Puebla lidera la generación de empleo, pero la informalidad marca el balance

Puebla, Oaxaca y San Luis Potosí encabezaron la creación de puestos de trabajo al cierre de junio, aunque los datos revelan una diferencia importante: mientras Puebla y San Luis Potosí tuvieron avances relevantes en el empleo formal, Oaxaca compensó la pérdida de plazas formales con un fuerte aumento de la informalidad.

El mercado laboral mexicano cerró el primer semestre de 2026 con una señal que merece más atención que el simple número de empleos creados. Aunque la ocupación aumentó en términos anuales, la mayor parte de ese avance provino de actividades informales, una situación que vuelve menos alentadora la fotografía del empleo en el país.

De acuerdo con un análisis de los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) realizado por El Economista, entre junio de 2025 y junio de 2026 se incorporaron 599 mil 334 personas a la población ocupada. De ese incremento, 494 mil 607 correspondieron a empleos informales y 104 mil 727 a plazas formales. En términos simples, alrededor de ocho de cada diez nuevos puestos fueron informales.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) utiliza la ENOE para medir, entre otros indicadores, la ocupación, la desocupación y la informalidad laboral tanto a escala nacional como estatal. La encuesta considera como informalidad laboral un conjunto amplio de situaciones en las que las personas trabajan sin acceso pleno a las protecciones asociadas con un vínculo laboral formal.

El contraste resulta relevante porque tener empleo no necesariamente significa tener un empleo estable, protegido y con prestaciones. Los propios datos del Inegi muestran que la informalidad laboral ya representaba 55.2 % de la población ocupada en mayo de 2026, mientras que la tasa de desocupación se encontraba en 2.8 %.

Puebla encabeza el crecimiento

Puebla fue la entidad que registró el mayor aumento absoluto de personas ocupadas durante el periodo analizado, con 117 mil 905 trabajadores adicionales. El dato tiene una particularidad favorable: 50.7 % del incremento correspondió al empleo formal y 49.3 % al informal, por lo que la entidad no dependió exclusivamente de actividades informales para ampliar su ocupación.

La cifra adquiere mayor relevancia si se observa el contexto estructural del estado. Data México reporta que Puebla tenía una tasa de informalidad laboral de 70.9 % durante el primer trimestre de 2026, muy por encima del promedio nacional. Por eso, que el crecimiento anual del empleo haya tenido una ligera mayoría de componente formal representa un elemento positivo, aunque todavía insuficiente para hablar de una transformación profunda del mercado laboral poblano.

Oaxaca crece, pero pierde empleo formal

Oaxaca ocupó el segundo lugar nacional con 102 mil 830 personas más dentro de la población ocupada. Sin embargo, detrás de esa cifra hay una realidad distinta: el estado perdió 8 mil 974 puestos formales y sumó 111 mil 804 empleos informales.

Es decir, el crecimiento de la ocupación no estuvo acompañado por una expansión equivalente del empleo protegido. La informalidad no solo explica prácticamente todo el aumento, sino que compensó la reducción registrada en el sector formal.

El fenómeno resulta especialmente significativo porque Oaxaca ya se encuentra entre las entidades con mayores niveles de informalidad laboral. Los datos de Data México muestran que la informalidad alcanza niveles particularmente elevados en distintos sectores y actividades de la entidad, una característica que ayuda a dimensionar el desafío que enfrenta su mercado de trabajo.

En este caso, el número total de personas ocupadas puede generar una impresión positiva a primera vista, pero el desglose cuenta otra historia. Es como observar que un negocio tiene más trabajadores sin preguntar cuántos cuentan realmente con contrato, seguridad social o prestaciones: el volumen aumenta, pero la calidad del empleo puede no hacerlo.

San Luis Potosí presenta un perfil diferente

San Luis Potosí completó los primeros tres lugares con un incremento de 98 mil 429 personas ocupadas. En este caso, 67.4 % del crecimiento correspondió al sector formal, una proporción considerablemente mayor a la observada en Puebla y, sobre todo, en Oaxaca.

La entidad también presenta indicadores laborales que permiten matizar el resultado. Data México registra para el primer trimestre de 2026 una tasa de informalidad laboral de 55.7 % y una tasa de desempleo de 3.02 %.

