Tecnologías inmersivas permiten explorar conceptos mediante experiencias educativas virtuales

Notipress.- La realidad virtual y la realidad aumentada ofrecen nuevas posibilidades para desarrollar experiencias de aprendizaje mediante representaciones digitales e interacciones que pueden facilitar la comprensión de conceptos. Sin embargo, su incorporación en las escuelas requiere objetivos pedagógicos definidos y preparación docente para aprovechar sus capacidades como herramientas educativas.

En entrevista con NotiPress, el especialista en innovación educativa Miguel Sabal explicó que las tecnologías inmersivas, junto con la inteligencia artificial, pueden ampliar las posibilidades de enseñanza cuando su implementación responde a necesidades concretas de aprendizaje y no únicamente al interés de incorporar herramientas novedosas.

Este planteamiento coincide con hallazgos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En su informe de 2025, The Impact of Digital Technologies on Students’ Learning, el organismo señala que las tecnologías de realidad extendida pueden ayudar a representar conceptos abstractos y complejos mediante experiencias inmersivas, particularmente en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

La revisión también identifica posibilidades de aplicación en el aprendizaje de idiomas, donde los entornos virtuales pueden favorecer la práctica del vocabulario y la pronunciación. Asimismo, examina usos de realidad virtual y aumentada en la educación inclusiva para apoyar la comprensión, la motivación y la participación de estudiantes con necesidades educativas especiales.

No obstante, la OCDE advierte que la efectividad de estas herramientas varía según las características de los estudiantes y las condiciones de implementación. Por ello, los beneficios identificados en determinadas investigaciones no deben interpretarse como resultados generalizables a todos los niveles educativos.

Para Sabal, las experiencias educativas inmersivas permiten presentar conceptos mediante representaciones e interacciones virtuales. Estas características pueden contribuir a que los estudiantes se aproximen a determinados contenidos de formas distintas a las utilizadas habitualmente en el aula.

El especialista sostuvo que incorporar dispositivos o plataformas digitales no constituye, por sí mismo, una estrategia educativa. Para que estas herramientas tengan una función dentro del aprendizaje, es necesario identificar primero qué necesidades buscan atender y cómo pueden contribuir al desarrollo de competencias entre los estudiantes.

La misma precaución aparece en el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2023 de la UNESCO, dedicado a la tecnología educativa. El organismo señala que la evidencia sobre los beneficios de las herramientas digitales es desigual y que su utilización debe responder a necesidades educativas, criterios de equidad y evaluaciones sobre su pertinencia.

El informe también distingue entre la disponibilidad de recursos tecnológicos y su contribución efectiva al aprendizaje. Entre sus observaciones, identifica que las experiencias con realidad virtual, aumentada o mixta pueden resultar útiles para determinadas prácticas educativas, aunque no necesariamente superan a la formación presencial o a otros métodos en todas las circunstancias.

Esta distinción adquiere importancia ante la posibilidad de que las instituciones adopten tecnologías inmersivas en la educación con propósitos relacionados principalmente con la promoción institucional, la captación de matrícula o beneficios políticos, una preocupación planteada por Sabal.

Desde su perspectiva, la integración tecnológica en las aulas debe responder a finalidades educativas. Bajo este criterio, las experiencias virtuales e interactivas tendrían que vincularse con los contenidos y objetivos de enseñanza, en lugar de limitarse a demostrar que una escuela dispone de herramientas avanzadas.

Otro elemento central es la capacitación de los docentes en nuevas tecnologías. Sabal identificó la formación del profesorado como una condición necesaria para relacionar las capacidades de las herramientas digitales con actividades concretas dentro del salón de clases.

La revisión de la OCDE de 2025 también reconoce obstáculos para la adopción de realidad extendida, entre ellos los costos elevados, las limitaciones técnicas, determinadas consideraciones de salud y la necesidad de formación especializada. El informe destaca que la orientación de los profesores resulta fundamental para aprovechar estas herramientas y evitar experiencias de aprendizaje fragmentadas.

La preparación docente permite abordar la tecnología desde sus posibles aplicaciones pedagógicas. En ese sentido, el papel de los profesores no desaparece con la incorporación de recursos digitales, sino que mantiene relevancia para orientar su utilización y vincularla con los procesos de aprendizaje.

Esta perspectiva también alcanza a la inteligencia artificial en la educación. Sabal rechazó que deba entenderse como un reemplazo de los maestros y propuso considerarla una herramienta de apoyo para fortalecer la enseñanza.

En su Digital Education Outlook 2026, la OCDE señala que la inteligencia artificial generativa puede apoyar el aprendizaje cuando su utilización responde a principios pedagógicos claros. El informe distingue entre mejorar el desempeño inmediato de los estudiantes al completar tareas y generar avances efectivos en el aprendizaje, que no necesariamente ocurren cuando se delegan actividades a herramientas de IA sin orientación educativa.

El organismo recomienda desarrollar recursos educativos alineados con los programas de estudio, fortalecer la formación profesional y garantizar condiciones de acceso equitativas. Estas recomendaciones se refieren principalmente a inteligencia artificial generativa, pero complementan la discusión sobre la necesidad de integrar tecnologías emergentes con objetivos de enseñanza definidos.

En el caso de las escuelas públicas, estas condiciones adquieren relevancia por las diferencias de acceso a herramientas digitales respecto de instituciones con mayores recursos. Sabal advirtió que postergar indefinidamente la incorporación de tecnologías educativas puede profundizar las desigualdades entre estudiantes.

El especialista reconoció que los centros escolares enfrentan necesidades relacionadas con infraestructura, mobiliario y condiciones laborales. No obstante, cuestionó que la tecnología deba permanecer como una prioridad secundaria hasta que todas esas necesidades estén resueltas.

La UNESCO también identifica el acceso desigual a la tecnología educativa como uno de los desafíos de la transformación digital educativa. Su informe de 2023 advierte que las oportunidades de aprovechar estas herramientas no se distribuyen de manera uniforme y que las decisiones sobre tecnología deben considerar especialmente a los estudiantes en condiciones de desventaja.

Desde la perspectiva de Sabal, las herramientas de aprendizaje inmersivo forman parte de las oportunidades que las escuelas públicas pueden ofrecer a estudiantes que no necesariamente tienen acceso a tecnologías emergentes fuera del entorno educativo.

El especialista vinculó esta discusión con las transformaciones del mercado laboral, al considerar importante que los alumnos se familiaricen con recursos tecnológicos relacionados con los entornos profesionales. La exposición escolar a estas herramientas puede contribuir a ampliar las oportunidades de aprendizaje disponibles para distintos sectores de la población.

Aunque los informes internacionales documentan aplicaciones y resultados de investigaciones sobre realidad virtual y aumentada, la entrevista con Sabal no presenta mediciones propias de rendimiento académico ni experiencias específicas de implementación. Su planteamiento se concentra en las condiciones pedagógicas e institucionales necesarias para aprovechar estas tecnologías.

Así, la integración de realidad virtual y aumentada en las aulas se presenta como una posibilidad para complementar la enseñanza mediante experiencias interactivas. Tanto las observaciones del especialista como la evidencia examinada por la OCDE y la UNESCO apuntan a la importancia de definir objetivos de aprendizaje, preparar a los docentes y evaluar la utilidad de las herramientas antes de incorporarlas a las actividades educativas.