Casi 28.000 millones de pesos comprometidos, 50 proyectos formulados y ninguna obra construida para las comunidades beneficiarias
Notipress.- Un programa del Gobierno colombiano que buscaba llevar energía solar a comunidades rurales terminó sin construir ninguna de las instalaciones previstas. La iniciativa, impulsada durante la presidencia de Gustavo Petro, contó con un convenio de 27.815 millones de pesos colombianos, pero las obras quedaron pendientes de financiación.
EN-Comunidad fue diseñado para que organizaciones indígenas, campesinas y afrodescendientes pudieran generar su propia electricidad, especialmente en regiones con dificultades de suministro. Una investigación de la revista Cambio documentó que el convenio finalizó en diciembre de 2025 con proyectos formulados y capacitaciones realizadas, pero sin instalaciones construidas.
Por qué quedaron sin construir los proyectos solares
Como parte de la iniciativa, el Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (Fenoge) suscribió un convenio con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Su valor ascendía a 27.815 millones de pesos colombianos, destinados a preparar organizaciones, desarrollar estudios de factibilidad y fortalecer capacidades administrativas.
Aunque el programa contemplaba una segunda etapa para construir las instalaciones, los recursos necesarios debían gestionarse mediante decisiones presupuestarias posteriores. Al finalizar el convenio, Fenoge había reportado 50 proyectos formulados, cinco estudios técnicos adicionales y 740 personas capacitadas.
La falta de instalaciones afectó especialmente a comunidades rurales que habían participado durante años en reuniones, capacitaciones y preparación de terrenos. En Playita Copomá, departamento de Chocó, sus habitantes reservaron desde 2025 un espacio para instalar paneles solares que nunca llegaron.
Mientras esperaban los equipos, un terremoto dañó la pequeña planta eléctrica disponible, agravando las dificultades de suministro que enfrentaba la población. Su gobernador indígena, Robinson Cabezón Chamapuro, describió la situación: “Somos una comunidad fundada en 2011 y no conocemos nunca una energía a este 2026”.
En Pueblo Nuevo Mejía, departamento de Bolívar, también quedó pendiente una planta solar proyectada con capacidad de 159,6 kilovatios pico. Su construcción requería aproximadamente 5.432 millones de pesos, pero la comunidad terminó con una empresa constituida y sin financiación para ejecutarla.
Quién financiará las obras que siguen pendientes
Pese a los avances administrativos, las comunidades quedaron sin las instalaciones previstas, según reconoció el exministro de Minas y Energía Edwin Palma. También explicó que existían observaciones sobre la calidad de algunos estudios entregados por la OIM, lo cual dificultaba aprobar nuevas inversiones.
En cuanto a la financiación, Palma precisó que los 27.815 millones de pesos correspondían al valor acordado y no al total efectivamente transferido. Durante su gestión, informó sobre transferencias por 5.130 millones de pesos y la suspensión de otro desembolso de 7.392 millones.
Por su parte, la Contraloría General de la República identificó dificultades para rastrear determinados gastos administrados mediante el convenio internacional. Los informes agrupaban pagos por categorías generales, dificultando establecer con precisión algunos proveedores y los documentos que respaldaban las operaciones.
Respecto al futuro, Fenoge explicó que participar en EN-Comunidad no garantizaba recibir financiación para construir los sistemas de generación eléctrica. Las organizaciones conservan estudios, capacitación y estructuras empresariales, pero necesitan nuevos recursos y decisiones institucionales para concretar sus proyectos.