Sin embargo, otros indicadores muestran que la expansión del empleo no elimina por sí misma los problemas de calidad laboral. El Universal San Luis Potosí reportó, con base en la ENOE, un aumento durante el primer trimestre del año en la tasa de condiciones críticas de ocupación, que pasó de 29.3 a 35.8 %. El indicador considera situaciones laborales relacionadas con jornadas excesivas y bajos ingresos, entre otros factores.

Doce estados aumentaron empleo formal e informal

El comportamiento no fue uniforme entre las 32 entidades. El análisis de El Economista identifica 12 estados que registraron aumentos simultáneos tanto en el empleo formal como en el informal: Nuevo León, Morelos, Sonora, Yucatán, Quintana Roo, Baja California Sur, Guanajuato, Aguascalientes, Puebla, Nayarit, San Luis Potosí y Colima.

Dentro de ese grupo sobresalieron Nuevo León y Morelos por la elevada participación de la informalidad en el crecimiento total. Según el análisis, 94.9 % de los nuevos empleos en Nuevo León y 93.6 % en Morelos correspondieron a esa categoría.

La situación es reveladora porque muestra que una economía puede generar ocupación y, al mismo tiempo, registrar un desplazamiento hacia formas de trabajo menos protegidas. La cantidad de empleos, por sí sola, no basta para medir la salud del mercado laboral.

Seis estados compensaron pérdidas formales con informalidad

Hay otro grupo todavía más llamativo. Campeche, Coahuila, Durango, Guerrero, Hidalgo y Oaxaca terminaron el periodo con un saldo positivo de ocupación, pero perdieron puestos formales mientras aumentaba el empleo informal.

En estos casos, el resultado agregado puede parecer favorable porque hay más personas ocupadas al final del periodo. Sin embargo, el desglose indica que parte de ese crecimiento ocurrió a costa de una modificación en la composición del empleo.

En sentido contrario aparecen Baja California y Querétaro. Ambas entidades registraron un saldo positivo asociado con un aumento del empleo formal acompañado por una reducción del informal, lo que apunta a una transición hacia esquemas laborales con mayor protección.

Otros estados también presentaron comportamientos mixtos. Chihuahua, Ciudad de México, Jalisco, Michoacán, Sinaloa y Zacatecas aumentaron la ocupación informal, pero perdieron suficientes plazas formales para terminar con un saldo negativo. Chiapas, Estado de México, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz tuvieron el comportamiento inverso: sumaron empleos formales, aunque no en cantidad suficiente para compensar las pérdidas en la informalidad.

Tlaxcala fue el caso más desfavorable del grupo, al registrar retrocesos tanto en el empleo formal como en el informal.

El problema no es solamente crear empleos

Banco Base advirtió que el crecimiento de la informalidad puede estar funcionando como un amortiguador del desempleo. Su análisis, citado por El Economista, plantea que un entorno de menor crecimiento económico y condiciones menos favorables para el empleo formal puede llevar a más trabajadores a buscar alternativas informales para mantenerse ocupados.

El dato ayuda a explicar una aparente contradicción de la economía mexicana: el desempleo permanece en niveles relativamente bajos mientras una proporción muy importante de los nuevos puestos se concentra fuera del sector formal.

El Inegi registró una tasa de desocupación de 2.8 % en mayo de 2026, prácticamente igual a la del mismo mes de 2025, pero la informalidad laboral aumentó de 54.9 a 55.2 % en el mismo periodo.

Por eso, el balance del primer semestre exige mirar más allá del ranking de estados que generaron más empleos. Puebla aparece en primer lugar y San Luis Potosí muestra una composición relativamente favorable, pero Oaxaca deja claro que un aumento de la ocupación puede ocultar una pérdida de calidad laboral.

La fotografía completa es menos sencilla que un listado de ganadores. México está creando empleos, sí, pero una parte considerable de ese crecimiento sigue ocurriendo en condiciones informales. El reto para los próximos meses no será solamente conseguir que haya más personas trabajando, sino lograr que una proporción creciente de ellas pueda hacerlo con seguridad social, prestaciones, estabilidad y derechos laborales.