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No gana aún su distrito y ya lo tiran para “gobernador” de Yucatán

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No gana aún su distrito y ya lo tiran para “gobernador” de Yucatán.

En el equipo de Pablo Gamboa Miner, candidato del PRI a diputado por el distrito 3 federal, ya lo proyectan como el próximo gobernador de Yucatán. Así de cosas. Y es que, para la gran mayoría de los que lo rodean, él es el único que podría conducir al tricolor a una posible victoria en el 2024.

Sin embargo, el hijo de Don Emilio Gamboa, aún no gana su distrito en competencia. ¿Entonces cómo puede pensar en la gubernatura?. Es simple, en su equipo creen que el triunfo es automático y que el 6 de junio la gente votará masivamente en su favor.

Seguramente traen datos que lo ayudan a proyectarse de esa forma, aunque existen otros datos más severos que indican que va a perder la elección. En ese caso, el seguro diputado federal por gracia plurinominal no tendría grandes posibilidades de ser el candidato a gobernador.

Las condiciones que privan en este momento en la campaña no son halagadoras. El PRI enfrenta el enorme rechazo de la mayoría de la población, que no olvida la política de privilegios y de corrupción que se dieron durante las administraciones priístas.

Al PRI todavía le condena la mala fama de sus “cuadros distinguidos”. Los mismos que no se han ido, son los mismos que están pensando en encumbrarse en el 2024. Y están fuertes, al menos dentro del tricolor lo están. Aunque la gente no se emociona con el PRI.

Según las preferencias electorales, el PRI se convertirá en la tercera fuerza política en el estado, ya que no le alcanza para ser competitivo en este 2021. El rechazo de la población es grande, sus negativos son muy altos y de características precisas.

Pablo Gamboa no escapa al rechazo popular. Su doble postulación enojó a los priístas que llevan años quejándose del influyentismo  y de los privilegios del que gozan en la cúpula. Su llegada a la Cámara significa el arribo de su padre. Aunque él no lo admita, la imagen de su progenitor está en él y AMLO lo sabe.

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http://www.mipuntodevista.com.mx/la-doble-candidatura-de-pablo-gamboa-es-algo-inmundo-diria-amlo/

Y ya pensando en el 2024, Pablo debe admitir que no ha logrado ser la figura del partido que una a los priístas, menos a un pueblo cada día más harto de lo mismo y de los mismos de siempre. Pablo no se ha convertido en el líder en el que todos posan la mirada y se animan para abrazar su lucha. En él hay mucha soberbia y poca humildad. En él hay mucha simulación y poca empatía. Se asume experto en las lides políticas, pero se atora en las dificultades. No ha dado el estirón. No ha entendido que la política tiene reglas que no cambian; que no puede tener el control de todo, ni sometidos a todos. Por eso Enrique Peña Nieto no lo eligió como el sucesor de Rolando Zapata. Ni siquiera lo hizo candidato en el 2018.

Se viene la hecatombe en el PRI de Yucatán.