Peso mexicano cierra con ligera pérdida ante tensión comercial y datos económicos

El peso mexicano retrocedió 0.24 por ciento frente al dólar y cerró en 16.9602 unidades, presionado por la fortaleza de la moneda estadounidense y la incertidumbre comercial en Norteamérica.

El peso mexicano comenzó la semana con el pie izquierdo. La moneda nacional cerró este lunes en 16.9602 unidades por dólar, frente a las 16.9203 del viernes, lo que representó una depreciación de 3.99 centavos, equivalente a 0.24 por ciento, de acuerdo con datos del Banco de México.

El movimiento ocurrió después de una semana favorable para el peso, cuando la divisa había alcanzado niveles que no se observaban desde 2024. Aunque la pérdida fue moderada, el mercado volvió a poner atención en los riesgos externos, particularmente en la creciente tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá.

Durante la jornada, el tipo de cambio se movió entre un máximo de 16.9733 y un mínimo de 16.9144 pesos por dólar. A pesar del retroceso, la moneda mexicana permaneció por debajo de la barrera psicológica de las 17 unidades, un nivel que los operadores siguen considerando relevante.

El dólar, entretanto, ganó terreno frente a varias monedas internacionales. El índice DXY, que mide el comportamiento de la divisa estadounidense frente a una canasta de seis monedas, avanzó alrededor de 0.20 por ciento y se ubicó cerca de las 99 unidades.

Uno de los principales focos de atención fue la escalada comercial entre Washington y Ottawa. El presidente Donald Trump anunció nuevos aranceles de 50 por ciento para automóviles, autopartes y acero provenientes de Canadá, con entrada en vigor prevista para enero de 2027, después del fracaso de las negociaciones entre ambos gobiernos.

La medida importa para México aunque el país no sea el objetivo directo de esos nuevos gravámenes. Estados Unidos, México y Canadá comparten cadenas productivas profundamente integradas, especialmente en sectores como el automotriz. Por ello, cualquier deterioro significativo de la relación comercial entre Washington y Ottawa puede elevar la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC.

La Jornada señaló que analistas de Monex identificaron precisamente las tensiones comerciales de América del Norte y el menor apetito por activos de riesgo como factores que presionaron al peso. La cuarta revisión bilateral entre México y Estados Unidos, prevista para septiembre, añade otro elemento de cautela para los mercados.

El escenario externo coincidió con la publicación de nuevos datos sobre la economía mexicana. El Producto Interno Bruto creció 1.4 por ciento anual durante el segundo trimestre de 2026, ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a un avance de 1.5 por ciento.

El dato no implica una contracción de la economía, pero sí muestra un crecimiento más moderado de lo que algunos analistas esperaban. La actividad económica mexicana enfrenta además un entorno internacional marcado por las tensiones comerciales y la incertidumbre sobre las condiciones de acceso al mercado estadounidense.

La inflación también ocupó un lugar importante en la jornada. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó que los precios al consumidor aumentaron 0.10 por ciento durante la primera quincena de agosto, mientras que la inflación anual se ubicó en 3.26 por ciento.

La inflación subyacente, que permite observar con mayor claridad las presiones persistentes sobre los precios al excluir algunos componentes más volátiles, avanzó 0.08 por ciento en la primera mitad del mes y se ubicó en 3.93 por ciento anual.

El resultado tuvo una lectura mixta. Por un lado, el incremento quincenal fue menor al previsto por algunos analistas; por otro, la inflación general volvió a acelerarse respecto de la quincena anterior. El País destacó que el comportamiento de alimentos, vivienda y algunos servicios mantiene abiertas las preocupaciones sobre la trayectoria de los precios hacia el cierre del año.

Para el mercado cambiario, las cifras también tienen implicaciones sobre las próximas decisiones del Banco de México. Un peso relativamente fuerte y una inflación todavía controlada pueden respaldar la expectativa de estabilidad en las tasas, mientras que un eventual repunte de los precios podría limitar el margen de maniobra de la autoridad monetaria.

Los inversionistas también estarán atentos esta semana a las señales procedentes de Estados Unidos y a las intervenciones de funcionarios de la Reserva Federal. La política monetaria estadounidense continúa siendo uno de los factores capaces de modificar rápidamente el flujo de capitales hacia mercados emergentes como México.

Por ahora, el peso conserva una posición relativamente sólida. El cierre en 16.9602 unidades todavía lo mantiene por debajo de los 17 pesos por dólar y lejos de los niveles observados durante otros episodios recientes de presión cambiaria. Sin embargo, la combinación de proteccionismo estadounidense, revisión del T-MEC y un crecimiento económico mexicano más moderado obliga a los operadores a mantener la cautela.

La jornada deja así una señal clara: el peso no perdió terreno por un solo factor. La moneda enfrenta simultáneamente un dólar más fuerte, mayor aversión al riesgo y un escenario comercial norteamericano cada vez más incierto. Mientras esos factores permanezcan sobre la mesa, la zona de los 17 pesos seguirá siendo uno de los niveles clave para medir hacia dónde puede dirigirse el tipo de cambio.