El músico catalán Nil Moliner regresó a México para presentar su cuarto álbum, NEXO, en un concierto íntimo en el Foro La Paz. Antes de llegar a los grandes escenarios de España, el cantante construyó su carrera tocando en pequeños bares y restaurantes, una experiencia que considera fundamental para conectar con el público y que ahora busca recuperar en su encuentro con los seguidores mexicanos.

La trayectoria de Nil Moliner comenzó lejos de los grandes recintos y las multitudes. En sus primeros años como músico, el artista español recorría bares y restaurantes de Barcelona interpretando versiones con su guitarra, intentando captar la atención de personas que, en muchas ocasiones, no acudían a esos lugares para escucharlo.

Ese ejercicio de cercanía, en el que debía conversar, interpretar y conquistar poco a poco a quienes lo escuchaban, representa una de las experiencias que más valora de sus comienzos. Ahora, después de consolidarse en los escenarios españoles, el cantante vuelve a experimentar esa emoción durante su visita a México, donde se presentó este viernes 6 de noviembre en el Foro La Paz, en Ciudad de México.

En entrevista con la Agencia EFE, Moliner recordó que aprendió sus primeros acordes de guitarra con su padre cuando tenía apenas cuatro años. Nacido en Sant Feliu de Llobregat, Barcelona, en 1992, el compositor considera que aquellas primeras actuaciones le enseñaron a establecer una relación directa con el público, una habilidad que no necesariamente se reproduce de la misma manera en los grandes espectáculos.

NEXO, un regreso a la conexión emocional

La presentación en México tuvo como eje NEXO, su cuarto álbum de estudio, publicado bajo el sello Warner Music. Se trata de una producción que explora las conexiones humanas a través de melodías pop, letras personales y una propuesta que reivindica valores como la empatía, la ternura y la unión.

Entre las canciones que integran el disco destacan «Me acuerdo de ti», escrita durante una etapa de pausa profesional en Madrid, y «Álex», dedicada al cantante Álex Casademunt, fallecido en 2021. Ambas piezas reflejan una dimensión más íntima del artista y su intención de convertir la música en un espacio para compartir emociones y experiencias personales.

El álbum también representa una etapa de renovación creativa. Después de un periodo alejado de los conciertos, Moliner retomó su actividad musical y encontró nuevamente en los escenarios la motivación para componer. El resultado es un trabajo que combina la energía característica de su pop con una mirada más reflexiva sobre las relaciones personales y los momentos que dejan huella en la vida.

Para el cantante, la música no debe limitarse al entretenimiento. Considera que también puede funcionar como un canal de comunicación y una plataforma para expresar inquietudes sociales. En un contexto internacional marcado por conflictos, polarización y dificultades colectivas, sostiene que siempre existirán motivos para utilizar la voz y el arte como instrumentos de expresión.

Una relación con México que busca consolidarse

Esta fue la tercera ocasión en que Nil Moliner se encontró con el público mexicano, después de sus visitas de 2022 y 2023. Sin embargo, el músico reconoce que todavía tiene una deuda pendiente con México y otros países de América Latina, debido a que su pausa profesional le impidió presentar en la región su anterior producción, Lugar Paraíso, publicada en 2023.

El artista entiende que su crecimiento en el mercado latinoamericano debe construirse de manera gradual. Su experiencia en España le permite reconocer que una carrera musical puede comenzar en espacios reducidos y avanzar progresivamente hacia recintos con miles de espectadores. Antes de presentarse ante 17 mil personas en el Palau Sant Jordi de Barcelona, recordó, actuaba en salas con menos de un centenar de asistentes.

Por esa razón, el concierto en el Foro La Paz tuvo un significado especial. Más que reproducir la magnitud de sus espectáculos en España, buscó recuperar la cercanía de sus primeros años como intérprete y establecer un contacto directo con quienes siguen su música en México.

Moliner también adelantó que prepara su regreso a América Latina durante 2027, con una producción escénica más ambiciosa y presentaciones en distintas ciudades. Aunque no reveló fechas ni sedes concretas, expresó su entusiasmo por anunciar próximamente una gira que permita fortalecer su vínculo con el público de la región.

La guitarra como punto de encuentro

Antes de su presentación, el músico ofreció una sesión acústica para sus seguidores mexicanos en una terraza de Ciudad de México. Interpretaciones de canciones como «Luces de ciudad» y «Libertad» mostraron que la guitarra continúa siendo una pieza esencial de su identidad artística.

En una industria musical donde los espectáculos de gran formato, la producción audiovisual y las plataformas digitales tienen cada vez mayor protagonismo, Moliner reivindica el valor de los encuentros pequeños. En ellos, la interpretación adquiere otra dimensión: la canción deja de ser solamente parte de un repertorio y se convierte en una experiencia compartida entre el artista y quienes lo escuchan.

Su visita a México representa, en ese sentido, algo más que la promoción de un nuevo álbum. Es también una oportunidad para reencontrarse con el origen de su carrera, recuperar la emoción de tocar frente a un público cercano y preparar el camino hacia una presencia más constante en América Latina.