El documental de Yuval Abraham y Rachel Szor recibió una ovación de 24.5 minutos en Venecia, la más larga registrada en el festival, tras presentar testimonios anónimos de militares y agentes de inteligencia israelíes sobre los mecanismos utilizados para seleccionar objetivos en Gaza.
«NAZA» llegó al Festival de Cine de Venecia con una carga política evidente y salió de su estreno convertido en uno de los acontecimientos cinematográficos de la edición. El documental dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor recibió una ovación de pie de 24.5 minutos, según Euronews, mientras otras agencias y medios la situaron en torno a los 25 minutos. En cualquier caso, existe coincidencia en que superó el registro anterior y se convirtió en la ovación más prolongada documentada en la historia reciente de la Mostra.
La reacción del público tuvo lugar después de la primera proyección de una película que examina desde dentro los mecanismos de inteligencia y selección de objetivos utilizados durante la guerra en Gaza. «NAZA» es, además, el único documental incluido en la competencia principal de la edición 83 del festival, donde compite por el León de Oro junto con otras 20 producciones.
La propia Bienal de Venecia describe la cinta como un trabajo rodado de noche en azoteas de Tel Aviv que busca mostrar los sistemas empleados en los ataques israelíes contra la población palestina de Gaza. La película tiene una duración oficial de 80 minutos y fue incorporada a la competencia apenas unas semanas antes del festival.
Su principal fuente son 24 testimonios de oficiales de inteligencia militar, soldados y otras personas vinculadas con las operaciones israelíes. Los participantes aparecen protegidos mediante anonimato, una medida que, según el productor James Wilson, fue una de las razones por las que la película se anunció tardíamente: el equipo necesitaba terminar de proteger la identidad de sus fuentes.
El contenido resulta especialmente delicado. Los testimonios describen cómo se identificaban objetivos, qué información se utilizaba para localizarlos y cómo se evaluaba la posible presencia de civiles. Reuters informó que algunos de los entrevistados describen sistemas de inteligencia asistidos por inteligencia artificial y herramientas de vigilancia que utilizaban grandes cantidades de datos para ayudar a seleccionar objetivos.
Entre las investigaciones periodísticas que sirvieron de base para la película están trabajos publicados por +972 Magazine, Local Call y The Guardian entre 2023 y 2025. Esas investigaciones habían documentado previamente el uso de sistemas automatizados de inteligencia y vigilancia en las operaciones israelíes en Gaza.
El título también encierra una parte fundamental de la denuncia. «NAZA» procede de un término militar utilizado para expresar el número estimado de civiles que podrían morir durante un ataque. La película convierte esa expresión técnica en el centro de una reflexión sobre cómo el lenguaje administrativo puede distanciar a quienes toman decisiones de las consecuencias humanas de una operación.
Y ahí reside una de las características más inquietantes del documental. No necesita recurrir a imágenes explícitas de cadáveres o destrucción para construir su impacto. Su apuesta consiste en dejar hablar a personas que estuvieron vinculadas al sistema y permitir que expliquen, con sus propias palabras, cómo funcionaban los procedimientos.
«Simplemente les pedimos a estos oficiales y soldados que nos describieran lo que habían hecho», explicó Abraham durante una rueda de prensa en Venecia, de acuerdo con Euronews. El director señaló que el interés de los realizadores estaba en conocer los detalles y entender cómo operaba el sistema desde la perspectiva de quienes participaron en él.
La película prolonga una trayectoria que Abraham y Szor ya habían iniciado con «No Other Land», documental que realizaron junto con Basel Adra y Hamdan Ballal y que obtuvo el Óscar al mejor documental. Aquella producción se concentró en la violencia y el desplazamiento de comunidades palestinas en Cisjordania; «NAZA» dirige ahora la mirada hacia el aparato militar y de inteligencia empleado en Gaza.
El impacto de la cinta en Venecia fue inmediato. Durante la ovación, algunos espectadores mostraron banderas palestinas y los directores recibieron los aplausos visiblemente emocionados. La recepción superó incluso la obtenida el año anterior por «The Voice of Hind Rajab», de Kaouther Ben Hania, otra película relacionada con Gaza que había provocado una prolongada ovación en la Mostra.
Pero una ovación no equivale a un premio. Ese matiz resulta importante. La decisión sobre el León de Oro corresponde al jurado presidido por Maggie Gyllenhaal, y el hecho de que «NAZA» haya generado una reacción extraordinaria entre los espectadores no garantiza que sea la película elegida para el máximo reconocimiento.
De hecho, la historia reciente de Venecia demuestra que la recepción del público y el veredicto del jurado pueden tomar caminos diferentes. El año pasado, «The Voice of Hind Rajab» recibió una ovación extraordinaria, pero terminó con el León de Plata y no con el máximo premio del festival.
La controversia alrededor de «NAZA» tampoco se limita al ámbito cinematográfico. El documental llega mientras continúan las hostilidades en Gaza y en un momento en que las acusaciones sobre posibles crímenes de guerra y genocidio siguen formando parte de un intenso debate internacional. Los realizadores presentan su trabajo como una investigación sobre un sistema de violencia; Israel, por su parte, sostiene que sus operaciones militares están dirigidas contra Hamás y que procura reducir las bajas civiles.
Por eso, resulta importante distinguir entre lo que la película sostiene, lo que afirman sus entrevistados y aquello que ha sido establecido de manera independiente por organismos internacionales. Los testimonios recogidos en un documental constituyen material periodístico y testimonial de enorme relevancia, pero cada acusación concreta requiere su propia verificación.
El interés internacional por la película, sin embargo, ya está asegurado. «NAZA» tendrá una proyección en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián el 23 de septiembre y posteriormente llegará al New York Film Festival, donde está programada para el 26 de septiembre. La distribución internacional está a cargo de la compañía francesa MK2 Films.
El recorrido de la cinta apenas comienza, pero su estreno en Venecia ya dejó una imagen difícil de ignorar: casi 25 minutos de aplausos para una película que intenta desmontar, desde testimonios internos, la distancia entre una orden militar y las vidas civiles que pueden quedar atrapadas en sus consecuencias.
El León de Oro todavía estaba en juego al cierre de la jornada del 11 de septiembre. Lo que ya había conseguido «NAZA», sin necesidad de esperar al veredicto del jurado, era instalarse como uno de los documentales políticos más comentados de esta edición de Venecia.


