Un dispositivo de grabación oculto desató una investigación que terminó con un empleado detenido por el FBI
Notipress.- OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, descubrió un sofisticado dispositivo de grabación oculto en una de sus oficinas y utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial (IA) para identificar al empleado que presuntamente lo había instalado. El hallazgo derivó en una investigación del FBI, que detuvo al sospechoso, mientras la compañía confirmó su despido.
El caso fue divulgado el martes 13 de octubre mediante una publicación de la cuenta oficial de prensa de OpenAI en X. La compañía explicó que sus sistemas de IA permitieron examinar el aparato y rastrear su procedencia hasta identificar a un trabajador que lo había colocado días antes del descubrimiento.
La inteligencia artificial permitió identificar al sospechoso
El uso de los propios modelos de OpenAI fue determinante en la investigación interna. Sin embargo, la empresa no explicó qué procedimientos técnicos empleó para analizar el dispositivo ni cómo consiguió establecer la identidad del presunto responsable.
Tampoco reveló las características del aparato, su ubicación específica dentro de las instalaciones o la identidad del trabajador involucrado. Por lo tanto, permanece sin esclarecer públicamente qué tipo de información podía captar el dispositivo y durante cuánto tiempo estuvo operativo.
Una vez identificado el sospechoso, la compañía trasladó el caso a las autoridades federales estadounidenses. “Remitimos el caso al FBI y agradecemos a los agentes y fiscales su rápida actuación para efectuar la detención”, expresó la compañía en su comunicado.
La investigación federal continúa abierta y OpenAI manifestó su disposición a seguir colaborando con las autoridades. Hasta el momento, no se han comunicado públicamente otros posibles involucrados ni detalles adicionales sobre las circunstancias de la instalación.
¿Estuvieron en riesgo los datos de ChatGPT?
Uno de los aspectos más sensibles del incidente es la posible exposición de información confidencial. La compañía aseguró que, hasta ahora, no encontró evidencias de que el empleado hubiera obtenido indebidamente información tecnológica o datos de usuarios.
“Por el momento, no tenemos indicios de que esta persona haya accedido indebidamente o extraído datos de modelos, código fuente o información de clientes”, afirmó OpenAI.
La empresa tampoco precisó si el dispositivo llegó a registrar conversaciones u otra información dentro de sus oficinas.
El episodio también expuso un riesgo de seguridad que no necesariamente proviene de ataques informáticos externos sino de la posibilidad de que una persona con acceso a instalaciones corporativas introduzca dispositivos capaces de captar información.


