La inteligencia artificial abre nuevas brechas de seguridad en las APIs
Notipress.- Las interfaces de programación de aplicaciones (APIs) se multiplican dentro de las empresas, pero el control sobre ellas no necesariamente crece al mismo ritmo. En México, apenas 26% de las organizaciones encuestadas por Akamai afirmó contar con un inventario completo y saber cuáles de sus APIs devuelven datos sensibles.
El inventario puede quedar viejo en cuestión de días
Durante el webinar “Estudio sobre el impacto de la seguridad de las APIs 2026” al cual NotiPress tuvo acceso, Paulo Braga Craveiro, Senior Security Engineer de Akamai, explicó que mantener un registro manual resulta especialmente difícil en entornos donde las interfaces cambian constantemente.
“Si utilizamos un proceso manual, por ejemplo, y hoy hacemos este inventario, quizá en una semana ya está totalmente desactualizado”, señaló. Algunas APIs, añadió, pueden modificarse varias veces en un mismo día.
La velocidad de creación también aumenta con la adopción de inteligencia artificial. Para Akamai, esta expansión vuelve más complejo identificar qué conexiones siguen activas, quién las administra y cuáles pueden acceder a información confidencial. El informe advierte que, sin esa visibilidad, los equipos tienen mayores dificultades para priorizar riesgos y responder ante posibles filtraciones.
APIs que existen, pero nadie está mirando
El problema no se limita a interfaces nuevas. Craveiro describió las llamadas shadow APIs, aquellas que están operativas pero no aparecen correctamente documentadas. También mencionó APIs no autorizadas, versiones antiguas que continúan disponibles y otras que dejaron de registrar tráfico, pero permanecen dentro de la infraestructura.
“Shadow APIs es un gran problema para las compañías porque al final no se puede identificar correctamente los riesgos”, afirmó.
El informe regional muestra que esta falta de supervisión ya figura entre las causas señaladas de incidentes: 33% de los encuestados en México y 36% en Brasil mencionó inventarios o monitoreo deficientes, incluidas APIs ocultas desconocidas.
La escala real puede sorprender a las empresas
La distancia entre lo que una organización cree tener y lo que realmente opera puede ser considerable. Craveiro relató que, en algunos casos observados por Akamai, una empresa puede estimar que dispone de 100 o 200 APIs y terminar encontrando 2,000 o 3,000 al revisar su entorno.
Esa diferencia cambia el problema de seguridad: proteger únicamente lo conocido deja fuera interfaces capaces de manejar datos, conectarse con socios o permanecer disponibles en versiones antiguas. Por eso, durante el webinar Akamai colocó el descubrimiento automático como el primer pilar de su propuesta de API Security, orientado a detectar interfaces, registrar cambios e identificar dónde circula información sensible.


