difundido por el Palacio, el nuevo monarca recordó que Astrid representó a la institución durante toda su vida con calidez, sentido del deber y dedicación.
“Apenas a los 22 años”, recordó Haakon, Astrid tuvo que asumir el papel de primera dama de Noruega después de la muerte de su abuela, la princesa heredera Märtha. El cargo lo desempeñó entre 1954 y 1968, cuando Harald contrajo matrimonio con Sonja Haraldsen.
La responsabilidad llegó muy pronto para la joven princesa. Su madre, la princesa Märtha, murió en 1954 y Astrid se convirtió entonces en una figura fundamental para acompañar a su padre, el rey Olav V, en los compromisos oficiales. Durante 14 años ejerció como primera dama y continuó representando a la familia real incluso después de dejar formalmente esa función.
De acuerdo con información de la Casa Real noruega, Astrid mantuvo sus obligaciones oficiales hasta el final de su vida. También fue recordada por su sentido del humor, su capacidad para contar historias y una memoria excepcional, con la que conservaba numerosos recuerdos de su infancia y de los años que pasó en el exilio en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Su vida privada también estuvo marcada por una decisión que rompió con algunas de las tradiciones de las casas reales europeas. En 1961 se casó con Johan Martin Ferner, un empresario que no pertenecía a una familia real. La pareja tuvo cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian.
Con el paso de los años, Astrid redujo sus apariciones públicas, aunque nunca abandonó por completo sus responsabilidades. Su trabajo estuvo especialmente relacionado con causas sociales y con organizaciones dedicadas a apoyar a niños y jóvenes.
Su salud se había deteriorado durante los últimos meses. En mayo fue hospitalizada por una insuficiencia cardiaca y recibió un marcapasos temporal. La Casa Real no ha relacionado oficialmente esas condiciones médicas con su fallecimiento, por lo que no existe una causa de muerte confirmada que deba atribuirse a esas enfermedades.
La muerte de Astrid representa además el cierre de un capítulo familiar. Fue la última hija viva del rey Olav V y de la princesa Märtha. Su hermana mayor, la princesa Ragnhild, murió en 2012; Harald falleció el pasado 28 de agosto a los 89 años.
Con la desaparición de Astrid, la nueva generación de la monarquía noruega queda al frente de una institución que acaba de atravesar dos pérdidas consecutivas. Haakon VIII asumió el trono tras la muerte de su padre y ahora enfrenta también la desaparición de una tía que durante décadas fue una de las figuras de continuidad de la familia.
La coincidencia temporal resulta difícil de ignorar. Harald murió el 28 de agosto; Astrid, el 11 de septiembre. Entre ambas fechas apenas transcurrieron 14 días. Y la última vez que la princesa fue vista públicamente fue precisamente durante la despedida de su hermano.
La Casa Real ha dispuesto que la bandera sea izada a media asta desde el balcón del Palacio el día del anuncio y nuevamente durante el funeral de Astrid. Así, mientras Noruega todavía procesaba la muerte de su antiguo rey, el país vuelve a despedir a una integrante de una generación que durante décadas estuvo estrechamente ligada a la vida pública de la nación.


