Un año después de la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza, el riesgo de una nueva escalada militar sigue siendo elevado. La ONU advirtió que las operaciones israelíes continúan, la reconstrucción permanece prácticamente paralizada y miles de familias palestinas viven en refugios precarios. Ramiz Alakbarov, coordinador especial interino de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, informó ante el Consejo de Seguridad que alrededor de 1,500 palestinos han muerto desde el inicio de la tregua, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza. Mientras tanto, la violencia y la expansión de los asentamientos israelíes agravan la situación en Cisjordania.

Una tregua que no ha garantizado la seguridad

El alto el fuego entró en vigor el 10 de octubre de 2025 con la expectativa de detener las hostilidades y abrir una etapa de recuperación para la población palestina. Sin embargo, las condiciones sobre el terreno continúan siendo extremadamente frágiles, con ataques, desplazamientos y restricciones que impiden consolidar una paz duradera.

Durante una sesión del Consejo de Seguridad celebrada el 15 de octubre de 2026, Alakbarov advirtió que el riesgo de volver a una guerra abierta es especialmente preocupante. El funcionario había visitado Gaza días antes y describió una situación en la que numerosos habitantes siguen expuestos a disparos y operaciones militares, particularmente en las proximidades de la denominada línea amarilla, que delimita las posiciones militares israelíes dentro del enclave.

De acuerdo con el Ministerio de Salud de Gaza, citado por Naciones Unidas, cerca de 1,500 palestinos han muerto desde el comienzo de la tregua. Los informes humanitarios de la ONU también documentan miles de personas heridas y nuevas afectaciones a viviendas e infraestructura civil. Las cifras corresponden a reportes de las autoridades sanitarias palestinas y deben interpretarse teniendo en cuenta las condiciones que dificultan la verificación independiente de todos los incidentes.

Alakbarov relató que, durante su recorrido por el barrio de Shujaiya, en el este de la ciudad de Gaza, encontró familias que viven bajo la amenaza constante de los disparos. Para muchos habitantes, señaló, el alto el fuego no se traduce en una sensación real de seguridad.

La crisis humanitaria se agrava con la llegada del invierno

Las condiciones de alojamiento constituyen uno de los principales riesgos para la población desplazada. Muchas familias permanecen en tiendas de campaña deterioradas, edificios dañados y asentamientos improvisados que ofrecen escasa protección frente a las lluvias y las bajas temperaturas.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha advertido que cientos de lugares de desplazamiento presentan riesgos de inundación. Además, miles de edificios dañados necesitan ser demolidos o reparados, mientras algunos continúan ocupados por familias que carecen de alternativas de alojamiento.

Las restricciones a la entrada de materiales de construcción, repuestos y equipos esenciales dificultan las labores de reparación y la prestación de servicios básicos. La falta de agua potable, saneamiento, electricidad y atención sanitaria aumenta la vulnerabilidad de quienes llevan meses viviendo en condiciones de emergencia.

Alakbarov advirtió que la asistencia humanitaria, aunque indispensable, no puede sustituir una solución política. Cada día sin avances en la recuperación aumenta los riesgos sanitarios y de seguridad, además de elevar el costo y la complejidad de una eventual reconstrucción.

El plan político sigue sin aplicarse plenamente

El acuerdo de 2025 contemplaba una serie de medidas destinadas a facilitar la transición posterior a las grandes operaciones militares. Entre los puntos pendientes figuran el desarme de Hamás, la retirada de las fuerzas israelíes, el despliegue de una fuerza internacional de estabilización y la creación de una nueva administración palestina para Gaza.

La falta de avances en estos compromisos mantiene incierto el futuro político del enclave. Naciones Unidas insiste en que la recuperación debe desarrollarse bajo una dirección palestina legítima y coordinada, con el objetivo de evitar que Gaza quede separada política y territorialmente de Cisjordania.

La ONU considera que una administración palestina unificada es fundamental para preservar la posibilidad de una solución de dos Estados. Sin acuerdos políticos concretos, la reconstrucción corre el riesgo de convertirse en un proceso limitado, incapaz de resolver las causas estructurales del conflicto.

Cisjordania enfrenta un aumento de la violencia

La situación también se deteriora en Cisjordania ocupada, donde las operaciones militares israelíes, los ataques de colonos y la expansión de los asentamientos afectan a las comunidades palestinas y restringen su acceso a viviendas, tierras agrícolas y servicios esenciales.

Según OCHA, entre enero y agosto de 2026 se documentaron más de 1,600 ataques de colonos israelíes que provocaron víctimas palestinas o daños materiales. Los incidentes afectaron a 275 comunidades y se registraron a un promedio de 6.7 ataques diarios, frente a cinco por día durante 2025.

La violencia también afecta las actividades agrícolas. La ONU ha advertido sobre ataques contra agricultores, daños a cultivos y árboles, destrucción de sistemas de riego y restricciones para acceder a las tierras. Estas agresiones, junto con las limitaciones de movimiento, contribuyen al desplazamiento de familias y al deterioro de sus medios de subsistencia.

La expansión de los asentamientos representa otra preocupación. Alakbarov señaló que las autoridades israelíes han impulsado nuevos proyectos de vivienda, incluidos los previstos en el sector E1, al este de Jerusalén. La construcción en esa zona podría dificultar la continuidad territorial entre el norte y el sur de Cisjordania y aislar aún más Jerusalén Este del resto del territorio palestino.

Naciones Unidas sostiene que los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados carecen de validez jurídica conforme al derecho internacional y ha reiterado que su expansión amenaza la viabilidad de un Estado palestino soberano y territorialmente continuo.

El aplazamiento de las elecciones palestinas añade incertidumbre

La crisis territorial se combina con dificultades políticas internas. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, anunció el aplazamiento de las elecciones legislativas previstas para el 28 de noviembre de 2026. Según la información difundida por Naciones Unidas, los comicios fueron reprogramados para septiembre de 2027, junto con las elecciones presidenciales.

El aplazamiento prolonga la incertidumbre sobre la renovación de las instituciones palestinas y la representación política de la población. Para la ONU, la celebración de elecciones inclusivas y transparentes forma parte de los esfuerzos necesarios para fortalecer las instituciones y avanzar hacia una solución negociada.

La ONU pide medidas concretas para evitar otra escalada

Al cumplirse un año del alto el fuego, Naciones Unidas advierte que las declaraciones internacionales en favor de una solución de dos Estados deben traducirse en decisiones concretas. Entre las prioridades figuran garantizar la protección de la población civil, ampliar el acceso humanitario, permitir la recuperación de los servicios esenciales y detener las acciones que profundizan la fragmentación territorial.

La situación de Gaza y Cisjordania muestra que una tregua, por sí sola, no garantiza una paz sostenible. Sin mecanismos efectivos de seguridad, una administración palestina legítima y avances verificables hacia un acuerdo político, persisten las condiciones que pueden conducir a una nueva escalada de violencia.

La advertencia de Alakbarov ante el Consejo de Seguridad resume la preocupación central de la ONU: cuanto más se prolonguen el estancamiento político, la destrucción y el desplazamiento, más difícil será reconstruir Gaza y preservar las posibilidades de una solución pacífica al conflicto.