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Nosotros, los millenials

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Era noviembre del 2016 cuando tuve la oportunidad de ir a un curso sobre “Liderazgo”, el ponente expresó, y cito sus palabras: “Dicen que Los jóvenes son el presente y el futuro de México, he escuchado eso tantas veces que, sinceramente, ya no lo creo. Los jóvenes de hoy lo quieren todo fácil, que todo vaya a sus manos, no se esfuerzan para conseguir algo, son indiferentes, ahora pregúntense, ¿Son los jóvenes el presente y futuro de este país?” Tal vez la reacción de cualquier persona, al ser exhibida de esa manera, hubiese sido de agachar la cabeza, y muchos la agacharon, pero otros, quizá una minoría, decidimos quedarnos con la frente en alto pues bien sabíamos que lo expuesto no era totalmente cierto, y el tiempo se encargaría de darnos la razón.

No era la primera vez que recibíamos críticas, y ciertamente no será la última, pero en este último año, hemos demostrado nuestro compromiso con y por México.

En 1985, Emilio Viale por medio de su columna en el Universal titulada “El jueves negro que cambió México”, escribió: “¿Quién convocó a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo fue que la sangre sobró en los hospitales, quién organizó las brigadas que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona afectada? No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron”. Es innegable que en lo que va del actual sexenio, hemos tenido muchos “jueves negros”, y nosotros en lugar de quedarnos sentados hablando por las redes sociales, como muchos críticos afirman, nos mantuvimos firmemente al pie del cañón.

Nos llamaron indiferentes, y protestamos pacíficamente contra el gasolinazo que hubo a inicios del 2017. Dijeron que solo nos preocupábamos por nosotros, y nos solidarizamos con la familia de Mara, quien fue asesinada por un chofer de Cabify. De Valeria, una niña de 11 años que desapareció tras abordar una combi en Nezahualcóyotl, Estado de México, para luego ser encontrada sin vida.

Nos acusaron de apáticos y cuando nuestro país fue azotado por los terremotos del pasado mes de septiembre, tomamos las calles ofreciendo toda la ayuda posible, para dirigir el tránsito, recoger o cargar escombros, cocinar, o simplemente donando alimentos. Y sí, hemos sido nosotros los millenials.

A todo lo anterior mencionado, le añadimos un elemento más, nosotros, los jóvenes entre 18 y 29 años podríamos decidir el rumbo de México en las elecciones que se efectuarán el próximo año, pues representamos, aproximadamente, el 30% de la lista nominal, esto dicho por Héctor Castro Rivadeneyra, vocal ejecutivo del Instituto Nacional Electoral (INE).

¿Somos el presente y el futuro de México? Absolutamente sí, porque ante las grandes tragedias que han azotado a nuestro país ya sea por la mano de la naturaleza o la del hombre, hemos salido a dar la cara, puede que en muchas ocasiones no nos vean, pero estamos aquí, dispuestos a rifárnosla y a sacrificar nuestro tiempo y vida para lograr un fin superior a cualquier interés personal, y ese fin, en este caso, es el progreso de México.

Aceptamos las críticas constructivas y destructivas, pues unas nos ayudan a mejorar, y las otras nos motivan a demostrarles que se equivocan. Sí, puede que pasamos mucho tiempo en las redes sociales, pero tratamos de informarnos, quizá no participemos mucho, pero cuando lo hacemos, dejamos huella.

Somos millenials, y queremos un país mejor, donde la libertad de expresión deje de ser teoría, y se convierta en práctica, donde el peso de la ley caiga sobre ricos y pobres, y no solamente sobre éstos últimos, donde prevalezca la transparencia y confianza en las autoridades, donde la democracia sea práctica diaria, un estilo de vida. E incluso, por muy abstracto o ambiguo que pudiera resultar este término, queremos justicia social.

Nuestros anhelos no son muy distintos a los que tienen otras personas, que forman parte de alguna otra generación, podrían tener, la diferencia es que ellos se han resignado a vivir como les dicen que deben vivir, y nosotros, los millenials, con toda la rebeldía que nos caracteriza, estamos dispuestos a luchar para vivir como queremos vivir.