La Concamin prevé que las conversaciones comerciales puedan extenderse más allá de las elecciones intermedias estadounidenses, aunque considera que la integración productiva de Norteamérica mantiene un entorno de confianza entre los inversionistas.
Las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos podrían prolongarse más allá de las elecciones intermedias de Estados Unidos, previstas para noviembre, debido a los asuntos que permanecen pendientes en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Así lo estimó Alejandro Malagón, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), quien señaló que, pese a los retos en materia arancelaria, inspecciones comerciales y reglas de origen, existe tranquilidad entre los inversionistas debido al alto nivel de integración económica entre los dos países.
Durante su participación en la Convención Nacional 2026 de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), el dirigente empresarial sostuvo que México continúa siendo un socio comercial prioritario para Estados Unidos y que la integración de las cadenas productivas norteamericanas constituye uno de los principales elementos de estabilidad para las empresas.
Aranceles, uno de los principales pendientes
Entre las prioridades de la industria mexicana se encuentra la reducción o eliminación de los aranceles estadounidenses aplicados bajo la Sección 232, particularmente los relacionados con acero, aluminio y determinados productos de la industria automotriz.
La Sección 232 permite a Estados Unidos imponer medidas comerciales por motivos de seguridad nacional y se ha convertido en uno de los principales puntos de discusión dentro de la relación económica bilateral.
Malagón señaló que la aspiración del sector industrial es alcanzar condiciones que reduzcan estos costos para las empresas mexicanas, aunque destacó que la estrategia negociadora del Gobierno de México ha buscado mantener una posición prudente frente a las presiones comerciales de Washington.
El presidente de Concamin también identificó las inspecciones comerciales y el tratamiento de determinados insumos como asuntos que requieren atención dentro de las conversaciones bilaterales.
Reglas de origen automotrices apuntan hacia 2027
Uno de los temas más sensibles de la revisión del T-MEC es el eventual fortalecimiento de las reglas de origen para la industria automotriz.
El acuerdo comercial establece requisitos de contenido regional para que determinados vehículos y autopartes puedan beneficiarse del tratamiento preferencial. Estados Unidos ha planteado la necesidad de fortalecer esas reglas para incrementar la producción regional y reducir la dependencia de componentes provenientes de terceros países.
Sin embargo, Malagón consideró que la discusión sobre nuevos porcentajes de contenido regional difícilmente se resolverá en el corto plazo y que el debate podría trasladarse al próximo año.
La atención también comienza a desplazarse hacia los vehículos pesados, segmento en el que el contenido regional representa uno de los principales puntos que deberán negociarse entre los tres países.
Una revisión que mantiene abiertos varios frentes
La revisión del T-MEC comenzó formalmente en 2026 y ha incluido conversaciones sobre reglas de origen, acero y aluminio, automóviles, seguridad económica, agricultura, trabajo y otros aspectos relacionados con las cadenas de suministro de América del Norte.
En julio, México y Estados Unidos concluyeron la tercera ronda de conversaciones y acordaron continuar el proceso bilateral. Los dos gobiernos habían previsto una cuarta ronda en Washington durante septiembre, aunque el calendario de las negociaciones ha estado sujeto a ajustes.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) confirmó además que Washington ya inició los preparativos para la revisión conjunta del T-MEC de 2027, mediante un proceso de consulta pública que permitirá recibir comentarios sobre el funcionamiento del acuerdo.
Confianza pese a la incertidumbre comercial
Para la industria mexicana, la posibilidad de que las conversaciones se prolonguen no necesariamente representa una señal de deterioro de la relación económica.
Malagón destacó que las cadenas productivas de México, Estados Unidos y Canadá están profundamente vinculadas, especialmente en sectores como el automotriz, manufacturero, siderúrgico y de transporte.
El dirigente empresarial atribuyó parte de la estabilidad del proceso a la comunicación que mantiene la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, con la USTR y el Departamento de Comercio estadounidense.
El Gobierno de México ha señalado que uno de sus objetivos es preservar y fortalecer la integración productiva de América del Norte, al tiempo que busca mejorar las condiciones de acceso de las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense.
La integración regional marca el rumbo
La relación comercial entre México y Estados Unidos tiene una dimensión que rebasa las negociaciones arancelarias. Las cadenas de suministro de ambos países están vinculadas por inversiones, infraestructura, proveedores y procesos de producción que cruzan repetidamente la frontera.
Por ello, mientras continúan las diferencias en temas como acero, aluminio, automóviles y reglas de origen, el sector empresarial mexicano mantiene la expectativa de que las negociaciones permitan preservar las condiciones de integración regional.
El siguiente tramo de las conversaciones estará marcado tanto por la agenda comercial como por el calendario político estadounidense. Para la industria mexicana, el desafío será mantener la certidumbre para las inversiones mientras ambos gobiernos buscan acuerdos sobre las reglas que definirán la siguiente etapa del comercio norteamericano.

