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Rogerio Castro: el “Transformador”.

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Rogerio Castro, el “Transformador”.

 

Actualmente es uno de los tres poderosos que maneja los hilos de Morena en Yucatán. Es Rogerio Castro, amigo personal del Presidente Andrés Manuel López Obrador, y desea ser Gobernador de Yucatán. Para tal fin, ha mandado distribuir un panfleto que da cuenta de sus obras, pensamientos y antecedentes políticos. Le ha llamado el “Transformador”, con la clara intención de que así lo conozcan a partir de ahora.

Fiel a su estilo, Rogerio ha dispuesto que el panfleto en cuestión sea diseñado con la más estricta austeridad posible, considerando que lo importante es el contenido y no el diseño. Sin embargo, la primera reacción que genera el documento en cuestión cuando se tiene por primera vez a la mano es incredulidad y rechazo. Presentarse como el “transformador” es tanto como presentarse en calidad de el “Capitán América”. Solo que uno es muy diferente al otro, en todo.

La idea de un panfleto no es mala, de hecho es una buena opción para darse a conocer. El problema radica en no darle la importancia adecuada al proyecto. Y es que, un proyecto de esa dimensión necesita ser valorado desde diversos ángulos.

En primera instancia, Rogerio debió haberse sometido desde hace tiempo a un mejoramiento en su imagen personal, para darle un buen enfoque y fuerza de atracción a su imagen pública. Evidentemente no existe un perfilamiento de su personalidad. Lo que hay son ideas sueltas, que suenan a ocurrencias. Lo que la gente está viendo en ese panfleto, son ocurrencias de un político que no invirtió en la preparación de un buen proyecto político profesional. Y eso no tiene nada que ver con la austeridad.

Porque la inversión puede ser mínima, pero debe de haber. Aquí hay gasto, gastaron en la maquila del panfleto, pero no invirtieron en un proyecto de imagen pública.

El “Transformador” de Rogerio Castro está produciendo el mismo efecto que produjo el panfleto que Víctor Caballero Durán distribuyó para hacer famosa su imagen cuando quiso ser candidato a Gobernador por el PRI en el 2018. Y es que, en esencia los dos cometieron el mismo error, no darle la importancia debida a la inversión en su imagen pública.

Muchos políticos cometen el error de creer que la comunicación no necesita inversión, ni experiencia. Consideran que con golpes de ocurrencia que confunden con talento, es suficiente para hacer funcionar las cosas. Si supieran lo importante y valioso que es invertir en un proyecto profesional de Imagen Pública. Si supieran que se invierte menos de lo que se gastan en borracheras, fiestas, lujos y momentos placenteros.

En fin, con su panfleto, Rogerio lo único que está logrando es que la gente haga un juicio desfavorable de él. Y aunque no lo ven robando, ni corrompiendo, ni tirando rostro, sí lo ven pequeño, opaco, sin “chiste”, trillado, sin carisma, sin color. Eso de hacerse llamar el “Transformador”… Es de kínder.

Un profesional le diría a Rogerio que deje de reírse contenidamente, porque parece que oculta algo.

En el siguiente análisis nos metemos a fondo sobre el contenido de lo que dice Rogerio en su panfleto.